por Jill Cadman
Octubre de 2004
Los siguientes exámenes de sangre pueden ser muy importantes en el control del VIH, junto con la atención médica regular, una buena adherencia y un estilo de vida saludable. Habla con tu médico acerca de cómo puedes utilizar estas pruebas para tomar decisiones relativas a tu tratamiento.
La carga viral es la cantidad de VIH en el torrente sanguíneo. Se mide a través de una reacción en cadena de la polimerasa o prueba PCR (también llamada prueba de carga viral). Las pruebas de carga viral son una importante herramienta para:
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Controlar el avance del VIH:
Mientras los recuentos de células CD4 constituyen la mejor medición de la salud de tu sistema inmunitario hoy, las pruebas de carga viral pueden ayudar a determinar si corres riesgo de padecer un daño inmunitario mayor en el futuro cercano. Al compararlos en el tiempo, los resultados te indican si el VIH se está multiplicando a una velocidad contínua, rápida o lenta. A mayor carga viral, mayor es la probabilidad de que pierdas células CD4 -
Determinar el momento correcto para iniciar el tratamiento:
Las personas que tienen una alta carga viral parecen correr un riesgo mayor de sufrir complicaciones relacionadas con el VIH e incluso la muerte. Las guías estadounidenses para el tratamiento recomiendan que todas las personas que tienen una carga viral mayor que 55.000 deben considerar el tratamiento. (Algunos médicos prefieren emplear los recuentos de células CD4 para tomar la decisión con respecto a cuándo iniciar el tratamiento en mujeres VIH+.) -
Medir la eficacia de los medicamentos contra el VIH:
Los medicamentos contra el VIH funcionan impidiendo que el virus se multiplique. Si están funcionando, tu carga viral debería disminuir. Si hay algún problema, tu carga viral podría aumentar.
El objetivo del tratamiento contra el VIH es mantener la carga viral lo más baja posible por la mayor cantidad de tiempo posible. Con regímenes de tratamiento contra el VIH eficaces, la carga viral se puede reducir a niveles que no se pueden detectar mediante pruebas de laboratorio. En la mayoría de las pruebas de carga viral, esto es menos de 50 copias.
Te debes realizar una prueba de carga viral la primera vez que se te diagnostique el VIH y cada tres a cuatro meses si no estás recibiendo terapia contra el virus.
Realízate una prueba de carga viral antes de iniciar el tratamiento y otra una o dos semanas después de ello. Si el régimen está funcionando, tu carga viral debe bajar en un 90% en un plazo de dos meses, y debe ser no detectable (es decir, menor que 50 copias) en un plazo de seis meses desde el inicio del tratamiento. Una vez que la carga viral llega a estos niveles, suele medirse cada tres a seis meses.
Tú y tu médico deben considerar todas las posibles razones (problemas con la absorción, con la adherencia o de resistencia al medicamento) y tomar medidas para corregir el problema, lo que incluye considerar cambiar el tratamiento con medicamentos.
Las pruebas de resistencia se utilizan para determinar qué medicamentos funcionarán mejor contra el virus en tu caso. Existen varios tipos de pruebas de resistencia.
Las pruebas de genotipo analizan la secuencia genética del virus. En ellas se buscan cambios (mutaciones) en las enzimas del VIH que pueden hacer más difícil que los medicamentos funcionen eficazmente. El resultado de tu prueba indicará todas las mutaciones descubiertas.
Cada medicamento se asocia con una o varias mutaciones que pueden hacer que el mismo pierda su eficacia. Algunos medicamentos contra el VIH no dejan de funcionar a menos que haya varias mutaciones presentes.
Aún no conocemos toda la información con respecto a estas mutaciones ni cuáles de ellas serán más problemáticas. Por eso, en ocasiones puede resultar difícil determinar cómo tomar decisiones relativas al tratamiento basadas en los resultados de genotipo.
En las pruebas de fenotipo se cultiva una muestra del virus que hay en tu sangre en un laboratorio. Luego se coloca en tubos de ensayo que contienen muestras de los diversos medicamentos contra el VIH. Si un medicamento en particular no puede controlar el virus, se agrega una cantidad mayor de éste al tubo de ensayo. Dependiendo de la cantidad de medicamento necesaria, el laboratorio puede determinar qué tan resistente es el virus a ese medicamento.
