por Anne Monroe
Julio de 2003 (revisado y corregido en mayo de 2005)
Estás a punto de empezar a tomar medicamentos anti-VIH. Tener la actitud correcta te ayudará a obtener el máximo de beneficios de tu tratamiento. Esto significa creer que:
- Iniciar el tratamiento es la decisión correcta para ti
- Los medicamentos anti- VIH te ayudarán a luchar contra el virus
- Puedes tomar tus medicamentos en la forma correcta
Se necesita mucha energía y compromiso para seguir el régimen contra el VIH al pie de la letra. No pases por esto sola. Tu médico representa un gran apoyo y también otras personas como enfermeras, asistentes sociales, terapeutas y administradores de casos. También puedes unirte a un grupo de apoyo para personas que toman medicamentos contra el VIH. Tu familia y amigos también pueden ayudarte.
Puede ser difícil mantener un régimen si necesitas dedicarte a otros asuntos de tu vida. Si pasas mucho tiempo triste y no disfrutas de cosas que antes sí te gustaban, es posible que tengas depresión. Éste es un asunto que debes abordar antes de iniciar la terapia contra el VIH. Lo mismo vale para los problemas de abuso de sustancias.
Informa a tu médico si tienes otros problemas de salud, si estás tomando cualquier otro medicamento (entre ellos, medicamentos de venta con o sin receta médica, hierbas, medicamentos alternativos y drogas ilegales) o si participas en programas de recuperación. Ésta es información importante que puede influir en tus opciones de tratamiento. Habla también con tu médico acerca de la planificación familiar, ya que los medicamentos contra el VIH pueden interferir con las píldoras anticonceptivas y las mujeres embarazadas no deben tomar ciertos medicamentos anti-VIH.
El siguiente paso para ti y tu médico es elegir un régimen de medicamentos. Existen 24 medicamentos aprobados para el tratamiento del VIH y se dividen en cuatro clases:
- Inhibidores de la fusión
- Inhibidores nucleósidos/nucleótidos de la transcriptasa reversa ("nukes" o INTR)
- Inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa reversa ("non nukes" o INNTR)
- Inhibidores de la proteasa (IP)
Existen muchas formas de combinar los medicamentos, pero algunas de ellas han demostrado ser mejores para iniciar la terapia:
- Un régimen basado en un inhibidor de la proteasa (IP) o
- Un régimen basado en un "non-nuke" (INNTR)
Una alternativa a estos regímenes es uno que contenga tres INTR. Por lo general, no se utiliza esta opción para personas con una carga viral alta (superior a 100.000) como tratamiento de primera línea contra el VIH.
El principal problema de cualquier régimen contra el VIH es el desarrollo de resistencia. Cuando el VIH se reproduce, hace copias de su propia información genética con gran rapidez. Durante este proceso, se producen errores (mutaciones). Algunas de estas mutaciones evitan que los medicamentos anti-VIH funcionen. Cuando sucede esto, significa que el virus es "resistente" a esos fármacos. Si desarrollas resistencia, tu carga viral aumenta rápidamente y es posible que debas cambiar de régimen.
Además, si te vuelves resistente a un medicamento, es posible que también lo seas a otros medicamentos de la misma clase. Esto se conoce como resistencia cruzada.
Una de las estrategias de la terapia contra el VIH es planificar en forma anticipada. Sabemos que los tratamientos pueden fallar debido a la resistencia y a la resistencia cruzada. Por lo tanto, cuando tú y tu médico elijan el primer régimen, deben haber pensado ya en cuáles podrían ser tus próximos regímenes (aun cuando puedan cambiar). Este proceso se llama secuenciación y garantiza que tengas otras opciones de tratamiento disponibles en caso de que un régimen falle.
La mejor forma de ayudar a prevenir la resistencia es con una buena adherencia. Los medicamentos funcionan mejor si los tomas exactamente como te lo indicaron. Cuando los medicamentos funcionan, retrasan la reproducción del VIH, lo que otorga al virus menos posibilidades de mutar y es menos probable que se produzca resistencia.
Si estableces un programa de dosis que funcione para ti, será más fácil que te adhieras al tratamiento con los medicamentos. Primero, pregunta a tu médico: ¿cuántas veces al día debo tomar cada dosis? ¿Cuántas píldoras constituyen una dosis? ¿Se aplican requisitos de alimentos, por ejemplo, tomar las dosis con el estómago vacío o junto con alimentos?
Luego elabora un plan. Si tomas los medicamentos sólo en la mañana, elige algo que hagas todas las mañanas, como cepillarte los dientes o tomar una taza de café, y toma tus medicamentos en ese momento.
Si tomas los medicamentos dos veces al día, elige otro recordatorio para las noches. Quizás siempre ves las noticias de las 11 o tomas una taza de té antes de acostarte. No importa lo que hagas: ¡incluye tus medicamentos en tus rutinas!
Si tienes hijos, asegúrate de que el programa para tomar tus píldoras se adapte tanto a las rutinas de ellos como a las tuyas.
Haz un seguimiento para determinar si estás tomando correctamente tus píldoras utilizando un diario o una tabla. Recuerda que todos cometemos errores. Cuando eso pase, simplemente debes volver a empezar y comprometerte a respetar tu plan. Sin embargo, si empiezas a omitir dosis en forma regular, es mejor que hables con tu médico.
Si nadie sabe que tienes el VIH, será más difícil poder tomar tus medicamentos. Quizás sientas que debes esconder los frascos de sus píldoras o que debes salir disimuladamente de la habitación cuando es la hora de tomar tu dosis. Estos desafíos hacen que tomar tus medicamentos sea más complicado.
Quizás éste sea un buen momento para decirles a las personas cercanas a ti que tienes el VIH. Pero si aún no te sientes preparada para hacerlo, coloca todas las dosis en un pastillero y diles a los demás que estás tomando vitaminas o medicamentos para alguna otra condición.
Todos los medicamentos anti-VIH tienen determinados efectos secundarios (pero no todas las personas los experimentan). Los efectos secundarios son una de las principales razones por las cuales las personas no siguen estrictamente su régimen contra el VIH. ¡Prepárate! Pregunta a tu médico sobre los posibles efectos secundarios a corto y largo plazo de tu régimen en particular.
Existen medicamentos que se pueden utilizar contra los efectos secundarios a corto plazo, como las náuseas y la diarrea. Pide recomendaciones a tu médico. Debes tener un suministro de ellos a mano antes de iniciar la terapia.
Si experimentas efectos secundarios, no dejes de tomar los medicamentos contra el VIH. Esto podría tener graves consecuencias para tu salud. Habla con tu médico sobre las formas de manejar estos efectos, entre ellas, cambiar a otra combinación de medicamentos.
¡Ahora no falta nada para empezar! Cuando lo hagas, confía en tu capacidad para seguir rigurosamente tu régimen de medicamentos. ¡Y no dejes de hacer preguntas! Cuanta más información tengas, más preparada estarás para emprender tu tratamiento contra el VIH.
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Gray, L. et. al. (1998) HIV treatment adherence: A Guide for Program Development. Obtenido en julio de 2003 desde http://depts.washington.edu/hapdeu/web/adherence/Report/title_page.htm. (en inglés) |
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Mascolini, M. (2002). Managing the metabolic side effects of antiretroviral therapy: Obtenido en julio de 2003 desde http://www.amfar.org/cgi-bin/iowa/td/feature/record.html?record=55. (en inglés) |
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| 3 |
Stone, V. (2002) Enhancing Adherence to Antiretrovirals. Strategies and Regimens. |
