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Comprender el sistema inmunitario

por Liz Highleyman
Julio de 2003

El sistema inmunitario se compone de células y órganos que protegen al cuerpo de invasores externos, tales como bacterias, virus, hongos y parásitos (gérmenes) que pueden provocar infecciones, enfermedades e incluso la muerte. El sistema inmunitario también se deshace de las células cancerosas anormales que se multiplican sin control. Cuando funciona correctamente, combate las infecciones y te mantiene saludable. Cuando deja de hacerlo, los gérmenes que ingresan a tu cuerpo pueden provocar enfermedades o la muerte con más facilidad. Algunos componentes importantes del sistema inmunitario son:

  • Células dendríticas y macrófagos
  • Células T
  • Células T citotóxicas
  • Células destructoras naturales
  • Células B
  • Neutrófilos
Células dendríticas y macrófagos

Las células dendríticas y los macrófagos constituyen la primera línea de defensa del sistema inmunitario. Las células dendríticas se encuentran principalmente en la piel y en las membranas mucosas que protegen los orificios del cuerpo (por ejemplo, en la boca y en la garganta). Estas células capturan y transportan a los invasores hacia los ganglios linfáticos o al bazo. Los macrófagos (su nombre proviene del latín y significa "comilón") protegen distintos órganos, entre ellos los intestinos, los pulmones, el hígado y el cerebro.


A estos dos tipos de glóbulos blancos se les llama "barredores". Éstos engullen (es decir, se comen) a los invasores extraños, los descomponen y exhiben una parte de ellos (llamada antígenos) en su superficie. También producen mensajeros químicos (conocidos como citosinas) que ordenan a otras células inmunitarias para que entren en acción.

Células T

Después de que los macrófagos procesan los antígenos y los muestran en su superficie, éstos pueden ser reconocidos por las células T auxiliares (también conocidas como células CD4). Cuando las células CD4 "ven" los antígenos, se activan y corren la voz a las otras células del sistema inmunitario. En otras palabras, estas células coordinan y dirigen las actividades de los demás tipos de células inmunitarias (como las células T citotóxicas, las células B y los macrófagos) y las llaman a entrar en acción para combatir al intruso. Las células CD4 producen diversos tipos de citosinas a fin de comunicarse eficazmente con las demás células del sistema inmunitario.


Las células T citotóxicas atacan y destruyen (es decir, matan) directamente a las células infectadas por los virus al igual que a las células cancerosas anormales. Otro tipo de célula T, llamada célula T supresora, cancela el ataque del sistema inmunitario cuando ya se ha vencido al invasor. (Esto sirve para asegurar que las células citotóxicas no se desborden y se calmen después de que hayan cumplido con su trabajo.) Las células T citotóxicas y las células T supresoras se conocen también como células CD8.

Células destructoras naturales
Las células destructoras naturales también engullen y destruyen a las células infectadas y a las células cancerosas anormales.
Células B y anticuerpos

Las células B son otro tipo de células inmunitarias que son activadas por las células CD4. Cuando una célula B reconoce un antígeno, entra en acción y produce anticuerpos (también llamados inmunoglobulinas). Los anticuerpos son proteínas que se adhieren a los antígenos de la misma manera en que una llave se ajusta a una cerradura. Cada anticuerpo corresponde a un antígeno específico. Cuando un anticuerpo se une con un antígeno, lo que hace básicamente es marcar a los invasores para que las células inmunitarias "barredoras" los destruyan. Los anticuerpos también activan una compleja reacción química en cadena, llamada sistema del complemento. El objetivo de este sistema es destruir las bacterias, lo que realiza básicamente agujereando su membrana (es decir, las delgadas paredes de las bacterias), lo que las mata.


Al exponerse a un agente patógeno por primera vez, normalmente el cuerpo se tarda un tiempo (de varias semanas a algunos meses) en producir los anticuerpos para combatirlo. Pero si ya se expuso al germen, normalmente le quedan todavía algunas células B (llamadas células con memoria) que reconocen al invasor conocido. Esto permite al sistema inmunitario entrar en acción de inmediato. Por este motivo las personas se enferman sólo una vez de varicela o sarampión, por ejemplo. Ésta es la base del funcionamiento de las vacunas: provocan al sistema inmunitario para que produzca anticuerpos, aunque en realidad no te hayas enfermado. De ahí que se use la expresión "vacunarse contra" alguna enfermedad (por ejemplo, varicela).

Neutrófilos
Los neutrófilos son otro tipo de glóbulos blancos. Éstos se fabrican en la médula ósea. Cuando se les necesita para combatir una infección, salen de la médula y viajan a cualquier parte del cuerpo para cumplir con su cometido. Estas células son tu principal defensa contra las bacterias. Se comen a las bacterias y producen sustancias químicas tóxicas que las destruyen.