Los resultados de resistencia fenotípica se informan como susceptible, sensible o menos susceptible. "Susceptible" significa que probablemente el medicamento funcionará bien. "Sensible" significa que el medicamento funcionará en la forma esperada en una persona promedio y "menos susceptible", que el medicamento probablemente no funcionará muy bien en tu caso.
Los resultados de las pruebas de fenotipo son más fáciles de interpretar que los de las pruebas de genotipo.
Ésta es un prueba de genotipo que va un paso más allá: utiliza los datos de fenotipo de varios pacientes para predecir si el virus presente en tu sangre será sensible o resistente a cada uno de los medicamentos contra el VIH.
Ninguna de las pruebas de resistencia es perfecta. No pueden detectar todas las mutaciones en el VIH presente en tu sangre, ni tampoco se pueden emplear para predecir en forma exacta qué medicamentos funcionarán en tu caso. Sin embargo, se están convirtiendo rápidamente en otra herramienta para determinar opciones de tratamiento en determinadas situaciones, tales como:
- Personas que acaban de infectarse con el VIH, lo que se conoce como infección aguda (las pruebas se utilizan para ver si la persona se infectó con una cepa resistente a algún medicamento)
- Personas que no están obteniendo resultados con su régimen actual (las pruebas se emplean como pauta para elegir un nuevo régimen)
- Mujeres embarazadas (las pruebas ayudan a determinar el mejor régimen para prevenir la transmisión del VIH de la madre al bebé)
Todas las pruebas de resistencia se deben realizar mientras sigues tomando medicamentos contra el VIH, a fin de obtener los mejores resultados.
Cuando se aprueba un medicamento se determina una dosis estándar. Ésta puede ser segura y eficaz para la mayoría de las personas, pero para algunas, puede ser mayor o menor que la necesaria. Si las personas reciben una cantidad demasiado baja de un medicamento contra el VIH, éste puede resultar menos eficaz y se puede desarrollar resistencia. Ahora bien, si reciben una cantidad demasiado alta, pueden presentar problemas con los efectos secundarios.
La monitorización o vigilancia farmacoterapéutica (TDM, por sus siglas en inglés) consiste en medir los niveles de los medicamentos en el torrente sanguíneo. De acuerdo con los resultados, los médicos pueden ajustar las dosis según sea necesario en diferentes personas. Idealmente, esto debería reducir los efectos secundarios a causa de un exceso de medicamento en el torrente sanguíneo y reducir al mínimo la posibilidad de que se desarrolle resistencia al tomar una dosis muy baja.
Las pruebas del nivel de medicamento pueden ser especialmente útiles en el caso de las mujeres VIH+. Algunas mujeres tienen niveles mayores de ciertos medicamentos en el torrente sanguíneo y experimentan más efectos secundarios que los hombres.
Estas diferencias relativas al sexo (hombres comparados con mujeres) pueden deberse a los cambios hormonales que se producen en las mujeres durante el período menstrual. Las diferencias en el nivel de medicamento también se pueden vincular a la biología básica y a la fisiología de las células (las células de hombres y mujeres no son iguales). También se puede relacionar con las diferencias en el peso corporal.
Aún no se ha aprobado el uso de la monitorización o vigilancia farmacoterapéutica en el caso de los medicamentos contra el VIH y, además, no se ha resuelto el problema de la aplicación práctica de los resultados. No obstante, se sigue esperando que la TDM pueda dar lugar a regímenes con una mejor tolerancia y a mayores conocimientos con respecto al uso de los medicamentos contra el VIH en la población femenina.
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Anastos, K. et. al. (2002). The women's interagency HIV study collaborative study group. Archives of Internal Medicine, 162. 1973-1980. |
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Kashuba, A. (2002). Overview of sex differences in pharmacology. Presentation for AACTG Pharmacology Committee. |
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NATAP. (2003). Knowledge of genotypic resistance mutations among providers of care to patients with Human Immunodeficiency Virus. Obtenido en octubre de 2004 desdehttp://www.natap.org/2003/Jan/012403_3.htm. (en inglés) |
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United States Department of Health and Human Services. (2004). Guidelines for the use of antiretroviral agents in HIV-infected adults and adolescents. Obtenido en octubre de 2004 desde http://aidsinfo.nih.gov/guidelines/default_db2.asp?id=50 . (en inglés) |
