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Mujeres y VIH

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Última actualización: julio de 2009

Un vistazo a las cifras

Han pasado más de dos décadas y media desde que se diagnosticara el SIDA por primera vez en Norteamérica. Ya que sólo había unas pocas mujeres entre los primeros casos, se pensó que el SIDA afectaba, principalmente, a hombres homosexuales. Con el correr de los años, las mujeres comenzaron a surgir como la nueva cara del SIDA. La proporción de casos de VIH y SIDA entre las mujeres se ha más que triplicado, subiendo desde un 7% en 1985 a un alarmante 26% en el 2008. En el 2008, los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de los Estados Unidos (CDC) estimaron que aproximadamente 280.000 mujeres viven con el VIH/SIDA en los EE. UU.

 

Sin embargo, las mujeres siguen sin ser diagnosticadas, o sin cuidado, y la UNAIDS estimó, en el año 2007, que a nivel mundial existen entre 14,2 y 16,9 millones de mujeres que viven con el VIH, lo que representa la mitad de la estimación de 33 millones de personas VIH positivo.

 

El VIH ha golpeado particularmente fuerte a las comunidades afro-americana e hispana. Las mujeres en estas comunidades suman un 25% de la población femenina en los Estados Unidos y, en el 2006, representaban un 82% de todos los casos de mujeres con VIH/SIDA en los EE. UU. También se ha observado un aumento en el diagnóstico del VIH en mujeres mayores (sobre los 45 años.).

 

Para las mujeres en los EE. UU, el contacto heterosexual de alto riesgo es claramente la forma de transmisión que más prevalece. En los Estados Unidos, el 32% de las nuevas infecciones por VIH se adquieren a través de contacto heterosexual, mientras que el 18% de aquellos recientemente infectados se expusieron a través del uso intravenoso de drogas. Las relaciones sexuales heterosexuales también son la principal fuente de transmisión del VIH para las mujeres en muchos otros países en África, Sudamérica y Europa del Este.

 


¿El VIH es diferente para los hombres y las mujeres?

Hasta hace pocos años, se había realizado poca investigación con relación a las mujeres y el VIH. Aunque aún quedan muchas preguntas sin respuesta, existe información sobre cómo las enfermedades relacionadas con el VIH afectan de manera distinta a hombres y mujeres:

  • Cuando las mujeres son recién diagnosticadas, tienden a tener concentraciones menores del VIH en la sangre (cargas virales más bajas) en comparación con los hombres recién diagnosticados.
  • Generalmente, las mujeres tienen una progresión de la enfermedad más rápida y un recuento de células CD4 menor que los hombre con una carga viral equivalente.
  • Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de desarrollar neumonía
  • bacteriana
  • Las mujeres pueden tener tasas más altas de infección por herpes simple que los hombres
  • Los hombre tienen ocho veces más probabilidades que las mujeres de desarrollar sarcoma de Kaposi o SK (enfermedad similar al cáncer, que es causada por el virus del herpes)

En la actualidad, se están efectuando estudios para determinar con seguridad la diferencia en cómo afectan los medicamentos contra el VIH a los hombres y a las mujeres. Si estás pensando comenzar un tratamiento, es importante que revises tus resultados de laboratorio y hables con tu médico sobre el mejor plan de tratamiento para ti.


Diferencias en los cuidados y el tratamiento

La mujeres tienden a ser diagnosticadas con el VIH en forma más tardía que los hombres. Además, una vez que conocen su condición, hasta un 25% de ellas, pospone el tratamiento médico debido a diversos obstáculos que incluyen:

 

Si las mujeres reciben cuidado y tratamiento adecuados de manera oportuna, parecen beneficiarse más de la terapia contra el VIH que los hombres. Sin embargo, los efectos secundarios de algunos medicamentos contra el VIH son más importantes en las mujeres que en los hombres.

 

Las diferencias de género en los efectos secundarios pueden deberse a una interacción entre la terapia contra el VIH y las hormonas femeninas. También pueden ser resultado de una estructura corporal más pequeña en el caso de las mujeres. Las dosis estándar de los medicamentos suelen basarse en investigaciones efectuadas principalmente en hombres. Esto significa que una mujer, que por lo general pesa menos que un hombre, puede recibir una cantidad de medicamentos mayor en su cuerpo que la necesaria para que éste sea eficaz.

 

Si presentas efectos secundarios al usar medicamentos contra el VIH, comunícate con tu médico para que te indique qué debes hacer. No dejes ni interrumpas tus medicamentos sin conversar antes con tu médico.

