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Actualizado en julio de 2011
Han pasado más de 25 años desde que se diagnosticara el SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) por primera vez en Norteamérica. Ya que sólo había unas pocas mujeres entre los primeros casos, se pensó que el SIDA afectaba principalmente a hombres homosexuales. Sin embargo con el correr de los años, las mujeres comenzaron a surgir como un nuevo grupo gravemente afectado por la epidemia del SIDA. Si bien aun en la actualidad más hombres que mujeres tienen VIH en los EE.UU., las mujeres están ganando terreno. En algunos paises las mujeres que viven con el VIH (VIH+) sobrepasan en número a los hombres VIH+.
La proporción de casos de VIH/SIDA entre las mujeres ha aumentado más del
triple, subiendo desde un 7 por ciento en 1985 a un alarmante 26 por ciento en
2008. Esto significa que aproximadamente uno en cuatro habitantes de Estados
Unidos viviendo con el VIH es una mujer.
El VIH afecta tanto a las mujeres jóvenes como a las mayores. De hecho, la tasa
de diagnósticos de VIH en mujeres mayores (50 años en adelante) ha estado
aumentando recientemente; en 2005, las personas de 50 años o más representaban
el 15 por ciento de los nuevos diagnósticos de VIH.
En 2009 el 83 por ciento de todas las mujeres VIH+ en los EE.UU. eran mujeres de color. Entre las mujeres de color, las mujeres afro-americanas se encuentran especialmente afectadas. Aunque las adolescentes y mujeres adultas afro-americanas componen sólo el 14 por ciento de la población femenina de los EE.UU., representaban el 66 por ciento de todas las mujeres viviendo con el VIH. Las latinas componen el 11 por ciento de la población y representaban el 14 por ciento de todas las mujeres VIH+. Para las mujeres afro-americanas, la tasa de diagnóstico de VIH fue casi 20 veces más alta que la de las mujeres blancas. Para las latinas fue casi 5 veces más alta que para las mujeres blancas.
Para las mujeres en los EE. UU, las relaciones sexuales heterosexuales son la forma más común de contraer (o modo de transmisión) del VIH. Durante las relaciones heterosexuales, el VIH se traspasa casi con el doble de facilidad de hombre a mujer que de mujer a hombre. Casi tres cuartos de las mujeres VIH positivas adquiere el virus a través de sexo con un hombre VIH+. Las relaciones sexuales heterosexuales también son la principal fuente de transmisión del VIH para las mujeres en muchos otros países en África, Sudamérica y Europa del Este. Compartir jeringas contaminadas con VIH para inyectarse drogas es otra forma común de transmisión.
Hasta hace pocos años, se habían realizado pocas investigaciones con relación a las mujeres y el VIH. Aunque aun quedan muchas preguntas sin respuesta, existe información sobre cómo las enfermedades relacionadas con el VIH afectan de manera distinta a hombres y mujeres:
- Cuando las mujeres son recién diagnosticadas, tienden a tener cargas virales más bajas (cantidad de VIH en la sangre) en comparación con los hombres recién diagnosticados.
- Generalmente, las mujeres tienen una progresión de la enfermedad más rápida y un recuento de células CD4 menor que los hombres con una carga viral similar.
- Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de desarrollar neumonía bacteriana.
- Las mujeres tienen tasas más altas de infección por herpes que los hombres.
- Las mujeres desarrollan candidiasis (una infección fúngica/por hongos) en la garganta con más frecuencia que los hombres.
- Los hombre tienen ocho veces más probabilidades que las mujeres de desarrollar sarcoma de Kaposi o SK (enfermedad similar al cáncer, que es causada por un virus tipo herpes).
