por Jane P. Fowler
Julio de 2005
Las mujeres de mediana edad y las mayores suelen ser ignoradas en las discusiones acerca de la prevención y los cuidados del VIH. De hecho, es posible que se trate de la parte de la población total que se ignora con mayor frecuencia. Por esos motivos, es necesario que todos (las mismas mujeres, sus proveedores de atención médica y de servicios sociales, y sus familiares) entiendan en qué forma el virus puede afectar, y efectivamente lo hace, a este grupo de mayor edad.
- Las estadísticas señalan que aproximadamente un 18% de los casos de SIDA en la población femenina estadounidense corresponde a mujeres mayores de 50 años, y que las mujeres de color representan la mayor porción. La cantidad de casos de SIDA en mujeres mayores ha aumentado casi cinco veces con respecto al índice en 1995, y los índices de transmisión heterosexual del VIH en mujeres mayores de 50 años pueden haber aumentado prácticamente en un 100%.
- A pesar del mito de que las personas mayores no tienen relaciones sexuales, muchas mujeres mayores son sexualmente activas y algunas consumen drogas que se inyectan. Por lo tanto, pueden correr el mismo riesgo de infección con VIH que las mujeres más jóvenes, dependiendo de sus conductas.
- La cantidad de personas solteras entre 55 y 64 años en EE.UU. aumentó a aproximadamente un millón 500 mil personas a fines de la década de 1990, la mayoría de las cuales son mujeres. Si te encuentras en este grupo y estás pensando en la posibilidad de tener citas, debes estar consciente de lo que podrías encontrar. Existe el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS).
- Las mujeres mayores con VIH suelen pasar desapercibidas y tienden a aislarse de sus amigos y familiares y a mantener en secreto su enfermedad. Temen admitir que tienen VIH debido al estigma. En nuestra sociedad generalmente se piensa que las mujeres mayores, en especial las abuelas, no deberían tener una vida sexual activa ni consumir drogas.
- Debido a la falta de conciencia acerca del VIH en la población de mayor edad (y en particular en las mujeres), este grupo etáreo ha sido omitido de los programas de prevención educacionales y de otros esfuerzos de intervención, investigaciones y estudios clínicos.
- A las personas mayores no se les realiza la prueba de VIH en forma rutinaria. Esto significa que las mujeres mayores con frecuencia reciben un diagnóstico equivocado o bien no se les diagnostica el virus hasta una etapa más avanzada. Por eso, pueden enfermar debido a las complicaciones relacionadas con el SIDA y morir antes que las mujeres más jóvenes.
No es frecuente ver el rostro de una mujer mayor en un póster sobre prevención del VIH; las mujeres mayores suelen ser un público olvidado en los programas informativos. Por eso, es necesario entregarles información para que entiendan los aspectos básicos de la transmisión del VIH. Las mujeres ancianas con frecuencia niegan la enfermedad. Ellas creen que no corren ningún riesgo debido a su edad. Es necesario que estas mujeres entiendan que no deben tener relaciones sexuales sin protección: a menos que tengan una relación monógama mutua en que ninguno de los miembros de la pareja esté infectado con una ETS. Tampoco deben compartir agujas, ni siquiera para inyectarse insulina, por ejemplo.
- Las mujeres que han pasado la menopausia con frecuencia no piensan en los condones porque no los necesitan para prevenir el embarazo. Sin embargo, los condones pueden prevenir la transmisión de ETS a cualquier edad. Una pareja debe analizar el "sexo seguro" antes de tener intimidad, antes de que la pasión nuble el criterio. Si su pareja se niega a usar protección, es posible que la mujer quiera pensar acerca de cuánto su pareja se preocupa por ella en realidad.
- No olvides que, en realidad, nadie conoce la historia sexual o los antecedentes de otra persona con respecto al consumo de drogas. Es posible que una mujer no sepa que su nueva pareja o una pareja anterior (un amante, un esposo) pueda haber tenido experiencias con otras mujeres, incluso con prostitutas. Su pareja también podría tener encuentros sexuales con otros hombres homosexuales o bisexuales, o podría inyectarse drogas en secreto y compartir agujas.
- En el caso de las mujeres mayores, existe algo más que deben tener en cuenta. Las paredes de la vagina se vuelven más delgadas y se pueden agrietar más fácilmente y, además, existe una disminución de los fluidos que la lubrican. Esto puede hacer que una mujer de más edad corra un riesgo mayor al tener relaciones sexuales sin protección.