 


Aspectos ginecológicos en las mujeres que viven con el VIH

Ciertas enfermedades ginecológicas son más comunes, más graves y/o más difíciles de tratar en mujeres que viven con el VIH (VIH positivo) que en mujeres VIH negativo:

  • Infecciones vaginales fúngicas (incluidas infecciones por levaduras)
  • Vaginosis bacteriana
  • Enfermedades de transmisión sexual comunes (como gonorrea, clamidia y tricomoniasis)
  • Brotes del virus del herpes simple
  • Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP)

Aunque existen pocas investigaciones concluyentes sobre el VIH y la menstruación, muchas mujeres VIH positivo informan irregularidades menstruales. Algunas sufren de sangrado excesivo, mientras que otras dejan de menstruar en forma definitiva.

 

La displasia, condición precancerígena en el sistema reproductor de las mujeres, es más común en mujeres VIH positivo, especialmente en las mujeres con un estado avanzado de la enfermedad. A menudo es más grave y difícil de tratar que en las mujeres VIH negativo. La displasia sin tratamiento a menudo lleva a desarrollar cáncer de cuello uterino, lo que puede ser mortal.

 

Es muy importante que las mujeres VIH positivo se realicen pruebas de Papanicolau periódicamente. El Pap es un examen que realiza el médico para verificar si ha habido cambios en el cuello uterino. Un Papanicolau anormal puede indicar que existe inflamación, infección, displasia o cáncer.

 

Las mujeres VIH positivo tienen 10 veces más probabilidades que las mujeres VIH negativo de tener resultados anormales en las pruebas de Papanicolau. Generalmente, los Papanicolau anormales están asociados con bajo recuento de células CD4y virus del papiloma humano (VPH), una enfermedad de transmisión sexual causante del 99% de los casos de cáncer del cuello uterino y que también puede ocasionar verrugas genitales. Las niñas y mujeres entre los 12 y 26 años deben conversar con sus médicos sobre la posibilidad de colocarse la vacuna para prevenir la infección por VPH.

 

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan lo siguiente:

  • Las mujeres VIH positivo deben realizarse un examen ginecológico completo, incluyendo el Papanicolau, cuando se les diagnostique y cuando busquen atención médica por primera vez durante el embarazo
  • Las mujeres VIH positivo deben realizarse otro Pap seis meses después
  • Si ambas pruebas resultan negativas, se recomienda realizar un examen anual
  • Las mujeres que tienen infección sintomática por VIH o quienes han tenido displasia en el pasado, deben realizarse un Pap cada seis meses

 


Embarazo y VIH

Gracias a los avances en la atención y el tratamiento del VIH, muchas mujeres VIH positivo están viviendo más tiempo y de manera más sana. Al pensar en el futuro, algunas de estas mujeres están tomando la decisión de ser madres como siempre quisieron. Las mujeres VIH positivo que desean embarazarse deben analizar sus planes con un médico que tenga mucha experiencia en el tratamiento de mujeres con VIH.

 

La buena noticia es que los avances en el tratamiento contra el VIH también han disminuido significativamente los índices de transmisión del virus de madre a hijo. Si la madre toma las medidas médicas adecuadas, la tasa de transmisión puede disminuir de un 25% a menos de un 2%. Además, los estudios han demostrado que estar embarazada no acelera el avance del VIH en la madre. Para obtener más información, haz clic aquí.

 


Conclusión

Sin duda, se necesita más investigación para determinar cómo progresa el VIH en las mujeres y cómo los medicamentos contra el virus afectan sus cuerpos. Sin embargo, al parecer los medicamentos contra el VIH pueden beneficiar a las mujeres tanto como a los hombres, si éstas reciben cuidado y tratamiento de manera oportuna. Es importante realizar periódicamente las pruebas para determinar si existe infección por VIH. Si los resultados son positivos, es más importante aún buscar atención médica y ginecológica continua. Al sacar ventaja de una buena atención y tratamiento médico, aumentas tus posibilidades de vivir por más tiempo y de manera más sana para tu beneficio y el de tus seres queridos.

La información proporcionada en este sitio Web tiene como único propósito el uso educativo y está diseñada para respaldar la atención médica personal, no para reemplazarla. Por lo tanto, nunca debe utilizarse como sustituto de esta última, del diagnóstico o del tratamiento práctico. Recomendamos que, al tomar decisiones médicas, consulta con tu proveedor personal de atención médica.