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Control del estrés

por Kelly Williams, R.D, L.D.
Julio de 2003

El estrés y el VIH

Todos lidiamos con una cuota de estrés a diario. Pero si eres una mujer VIH+, el estrés puede llegar a ser abrumador. El estrés prolongado y excesivo puede deprimir tu sistema inmunitario y ser la causa subyacente de enfermedades físicas y emocionales. Diversos estudios han demostrado que el estrés puede acelerar el avance del VIH.


Síntomas del estrés

Podrás controlar mejor el estrés si reconoces los síntomas. La tabla que aparece a continuación enumera algunos síntomas frecuentes. (Habla con tu médico si presentas cualquiera de estos síntomas, ya que algunos de ellos pueden tener causas distintas al estrés, como efectos secundarios de medicamentos o VIH).


Síntomas físicos

 

  • Alergias
  • Cambio en el apetito
  • Dolor de espalda
  • Hipertensión
  • Dificultad para respirar
  • Dolor torácico
  • Manos sudorosas
  • Resfrío
  • Estreñimiento
  • Diarrea
  • Mareos
  • Fatiga
  • Dolor de cabeza
  • Latidos acelerados
  • Tensión muscular
  • Pesadillas
  • Erupciones cutáneas
  • Agitación y problemas para dormir
  • Dolores estomacales

Síntomas emocionales


  • Enojo
  • Ansiedad
  • Negación de un problema
  • Depresión
  • Dificultad para tomar decisiones
  • Soledad
  • Nerviosismo
  • Sensación de impotencia
  • Sensación de rechazo
  • Sensación de estar atrapado
  • Sensación de infelicidad sin motivo
  • Molestarse con facilidad
  • Preocuparse con frecuencia

Síntomas en la conducta


  • Aumento en el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas
  • Apariencia descuidada
  • Discusiones con amigos o la pareja
  • Evitar tareas y responsabilidades
  • Dificultad para concentrarse
  • Llorar con facilidad
  • Llegar tarde al trabajo
  • Comer demasiado o muy poco
  • Hablar con brusquedad con las personas
  • Ver más televisión
  • Apartarse de la familia y de los amigos

Causas frecuentes del estrés

¿Cuáles son algunas de las posibles causas de que te sientas estresada?


  • Problemas de salud en la familia
  • Lidiar con los medicamentos anti-VIH
  • Dificultades financieras
  • Niños y problemas con su cuidado
  • Uso de sustancias
  • Aislamiento social
  • Problemas con la revelación
  • Preocupaciones por el seguro médico
  • Inquietudes sobre la vivienda
  • Fatalismo (preocupación por la muerte y la agonía)
  • Impaciencia crónica
  • Pena profunda
  • Falta de objetivos y metas
  • Falta de seguridad en ti misma
  • Falta de apoyo
  • Incapacidad para sobrellevar los problemas
  • Hábitos alimenticios y de nutrición deficientes
  • Alteraciones del sueño
  • Ejercicio inadecuado
  • Incapacidad para cuidar de ti misma cuando estás enferma
  • Comprensión limitada de los problemas de salud relacionados con el VIH
  • Mala relación con tu médico

Cómo disminuir el estrés

El estrés a menudo es el resultado de sentir que las cosas están fuera de control. Una clave para controlar el estrés es dejar de intentar hacer todo por ti misma. Encuentra los recursos que pueden ayudarte. De esa forma, aunque tengas muchos problemas, te sentirás mejor capacitada para sobrellevarlos y menos desvalida. Comprende:


  • Qué es lo que necesitas
  • Qué o quién puede ayudarte
  • Cómo obtener los servicios disponibles

Algunas ciudades publican libros sobre recursos y organismos que están a disposición del público. Algunas ciudades cuentan con servicios de información y derivación que pueden ser de utilidad. Con frecuencia, un asistente social o defensor de la organización de servicios para el SIDA puede ayudarte a seleccionar mejor la información.


¿Qué tipos de servicios gratuitos o de bajo costo pueden ayudar con el estrés? Depende de dónde vivas, pero algunos son: servicios médicos, orientación y ayuda psicológica, cuidado de niños, viajes en taxi, pases para autobús, acupuntura, clases de yoga, clases en institutos técnicos, masajes, grupos de apoyo, servicios de citas para personas VIH+, computadoras gratis, servicios legales, orientación sobre drogas y alcohol, etc.