Las mujeres tienden a recibir el diagnóstico del VIH en forma más tardía que los hombres, y menos mujeres que hombres reciben tratamiento para el VIH. Esto puede tener un impacto negativo en la salud de las mujeres. Las mujeres pueden posponer la atención y tratamiento médico debido a un número de barreras, que incluyen:
- Acceso limitado a la atención médica por falta de un seguro médico y/o transporte
- Vivienda inestable
- Temor de violencia en la casa (violencia doméstica)
- Otras responsabilidades como el cuidado de los niños o de la pareja enferma
- El estigma asociado con el VIH
- Abuso activo de sustancias
- Depresión
- Falta de recursos económicos y/o apoyo social
- Desconfianza en los proveedores de atención médica y/o el sistema médico
Los estudios de tratamientos del VIH ( estudios clínicos), tradicionalmente han incluido un número muy bajo de mujeres. Como resultado de esto, la mayoría de la información sobre la efectividad y la seguridad de los medicamentos anti-VIH se obtiene de investigaciones hechas en hombres. Esta sub-representación de mujeres en los estudios clínicos ha empezado a cambiar recientemente. [Para averiguar cómo The Well Project está trabajando para avanzar y mejorar las investigaciones para las mujeres VIH+, visita nuestro sitio en Women’s Research Initaitive on HIV/AIDS (WRI)].
Las buenas noticias son que las investigaciones existentes han encontrado muy poca diferencia en términos de la efectividad del tratamiento para el VIH entre hombres y mujeres. Se ha encontrado que las mujeres VIH+ que comienzan el tratamiento de acuerdo con las recomendaciones, tienen resultados similares a los de los hombres VIH+. Si bien el tratamiento parece funcionar igual de bien en las mujeres, en algunos casos, los efectos secundarios pueden diferir:
- Erupciones en la piel: Los investigadores dicen que las mujeres VIH+ tienen más posibilidades que los hombres de experimentar erupciones en la piel causadas por los medicamentos anti-VIH.
- Problemas hepáticos/de hígado: Las mujeres tienen más posibilidades de experimentar problemas en el hígado como efecto secundario de los medicamentos. De hecho, a las mujeres con un recuento de células CD4 mayor que 250 se les advierte en contra de comenzar un régimen con Viramune (nevirapine) debido al riesgo de problemas hepáticos peligrosos.
- Cambios en la forma del cuerpo: Algunos estudios han encontrado que las mujeres VIH+ experimentan distintos tipos de cambios en la forma del cuerpo que los hombres. Las mujeres pueden experimentar un mayor aumento de grasa en los senos y la cintura.
- Fragilidad en los huesos: Se sabe que las mujeres en general corren mayor riesgo de desarrollar osteoporosis (fragilidad en los huesos) después de la menopausia, pero algunos estudios también han demostrado que la infección con el VIH aumenta el riesgo de fragilidad ósea de una persona. Esto pone a hombres y mujeres VIH+ a un mayor riesgo de osteoporosis. Sin embargo, el riesgo de desarrollar fragilidad en los huesos de las mujeres VIH+ es tres veces mayor que el de los hombres VIH+.
Las diferencias de los efectos secundarios según el género pueden deberse a una interacción entre la terapia contra el VIH y las hormonas femeninas. También pueden ser resultado de que las mujeres tienen un cuerpo más pequeño. Las dosis estándar de los medicamentos suelen basarse en investigaciones efectuadas principalmente en hombres.
Esto significa que una mujer, que por lo general pesa menos que un hombre, puede recibir una cantidad de medicamentos mayor en su cuerpo que la necesaria para que éste sea eficaz. Esto no significa que las mujeres VIH+ deban tomar dosis menores de sus medicamentos. Hasta que, y a menos que se pruebe que las mujeres pueden ser tratadas con menores dosis de medicamentos anti-VIH, las mujeres deben tomas las dosis de medicamentos recomendadas actualmente para todos los adultos viviendo con el VIH.
Las mujeres VIH+ deben tener cuidado con las interacciones entre medicamentos. Ciertos medicamentos anti-VIH pueden afectar los niveles de otros medicamentos en el cuerpo. Por ejemplo, varios medicamentos anti-VHI pueden afectar los niveles de las píldoras anticonceptivas y afectar la efectividad de dichas píldoras en la prevención del embarazo.
Las mujeres VIH positivas deben recibir tratamiento de un proveedor de atención médica con experiencia en el tratamiento de mujeres con VIH. Cuéntale a tu proveedor de atención médica sobre todas tus otras condiciones médicas y sobre cualquier medicina que estés tomando. Si experimentas efectos secundarios por tus medicamentos anti-VIH, asegúrate de pedirle ayuda a tu proveedor de atención médica.
