por Nancy Breuer
Julio de 2005
Los mejorados tratamientos contra el VIH permiten a muchas personas tener vidas más largas y saludables. Algunas personas que dejaron sus trabajos debido a su enfermedad ahora se sienten lo suficientemente bien como para pensar en volver a trabajar.
Volver a trabajar y sentirte productiva puede mejorar la imagen que tienes de ti misma y hacerte sentir mejor. Sin embargo, la idea de reincorporarse a la vida laboral puede provocar miedos e inquietudes. Antes de comenzar, te presentamos algunas preguntas simples que te ayudarán a evaluar cuál es el lugar que el trabajo ocupa en tu vida:
- ¿Qué piensa tu proveedor de atención médica acerca de que tú trabajes? Pista: la respuesta implicará las tendencias en tu recuento de células CD4 y carga viral.
- ¿Has probado tu resistencia (nivel de energía)? Muchos asesores laborales recomiendan el voluntariado durante algún tiempo para prepararse para el trabajo a tiempo completo. Si trabajas como voluntaria para una organización de tu agrado, puede que te ofrezcan un trabajo en el futuro. Comienza con un horario de trabajo limitado y ve aumentándolo gradualmente.
- ¿Por qué deseas tener un trabajo? Necesitar dinero es una buena razón para buscar trabajo, pero no es la única. Muchas personas VIH+ que trabajan dicen que la estructura de un empleo ayuda a la adherencia a los medicamentos y a mantener un estilo de vida saludable. ¿Qué deseas lograr con él?
- ¿Tienes suficiente apoyo en casa o en tu círculo de amigos cercanos? Si el trabajo te dificulta las tareas diarias, ¿tendrás la ayuda de tu familia o amigos?
- ¿Cómo afectará tu trabajo al cumplimiento de tus requisitos para obtener beneficios, por ejemplo, del Seguro Social?
Comienza por analizar tu actitud. Si piensas forzarte a efectuar un trabajo desagradable con personas odiosas, probablemente eso es lo que obtendrás. Si esperas aprender, ampliar tus habilidades y disfrutar los beneficios de trabajar, probablemente eso obtendrás. Algunas consideraciones:
- Considera tu personalidad y habilidades: trata de que tus gustos coincidan con la descripción del trabajo.
- Considera un hecho básico de los empleos: el trabajo que se disfruta da energía. El trabajo que no te gusta, te resta energía.
- Habla con otras personas VIH+ que trabajen: pregúntales sobre sus trabajos, rutinas y desafíos.
- Algunas personas pueden sentirse mejor, pero no lo suficientemente bien como para volver a su línea de trabajo habitual. Piensa en volver a estudiar o en capacitarte. Existen programas de rehabilitación profesional, que ayudan a personas con discapacidades a volver a capacitarse o a encontrar el trabajo correcto.
Tu situación con el VIH es información confidencial. No tienes la obligación de divulgar esto a un empleador, sea éste tu posible o actual empleador. A continuación mencionamos algunos posibles obstáculos:
- El formulario de postulación. En él te preguntan si sufres de alguna enfermedad que pueda interferir con tu trabajo, lo que te impulsa a "confesar". Muchas personas trabajan durante años sin que el VIH se vuelva un problema. El formulario de postulación busca enfermedades que pudieran impedirte hacer tu trabajo, por lo que no te presentes a un empleo que sepas que no puedes efectuar. Para todos los demás empleos, la respuesta es "no".
- La entrevista. Un entrevistador descuidado preguntaría: "¿Tiene alguna afección médica?". Uno razonable preguntaría: "¿Por qué no ha trabajado durante cinco años?". Las preguntas que indagan información específica acerca de un diagnóstico no son legales. Responde que no existe impedimento para que hagas todo el trabajo. Las preguntas sobre el período en que no trabajaste suelen atemorizar, pero son manejables. Simplemente di: "Tuve un problema familiar".
- La encuesta de salud previa al empleo te pide mencionar todos los medicamentos que tomas. Llévasela a tu médico o enfermera y pídele que la llene. Pídele a tu médico que escriba algo como: "(Tu nombre) se encuentra bajo mi cuidado y no toma medicamentos de venta con receta médica que pudieran interferir con el desempeño de sus funciones esenciales en este trabajo". No menciones todos tus medicamentos, pues no son asunto de tu empleador.
- El examen físico previo al empleo. Si tu nuevo trabajo exige un examen físico o prueba de laboratorio en forma previa, probablemente se deba a que el empleador desea saber si consumes drogas ilícitas. Una prueba de VIH exigiría tu consentimiento escrito y sería un gasto inútil. Habla con tu farmacéutico antes de hacerte el examen físico. Pregúntale si alguno de tus medicamentos contra el VIH podría dar un falso positivo en la prueba de detección de drogas. Si es así, pídele el nombre de una prueba alternativa. Dile a quien realice la prueba que necesitas una prueba alternativa para obtener un resultado válido. No reveles medicamentos ni tu diagnóstico.
- La inscripción en beneficios para empleados. Si encuentras un trabajo con beneficios, no mientas en los formularios de postulación para seguro médico, de vida o por discapacidad, ya que estarías cometiendo fraude al seguro. Si encuentras una pregunta directa acerca del VIH u otras preguntas de diagnóstico, averigua cómo se protege tu privacidad. Entrega el formulario cuando tengas una respuesta satisfactoria.
Una vez que encuentres trabajo, recuerda que te contrataron por tu capacidad. Sin importar lo que creas con respecto a divulgar en el trabajo tu situación con el VIH, mantente concentrada en tu desempeño. Muchas personas VIH+ que quieren revelar su situación en el trabajo ocultan la información durante algunos meses, tiempo que les permite darse cuenta cómo serían tratadas si lo divulgaran.
No existen circunstancias que obliguen automáticamente a divulgar tu situación con el VIH. No estás obligada a revelarla en tu trabajo, aun cuando:
- Estés sangrando.
- Necesites adaptaciones razonables.
- Los efectos secundarios retrasen tu llegada al trabajo.
- Seas candidata para un ascenso.
- Necesites un permiso para ausentarte porque debas adaptarte a nuevos medicamentos.
¿Sorprendida? A continuación te presentamos las reglas de divulgación.
- No tienes la obligación de divulgar.
- Supervisores y gerentes están obligados por ley a mantener la privacidad de la información. Sin embargo, esto no es una garantía de que obedecerán la ley.
- El director de Recursos Humanos, un representante sindical o ejecutivo de la empresa a cargo de las relaciones con los empleados está obligado por ley a mantener la privacidad de tu diagnóstico. Sin embargo, no todas las personas que ocupan dichos puestos cumplen las reglas.
- Decirle a un compañero de trabajo es lo mismo que publicar la información en el tablero de anuncios de la empresa. Cuéntales a todos tus compañeros de trabajo o a ninguno.
Acepta estas ideas mientras preparas tu transición a la vida laboral. Preparar tu mente y a ti misma para trabajar puede facilitarte la vida cuando estés allí. Y recuerda ir con calma. Volver a trabajar requiere tiempo y planificación.
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Rubenstein, W.B., et.al. (1996). The rights of people who are HIV positive: The authoritative ACLU guide to the rights of people living with HIV disease and AIDS. Southern Illinois University Press. |
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Senak, M.S. (1996). HIV, AIDS, and the law: A guide to our rights and challenges. New York: Plenum Press. |