Postula a tantos programas, organismos o servicios como puedas y no te sientas culpable por aceptar dinero o servicios, ya que para ello están pensados. Si hay límite con respecto a la cantidad de servicios que puedes recibir de un organismo en particular, elige aquéllos más importantes o necesarios primero. La persistencia también es importante. No te rindas. Aunque tome meses de trámites, a la larga valdrá la pena.


No te olvides de los amigos ni de la familia. Si alguien te ofrece ayuda o te pregunta lo que te gustaría para las vacaciones o tu cumpleaños, ¡habla! Si lo que realmente necesitas es que alguien cuide a tus hijos durante un fin de semana o ayuda para pagar la renta, pídelo. Lo peor que puede suceder es que digan que no.


Otra clave para lidiar con el estrés es ser un poco más egoísta. Muchas mujeres VIH+ están tan ocupadas cuidando a sus hijos o parejas, que no se dan cuenta de que están "agotándose" mental, física o emocionalmente. Pero si te ves abrumada por el estrés, ¿quién cuidará a tus hijos y a tu pareja? Trata de encontrar el equilibrio entre la ayuda que entregas y la que recibes.


Depresión

El estrés que no se trata puede llevar a la depresión. La falta de apetito y de impulso sexual, la disminución de energía o los problemas para dormir son síntomas de depresión. Generalmente, la depresión no se diagnostica ni se trata en las personas VIH+, porque muchos de los síntomas son frecuentes debido al VIH o a los medicamentos anti-VIH.

La depresión es perfectamente tratable con terapia (individual o grupal), medicamentos o tratamientos alternativos. Si piensas que tienes depresión, habla con tu proveedor de atención médica.


Otros consejos para reducir el estrés

Los factores que provocan estrés pueden ser diferentes para cada persona y cada una encuentra diferentes métodos eficaces para lidiar con ellos. Busca las técnicas para disminuir el estrés que funcionen mejor en tu caso. A continuación te indicamos algunas ideas:


  • Habla de ello: un amigo o familiar puede ayudarte a poner en orden tus sentimientos y a tener una nueva perspectiva de los problemas.
  • Únete a un grupo de apoyo.
  • Haz ejercicio físico en forma regular.
  • Cambia tu actitud y tus acciones, en lugar de intentar cambiar las de los demás.
  • Lleva un diario.
  • Practica la comunicación firme y enérgica (aprende a decir no a lo que no deseas hacer y sí a lo que sí deseas hacer).
  • Duerme bastante: la mayoría de las personas necesitan seis a nueve horas de sueño continuo.
  • Tómate un descanso y date un gusto.
  • Practica la hipnosis, la biorretroalimentación o los masajes para aliviar la tensión.
  • Escucha música.
  • Prueba técnicas de relajación como la meditación, la respiración profunda o la visualización.
  • Presta atención a lo que comes: toma desayuno, reduce la cafeína, controla el consumo de azúcar y come a tus horas.
  • Recuerda tus logros.
  • Piensa positivamente en el cambio, en lugar de temerle.
  • Considera una crisis como una oportunidad de aprendizaje.

Visita a tu médico para hablar sobre el estrés y cómo te afecta. Si no puedes controlar el estrés, también considera visitar a un terapeuta o asesor.


1

American Positive Living Association. (1999). Tips for reducing stress: Obtenido en julio de 2003 desde http://www.thebody.com/apla/july99/stress.html(en inglés)

2

Antoni, M.H., et. al. (1991). Cognitive-behavioral stress management intervention buffers distress responses and immunologic changes following notification of HIV-1 seropositivity. Journal of Consulting and Clinical Psychology 59.

3

Schmidt, E. (2001). Stress accelerates AIDS progression and undermines anti-HIV drugs: Obtenido en julio de 2003 desde http://www.newswise.com/articles/view/?id=STRESS.UCL(en inglés)

4

Trisdale, S. (2003). Stress, depression, and HIV: Obtenido en julio de 2003 desde http://www.positivewords.com(en inglés)

La información proporcionada en este sitio Web tiene como único propósito el uso educativo y está diseñada para respaldar la atención médica personal, no para reemplazarla. Por lo tanto, nunca debe utilizarse como sustituto de esta última, del diagnóstico o del tratamiento práctico. Recomendamos que, al tomar decisiones médicas, consulta con tu proveedor personal de atención médica.