Ciertas enfermedades ginecológicas son más comunes, más graves y/o más difíciles de tratar en mujeres VIH+ que en mujeres VIH-:
- Algunas infecciones vaginales, incluyendo infecciones por levaduras/hongos y vaginosis bacteriana
- Enfermedades de transmisión sexual comunes (ETS), como gonorrea, clamidia y tricomoniasis
- Herpes genitales
- Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP)
Aunque existen pocas investigaciones concluyentes sobre el VIH y la menstruación (los períodos), muchas mujeres VIH+ informan irregularidades menstruales. Algunas sufren sangrado excesivo, mientras que otras dejan de menstruar en forma definitiva.
El virus del papiloma humano (VPH) es una ETS que causa el 99% de los cánceres de cuello de útero y también puede causar verrugas genitales. Las mujeres VIH+ tienen más probabilidades de estar infectadas con el VPH que las mujeres VIH-negativas, especialmente las mujeres con enfermedad del VIH avanzada tienen posibilidades de desarrollar displasia (células cervicales anormales) como resultado del VPH.
La displasia es una condición de células anormales en el cuello del útero (la abertura de la matriz). A menudo es más grave y difícil de tratar en las mujeres VIH+ que en las mujeres VIH-negativas. La displasia sin tratamiento puede llevar a desarrollar cáncer de cuello uterino, lo que puede ser mortal.
Es muy importante que las mujeres VIH+ se realicen pruebas de Papanicolau (Pap) periódicamente. El Pap es un examen que realiza el médico para verificar si han habido cambios en el cuello uterino. Un Papanicolau anormal puede indicar que existe inflamación, infección, displasia o cáncer.
Las mujeres VIH+ tienen 10 veces más probabilidades de tener resultados anormales en las pruebas de Papanicolau que las mujeres VIH negativas. Generalmente, los Papanicolau anormales están asociados a un bajo recuento de células CD4 y al VPH. Las niñas y mujeres entre los 12 y 26 años deben hablar con sus médicos sobre la posibilidad de vacunarse para prevenir la infección por VPH.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan lo siguiente:
- Las mujeres VIH+ deben realizarse un examen ginecológico completo, incluyendo el Papanicolau, cuando se les diagnostique el VIH por primera vez y cuando busquen atención médica prenatal
- Las mujeres VIH+ deben realizarse otro Pap seis meses después
- Si ambas pruebas resultan normales (negativas), se recomienda realizar un examen anual
- Las mujeres que han tenido displasia en el pasado, deben realizarse un Pap con más frecuencia y volver al ritmo de un Pap anual si han tenido dos resultados normales seguidos.
Gracias a los avances en la atención y el tratamiento del VIH, muchas mujeres VIH+ están viviendo vidas más largas y más sanas. Al pensar en el futuro, algunas de estas mujeres están tomando la decisión de tener los bebés que siempre quisieron. Las mujeres VIH+ que desean quedar embarazadas deben analizar sus planes con un proveedor de atención médica que tenga mucha experiencia en el tratamiento de mujeres con VIH.
La buena noticia es que los avances en el tratamiento contra el VIH también han disminuido significativamente las posibilidades de que una madre le pase el VIH a su hijo (transmisión de madre a hijo). Si la madre toma las precauciones médicas adecuadas, la tasa de transmisión puede disminuir de un 25% a menos de un 2%. Además, los estudios han demostrado que estar embarazada no acelera el avance del VIH en la madre. Para obtener más información, haz clic aquí.
El número de mujeres VIH+ está aumentando. Esto significa que todas las mujeres deben estar conscientes del riesgo y hacerse la prueba si existe cualquier posible razón para pensar que se han expuesto al VIH. Si el resultado de la prueba es negativo, puedes tomar medidas para mantenerte así.
Si el resultado es positivo, puedes tomar medidas para evitar pasarle el virus a otros, incluso durante el embarazo. Y si bien aún no existe una cura, muchas mujeres VIH+ están viviendo vidas más largas y fuertes gracias a la atención y tratamientos efectivos.
Se necesitan más investigaciones para determinar cómo progresa el VIH en las mujeres y cómo los medicamentos para el VIH afectan al cuerpo de la mujer. Sin embargo parece que los medicamentos anti-VIH pueden beneficiar a las mujeres tanto como a los hombres. Al aprovechar una buena atención médica y tratamiento tan pronto como puedas, aumentas enormemente las posibilidades de vivir una vida más larga y saludable para ti y tus seres queridos.