- Los proveedores de atención médica y de servicios sociales deben reconocer y aceptar que sus pacientes y clientas mujeres de mayor edad pueden correr el mismo riesgo de contraer el VIH que las más jóvenes. Se dice que a los proveedores no les gusta preguntar a sus pacientes que parecen sus padres o sus abuelos acerca de su vida sexual o del consumo de drogas. Sin embargo, los proveedores deben superar su desgana o su vergüenza y obtener los antecedentes acerca de la vida sexual y las drogas. Los proveedores también pueden ofrecer información acerca de la transmisión y la prevención y sugerirles que se realicen la prueba de VIH.
En el caso de las mujeres mayores, la pregunta suele ser "¿Es el VIH o la edad?" Esto se debe a que varios síntomas del virus son similares a los que se asocian con el envejecimiento, como la fatiga, debilitamiento del sistema inmunitario, erupciones cutáneas, problemas gastrointestinales, depresión, mala memoria, pérdida ósea, diabetes, cáncer y dolencias cardiovasculares.
El proceso de envejecimiento mismo disminuye los niveles de energía, limita los encuentros sociales y hace que disminuyan las capacidades físicas y mentales. Esto significa que las mujeres mayores con VIH pueden sufrir más problemas emocionales y tensión física que los demás.
El estigma también puede dificultar mucho las cosas. Existe el estigma de vivir con la enfermedad del VIH que se puede considerar "sucio" o desgraciado. También existe el estigma de la edad. Esto se debe a que en la sociedad estadounidense en general, las personas mayores son víctimas de la discriminación.
Por estos motivos, es importante que los proveedores tengan en cuenta las inquietudes y la sensibilidad de las pacientes y las clientas de más edad. Ellas merecen cuidados y atención especiales. Tienen derecho a que las traten con dignidad.
Muchas personas mayores ya están tomando medicamentos para dolencias relacionadas con la edad. Es importante saber que los medicamentos anti-VIH pueden interactuar con estos otros medicamentos, como por ejemplo los que se utilizan para la hipertensión y el colesterol alto. Las personas mayores deben hablar con sus médicos acerca de las posibles interacciones entre medicamentos. Ellos deben estar conscientes del mayor riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes a causa del VIH y los medicamentos anti-VIH.
Las mujeres mayores tienen una menor probabilidad de encontrar apoyo en sus familiares y amigos por varias razones. En primer lugar, ellas sienten vergüenza y no se atreven a contarle a nadie que tienen VIH. En segundo lugar, rara vez se sienten cómodas en grupos de apoyo y, por eso, no se inclinan a incorporarse a ellos. Sin embargo, es importante que las mujeres mayores busquen apoyo profesional para prevenir la depresión. Un asesor en salud mental, un educador en salud o una compañera de apoyo pueden ser de gran ayuda. Estas personas pueden compartir muchos conocimientos. Es posible que algunas compañeras de apoyo tengan experiencias similares y que puedan ayudarte a sobrellevar mejor la situación.
La edad no es una "vacuna" con respecto a la transmisión del VIH. El virus te infecta por lo que haces y no por quién eres ni por la edad que tienes. Es importante que conozcas tu situación con el VIH para que puedas obtener los cuidados y el tratamiento que necesitas. Sin embargo, dado que muchos médicos geriátricos no están buscando casos de VIH entre sus pacientes, con frecuencia el diagnóstico se realiza en una etapa posterior del avance de la enfermedad.
Si es posible que hayas estado expuesta al VIH, sin importar tu edad, realízate la prueba de VIH. Tienes más posibilidades de mantenerte bien si te diagnostican antes y si recibes buenos cuidados médicos. Si estás infectada, no es necesario que te rindas al virus o que te des por vencida. Si asumes una actitud positiva y te cuidas, es posible que vivas con el VIH como enfermedad crónica durante muchos años más. Además, si el resultado es negativo, puedes aprender las medidas de precaución que debes tomar para seguir así.
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Levy, J., et. al., Guest Editors. (2003). The graying of the AIDS epidemic: HIV/AIDS and people age 50 and older. JAIDS (Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes), 33(Supplement 2). |
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AIDS Community Research Initiative of America. (2004). Over 50 with HIV. ACRIA Update, 13(3). 1-18. |
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Winningham, A., et. al. (2004). The changing age of HIV: sexual risk among older African-American women living in rural communities. Preventive Medicine, 39(4). 809-814. |
