por Shari Margolese
Julio de 2003 (revisado y corregido en junio de 2004)
La anemia siempre ha sido un problema para las personas VIH+. Casi la mitad de todas las personas VIH+ tienen anemia leve o moderada. Los factores que se relacionan con una proporción mayor de anemia en personas VIH+ incluyen:
- Ser mujer
- Ser afroamericano
- Bajos recuentos de células CD4
- Mayor carga viral
- Tomar AZT (Retrovir o zidovudina)
Aunque la anemia es una afección común en mujeres VIH+, a menudo se la ignora o no se trata. Si no es tratada, la anemia se asocia estrechamente con el avance del VIH y con un mayor riesgo de muerte. De hecho, estudios recientes demuestran que los niveles bajos de hemoglobina pueden ser un indicador útil para predecir el avance de la enfermedad al igual que los recuentos bajos de células CD4 y otros métodos de pronóstico comunes. La buena noticia es que con el diagnóstico y el tratamiento se pueden reducir considerablemente los efectos de la anemia.
Anemia y HAART
Aunque la proporción de anemia grave ha disminuido considerablemente desde que las personas comenzaron a usar combinaciones de medicamentos anti-VIH, ésta sigue afectando a hasta un 30% de las personas VIH+ que se someten a una terapia antirretroviral sumamente activa o TARSA (en inglés HAART o highly active antiretroviral therapy).
Estudios recientes demuestran que al comenzar el tratamiento TARSA, las personas con un nivel de hemoglobina mayor que 12 tenían más probabilidades de adherirse al tratamiento y lograr la supresión viral en un plazo de 6 meses. Estos resultados sugieren que tratar la hemoglobina puede producir mejores resultados en cuanto a adherencia y supresión viral.
La anemia es la escasez de glóbulos rojos. Ésta ocurre:
- Cuando el cuerpo produce muy pocos glóbulos rojos
- Cuando el cuerpo pierde demasiados glóbulos rojos
- Cuando los glóbulos rojos se destruyen más rápido de lo que pueden reemplazarse
La anemia puede producirse además cuando existe escasez de hemoglobina (Hgb). La hemoglobina es una proteína que se encuentra en los glóbulos rojos. Su función es transportar el oxígeno desde los pulmones hacia el resto del cuerpo. Las personas que tienen anemia no pueden transportar la suficiente cantidad de oxígeno en la sangre y no se sienten tan bien como las personas con un nivel normal de hemoglobina.
La anemia provoca fatiga y puede afectar a la calidad de vida. Los síntomas incluyen:
- Fatiga severa
- Dificultad para respirar
- Frecuencia cardíaca acelerada
- Palidez
- Pérdida de coloración rosada de los labios, encías, interior de los párpados, lecho ungular de las uñas y las palmas de las manos
- Sensación de frío
- Confusión o pérdida de concentración
- Mareos o desmayos
- Tristeza o depresión
Entre las mujeres VIH+, la anemia es causada a menudo por la escasez de hierro, vitamina B12 o ácido fólico (una vitamina que pertenece al grupo del complejo B).
- La falta de hierro se debe comúnmente a pérdida de sangre producto de hemorragia interna, sangrado frecuente de la nariz, o menstruaciones profusas o prolongadas.
- La escasez de ácido fólico puede llevar al desarrollo de anemia megaloblástica. Esto provoca que los glóbulos rojos disminuyan en número y aumenten de tamaño.
Otras causas de la anemia son:
- La propia infección del VIH
- Varias infecciones oportunistas relacionadas con el VIH
- Daño renal o en la médula ósea
- Algunas afecciones a la tiroides
- Varios medicamentos que se usan comúnmente para tratar el VIH y las infecciones relacionadas con éste
Simples exámenes de sangre normalmente pueden diagnosticar la anemia con la medición de la hemoglobina y el hematocrito (el porcentaje de glóbulos rojos en el volumen total de sangre) como parte de un hemograma completo (CBC por sus siglas en inglés, complete blood count).
- Los niveles de hemoglobina en las mujeres deben ser de al menos 12 g/dl. Un nivel de hemoglobina menor que 6,5 g/dl es demasiado bajo y podría llevar a una situación que pone en riesgo la vida.
- Los niveles de hematocrito en las mujeres deben ser de entre un 35% y un 46%.
El tratamiento de la anemia mejora la salud y la supervivencia de las personas VIH+. Como la mayoría de las afecciones, la clave en el tratamiento de la anemia está directamente relacionada con la causa. Si la fuente principal del problema es la hemorragia crónica, ésta debe identificarse y controlarse.
Si los niveles de hierro son bajos, deben corregirse (a menudo las mujeres tienen bajos niveles de hierro). Tomar tabletas de hierro puede recobrar los niveles normales, pero tampoco es bueno excederse.
Algunos estudios demuestran que el hierro se debe suplementar con precaución en personas infectadas con VIH, el virus de la hepatitis C o ambos, ya que se ha demostrado que el hierro vuelve menos efectivos a algunos medicamentos. Existe también la teoría de que el hierro puede aumentar la replicación del VIH.
Si la anemia que te afecta se debe a la falta de hierro o de vitaminas, puedes modificar tu dieta para que incluya alimentos con un alto contenido de estos nutrientes. El hierro se encuentra en las carnes rojas, los mariscos, el pescado, el pan y los cereales fortificados. El ácido fólico se encuentra en las verduras de hojas verde oscuro, los espárragos, los frijoles blancos, las espinacas y el hígado de vaca. Si tus niveles de vitamina B12 son bajos, puede que necesites inyecciones de esta vitamina o formulaciones de ésta que se ponen bajo la lengua, sin importar la cantidad que consumas en la dieta. Esto se debe a que algunas personas no pueden absorber esta vitamina de los alimentos o de los suplementos por vía oral.
Si uno de los medicamentos que tomas causa la anemia, puede ser necesario que lo suspendas. Cuando la causa de la anemia es el VIH avanzado, el tratamiento anti-VIH puede aliviar los síntomas.
También existen medicamentos para tratar la anemia directamente. Entre éstos se incluye la eritropoyetina inyectable (EPO, Epogen y Procrit), que se usa para tratar la anemia leve a moderada. En algunos casos, pueden ser necesarias transfusiones de sangre.
La anemia es una afección común en las mujeres VIH+. Ésta puede causar sensación de fatiga, disminuir la calidad de vida y aumentar el riesgo de que el VIH avance. Si experimentas alguno de los síntomas que se indican anteriormente, habla con tu médico. Éste puede realizar pruebas para determinar si el problema es la anemia. Si es así, tu médico buscará la causa de la anemia y sugerirá las opciones de tratamiento.
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Keruly, J.C. & Moore, R.D. (2003). The relationship between hemoglobin and HIV-1 viral load with receipt of first HAART regimen. Poster Presentation at the 2003 IDSA Annual Meeting. |
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Semba, R.D., et. al. (2002). Prevalence of iron deficiency and anemia among female injection drug users with and without HIV infection. Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes 29(2). 142-144. |
