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Comprender la hepatitis

por Liz Highleyman
Julio de 2003

Hepatitis es un nombre general para referirse a una inflamación, o hinchazón, del hígado. La hepatitis tiene varias causas distintas, entre otras:

  • Virus, como en el caso de las hepatitis A, B y C, que causan tipos específicos de hepatitis
  • Abuso de alcohol
  • Daño por drogas, entre éstas, medicamentos de venta con receta médica o sustancias químicas tóxicas (lo que se conoce como "hepatotoxicidad")
  • Ataque del propio sistema inmunitario (una forma de esta enfermedad llamada hepatitis autoinmune)

Tu hígado

En primer lugar, veamos algunos antecedentes sobre el hígado. El hígado es el órgano más grande del cuerpo. Está ubicado en el costado superior derecho del abdomen, justo debajo de la caja torácica. El hígado es responsable de casi 500 funciones vitales para la salud del cuerpo. Por ejemplo, procesa los alimentos que comes, desempeñando una función importante en el metabolismo (la forma en que el cuerpo crea energía). Convierte el alimento en energía que tu cuerpo puede usar y también almacena azúcar, grasas y algunas vitaminas como reserva. Las células hepáticas producen una sustancia llamada bilis, que ayuda a digerir las grasas y a absorber nutrientes. El hígado también fabrica muchas proteínas importantes, incluso algunas hormonas y sustancias químicas que favorecen la coagulación de la sangre.


Además, el hígado es responsable de procesar muchos medicamentos (como aquéllos de venta con y sin receta médica, las drogas recreativas o ilícitas, y el alcohol) y desintoxicar (filtrar, procesar y eliminar) el cuerpo de las sustancias químicas tóxicas. Si te expones a una gran cantidad de sustancias químicas tóxicas, por ejemplo, si comes un hongo venenoso, el hígado puede verse sobrecargado y sufrir daños.


Síntomas y efectos a largo plazo

Cualquiera sea su causa, todas las formas de hepatitis tienen algunos síntomas en común:

  • Fatiga (cansancio inusual)
  • Pérdida del apetito
  • Náuseas y vómitos
  • Dolor abdominal, en el área que rodea el hígado
  • Sensación parecida a la gripe
  • Ictericia (color amarillo en la piel, en la parte blanca de los ojos y a veces en las membranas mucosas, como las del interior de la boca y garganta)

Muchas personas con hepatitis tienen sólo síntomas menores que se asemejan a los de la gripe, mientras que otras no tienen síntomas en lo absoluto. Pero en algunas personas, el daño hepático empeora con el tiempo, lo que lleva a consecuencias más graves, en especial si la hepatitis no se trata. Éstas incluyen, en orden creciente de gravedad:

  • Fibrosis (cuando el tejido normal del hígado se vuelve fibroso)
  • Cirrosis (cuando las células hepáticas normales son reemplazadas por tejido cicatrizal)
  • Cáncer de hígado
  • Enfermedad hepática en etapa terminal (cuando el hígado ya no puede realizar sus funciones vitales)
  • Necesidad de un trasplante de hígado

Debido a que el hígado lleva a cabo tantas actividades importantes, si deja de funcionar como debe se pueden ver afectados diversos sistemas del cuerpo. Algunas afecciones son resultado directo de que el hígado no pueda cumplir con su labor. Otras son causadas cuando se desarrolla tejido cicatrizal en el hígado como resultado del daño, lo que interfiere con el flujo sanguíneo (a través del hígado). Algunas cosas que pueden ocurrir debido al daño hepático son:

  • Picazón debido a la acumulación de sustancias químicas tóxicas
  • Lagunas mentales o mala memoria, confusión y otros cambios mentales, o encefalopatía (enfermedad cerebral)
  • Facilidad para desarrollar moretones o hemorragias que tardan en detenerse
  • Debilidad de los vasos sanguíneos del esófago (tubo de la deglución) y del estómago, pudiendo romperse y causar hemorragia interna
  • Hinchazón del abdomen o de tobillos y pies
  • Coma o pérdida de conciencia (llamado específicamente coma hepático)

Formas de diagnosticar la hepatitis

Los niveles elevados de algunas enzimas hepáticas en la sangre pueden ser un signo temprano importante de problemas hepáticos (aun cuando algunas personas con enfermedad hepática nunca presentan un nivel elevado de enzimas). Las enzimas hepáticas llamadas ALT y AST ayudan a metabolizar el alimento que comes para poder fabricar proteínas nuevas que tu cuerpo necesita. Si ya recibes atención médica contra el VIH, ya debes conocer estas pruebas. Examinar generalmente los niveles de estas enzimas forma parte de la atención rutinaria del tratamiento anti-VIH.