Principales órganos del sistema inmunitario

El sistema inmunitario posee órganos especiales, llamados órganos linfáticos, que funcionan como lugar de reunión para todos los glóbulos blancos. Éstos se distribuyen por todo el cuerpo. Los órganos linfáticos son la médula ósea y el timo, así como los ganglios linfáticos, el bazo, las amígdalas y las adenoides, el apéndice y las masas de tejido en el intestino delgado, llamadas placas de Peyer. (Algunas personas también consideran que la sangre y los vasos que transportan las células de la sangre hacia otras estructuras son órganos linfáticos.)


Los ganglios linfáticos se ubican junto a las llamadas rutas linfáticas. Existen ganglios, o racimos, en el cuello, las axilas, el abdomen y las ingles. Cada ganglio linfático contiene células B y T, y otras células, todas ellas preparadas para combatir a los invasores.


El bazo es un órgano muy importante para que el sistema inmunitario esté sano. Es del tamaño del puño y se ubica en la porción superior izquierda del abdomen. Una de sus funciones más importantes en la defensa inmunitaria es ayudar a que el cuerpo limpie y deseche los glóbulos blancos utilizados. También alberga varios glóbulos blancos, que esperan las ordenes para salir a combatir una infección.


Los vasos linfáticos transportan la linfa, que es un líquido transparente que "baña" los tejidos corporales y ayuda así a eliminar a los invasores o gérmenes. Los vasos transportan el líquido hacia los ganglios linfáticos, los cuales pueden clasificar los antígenos para empezar a combatirlos.


El VIH y el sistema inmunitario

En las personas VIH+, el virus ataca a las células CD4 que coordinan la respuesta inmunitaria. Esto hace que las células CD4 pierdan la capacidad de comunicarse con el resto del sistema inmunitario. Sin células CD4 que organicen al resto del sistema inmunitario, otras células inmunitarias importantes no saben cuáles invasores deben eliminarse del cuerpo. Cuando se pierde esta coordinación, las personas corren el riesgo de contraer infecciones oportunistas (IO) y cánceres que normalmente no dañan a las personas cuyo sistema inmunitario está sano.


El VIH también puede infectar a los macrófagos y a otras células inmunitarias. El sistema inmunitario reconoce al VIH y produce anticuerpos contra éste, pero los anticuerpos por sí solos no bastan para eliminar el virus. Esto se debe en parte a que el VIH muta con tanta rapidez que puede cambiar antes de que el sistema inmunitario pueda responder.


Otros problemas pueden deberse a la supresión de la médula ósea, que puede ser uno de los efectos secundarios de algunos medicamentos contra el VIH, como el AZT (Retrovir). La médula ósea es el lugar donde se producen las células inmunitarias, de modo que cuando se suprime, puede haber una menor cantidad de células inmunitarias disponibles lo que, a su vez, puede provocar una mayor vulnerabilidad a las infecciones.


Un tratamiento combinado eficaz contra el VIH puede impedir que el virus se multiplique (que haga copias de sí mismo) y que infecte más células CD4. Debido a que las células CD4 son la clave de una respuesta inmunitaria saludable, esto puede darle la oportunidad a tu sistema inmunitario de volver a surtirse de células CD4 y de que se defienda (y a ti) de las infecciones oportunistas. Los investigadores también están estudiando nuevas terapias contra el VIH que se espera que ayuden a reparar el sistema inmunitario dañado y que restauren la función inmunitaria perdida.


1

McMichael, Andrew. (1996). How HIV fools the immune system. Medical Research Council News, London. Obtenido en julio de 2003 desde http://www.tulane.edu/~dmsander/WWW/335/McMichael/McMichael.html. (en inglés)

2

Merck Manuel. Biology of the immune system: Obtenido en julio de 2003 desde http://www.merck.com/mmhe/index.html. (en inglés)

3

National Institutes of Health. (1993). The immune system-how it works. National Institutes of Health Publication no. 96. 3229.

4

Project Inform. (2002). HIV vaccines and your immune system: Obtenido en julio de 2003 desde http://www.projinf.org/fs/vaccines.html. (en inglés)

5

Project Inform. (2000). Immune therapy: In brief: Obtenido en julio de 2003 desde http://www.projinf.org/fs/ibt.html. (en inglés)

6

Schindler, L. et. al. (2003). Understanding the immune system. National Cancer Institute's Science Behind the News.

7

Seattle Treatment Education Project. (1993). The immune system: An overview: Obtenido en julio de 2003 desde http://www.thebody.com/step/immune.html. (en inglés)

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