Los niveles de enzimas pueden aumentar en la sangre como resultado directo del daño hepático; cuando se dañan las células hepáticas, estas enzimas particulares, ALT y AST, pueden en realidad filtrarse desde el hígado y migrar hacia la sangre, donde comienzan a acumularse por sobre las cantidades normales. Algunos medicamentos anti-VIH, como Norvir (ritonavir) o Viramune (nevirapina), pueden forzar mucho el hígado. Otro signo de problemas hepáticos pueden ser los niveles elevados de bilirrubina, un pigmento que se libera cuando se procesan células sanguíneas viejas. Algunos medicamentos anti-VIH como Crixivan (indinavir) o Reyataz (atazanavir) pueden elevar los niveles de bilirrubina, lo que puede llevar a desarrollar ictericia. Sin embargo, el aumento de la bilirrubina con estos medicamentos no parece causar problemas en el hígado. En cualquier caso, tu médico debe controlar los niveles de enzimas hepáticas y bilirrubina con regularidad mientras estés tomando medicamentos anti-VIH.


Puede ser difícil distinguir entre los distintos tipos de hepatitis basándose sólo en los síntomas y en los resultados de laboratorio. Para comprobar si estás infectada con uno de los virus de la hepatitis A, B o C se utilizan exámenes de anticuerpos. Los médicos usan también biopsias del hígado (en que se extrae una pequeña muestra de tejido hepático usando una aguja, la que se examina bajo el microscopio) para evaluar el tipo de daño hepático y su gravedad.


¿Qué puedes hacer?

Si tienes hepatitis, éstas son algunas cosas que puedes hacer para ayudar a que disminuya el daño hepático o impedir que empeore. Por ejemplo, los estudios demuestran que el alcohol destruye las células hepáticas. El alcohol por sí solo puede provocar cirrosis hepática o acelerar el daño hepático debido a una hepatitis viral (A, B o C). Si tomas un medicamento anti-VIH que se sabe que aumenta el nivel de las enzimas hepáticas, pregunta a tu médico si otro medicamento podría ser más adecuado para ti. El hígado puede reparar su propio tejido y probablemente sólo pueda regenerarse después de eliminar las sustancias químicas dañinas (por ejemplo, alcohol o Norvir).


La hepatitis A desaparece sola, pero las hepatitis B y C pueden volverse crónicas (es decir, durar más de seis meses e incluso años). Existen medicamentos para tratar las hepatitis B y C, pero (tal como ocurre con los tratamientos anti-VIH) es posible que éstos no eliminen totalmente el virus.

Si tienes una enfermedad hepática en este momento, como las hepatitis B o C, o si estás tomando medicamentos anti-VIH que esfuerzan mucho tu hígado, éstas son algunas medidas que puedes tomar para ayudar a que tu hígado esté lo más sano posible:

  • Consume una dieta saludable y bien equilibrada.
  • Evita o limita el uso de alcohol y de drogas recreativas.
  • Trata de evitar las sustancias tóxicas y el vapor de elementos como diluyentes de pintura o pesticidas.
  • No tomes más que la dosis recomendada de cada medicamento.
  • No mezcles los medicamentos a menos que lo indique tu médico.
  • Informa a tu médico de todos los medicamentos de venta con y sin receta médica, drogas recreativas, remedios a base de hierbas, vitaminas y suplementos que tomes, aunque sólo lo hagas en ocasiones.

1

Aidsmeds.com. (2002). Risks to your liver (hepatotoxicity): Obtenido en julio de 2003 desde http://www.aidsmeds.com/lessons/Hepatotoxicity1.htm (en inglés)

2

Cohen, M., et. al. (2000). The hepatitis C help book: A groundbreaking treatment program combining western and eastern medicine for maximum wellness and healing. New York, New York: St. Martin's.

3

The National Women's Health Information Center. (2002). Hepatitis. Obtenido en Julio de 2003 desde:

http://www.4woman.gov/faq/hepatitis.htm (en inglés)

4

Project Inform. (2002). Towards a healthy liver: Obtenido en julio de 2003 desde http://www.projinf.org/fs/liver.html (en inglés)

La información proporcionada en este sitio Web tiene como único propósito el uso educativo y está diseñada para respaldar la atención médica personal, no para reemplazarla. Por lo tanto, nunca debe utilizarse como sustituto de esta última, del diagnóstico o del tratamiento práctico. Recomendamos que, al tomar decisiones médicas, consulta con tu proveedor personal de atención médica.