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Actualización en julio de 2009
Gracias a los avances en la atención y el tratamiento contra el VIH, muchas mujeres VIH positivo están viviendo más tiempo y de manera más sana. Al pensar en el futuro, algunas mujeres VIH positivo están tomando la decisión de tener a los bebés que siempre quisieron.
La buena noticia es que los avances en el tratamiento contra el VIH también han disminuido significativamente los índices de transmisión del virus de madre a hijo. Si la madre toma las medidas médicas adecuadas, incluyendo tomar medicamentos contra el VIH, la tasa de transmisión puede disminuir desde cerca de un 25% hasta menos de un 2%. Además, los estudios han demostrado que estar embarazada no acelera el avance del VIH en la madre.
Es importante planificar cuidadosamente antes de embarazarte:
- Analiza tus planes con tu médico especialista en VIH para asegurarte de que estás realizando el tratamiento correcto para tu salud y para reducir el riesgo de transmitir el VIH a tu bebé (más información al respecto en las próximas secciones).
- Busca un obstetra que se especialice en atención a mujeres con VIH. Él o ella puede explicarte las opciones de embarazarte con el menor riesgo posible para tu pareja.
- Pide a tu especialista en VIH y a tu obstetra que se comuniquen y coordinen para asegurar que recibas la atención adecuada antes y durante tu embarazo.
- Examínate y obtén tratamiento para las enfermedades de transmisión sexual (ETS).
- Deja el cigarrillo, el alcohol y las drogas. Todas estas sustancias pueden tener un efecto negativo sobre tu salud y la de tu bebé.
- Comienza a tomar vitaminas para el embarazo de venta con receta que contengan ácido fólico y calcio mientras intentas embarazarte. Esto puede reducir los índices de algunos defectos congénitos.
- Si tus amigos y tu familia no te apoyan o critican tu decisión de tener un
bebé, forma una red de personas comprensivas, que no te juzguen y que estén
bien informadas acerca del VIH y el embarazo. Tu red de apoyo puede conformarse
de proveedores médicos, asesores y otras mujeres VIH positivo que estén
considerando embarazarse o tengan hijos.
Los medicamentos contra el VIH pueden reducir el riesgo de transmisión del virus de madre a hijo. Por esta razón, se recomienda tomar medicamentos contra el VIH a todas las mujeres embarazadas, sin importar el recuento de células CD4 y la carga viral. Incluso si la madre no necesita tratamiento contra el VIH, es importante que tome medicamentos contra el virus para reducir el riesgo de transmisión. Los medicamentos deben tomarse tal cual se recetan para obtener mayor posibilidad de que funcionen. (Para obtener más información consulta la hoja informativa acerca de la adherencia de The Well Project).
Un grupo de expertos en embarazo de mujeres con VIH ha desarrollado pautas sobre el embarazo para ayudar a las mujeres VIH positivo y a los médicos a tomar decisiones de tratamiento. El primer paso es realizar un examen exhaustivo que incluya pruebas de sangre para obtener información sobre tu salud y el estado de tu infección por VIH. Una prueba de resistencia también puede ayudarte a ti y a tu médico a escoger los medicamentos más apropiados. Las pautas recomiendan que las embarazadas se realicen una prueba de resistencia si:
- Nunca han tomado medicamentos contra el VIH
- Se encuentran tomando medicamentos contra el VIH pero tienen una carga viral detectable
Hay ciertos medicamentos contra el VIH que se deben evitar o utilizar con precaución debido a posibles efectos secundarios en la madre o el bebé en desarrollo. Algunos ejemplos son Sustiva (efavirenz) y la combinación de Videx (didanosina o ddI) y Zerit (estavudina o d4T). Viramune (nevirapina) no está recomendado para tratamientos por primera vez en embarazadas VIH positivo con recuentos de células CD4 sobre 250. Analiza los riesgos y beneficios de los medicamentos contra el VIH con tu médico para que puedas decidir cuáles tratamientos son los mejores para ti y tu bebé.
Decidir cuándo comenzar el tratamiento depende de tu propia salud y de cuando te enteres de que estás embarazada. Las pautas sobre el embarazo recomiendan lo siguiente:
- Si se determina que el tratamiento contra el VIH es necesario para la salud de la mujer, debe recibir una combinación de medicamentos contra el virus según las pautas de tratamiento para adultas no embarazadas. Si es posible, se debe utilizar Retrovir (zidovudina o AZT) como uno de los medicamentos en la combinación. El tratamiento contra el VIH debe comenzar lo antes posible, incluso en el primer trimestre (es decir, los primeros tres meses) del embarazo.
- Las embarazadas que no necesitan tratamiento contra el VIH también deben recibirlo para prevenir la transmisión de madre a hijo. Se debe utilizar Retrovir y, en la mayoría de los casos, combinarlo con otros medicamentos contra el VIH. Las mujeres en el primer trimestre de embarazo pueden considerar esperar hasta después de las primeras 10 a 12 semanas para comenzar a tomar los medicamentos contra el VIH. Después del nacimiento del bebé, se debe evaluar a la madre para determinar si necesita continuar el tratamiento contra el VIH.
En los dos casos anteriores se debe continuar el tratamiento con medicamentos contra el VIH durante el trabajo de parto y el parto. Durante ese tiempo, Retrovir debe administrarse de forma intravenosa. El bebé debe recibir Retrovir en formulación líquida por 6 semanas.
Se debe continuar el tratamiento con los medicamentos actuales si están funcionando bien para controlar el virus. Si los medicamentos no funcionan, se debe cambiar a una combinación más eficaz. Si es posible, se debe utilizar Retrovir como uno de los medicamentos en la combinación. Se debe continuar tomando los medicamentos durante el trabajo de parto y el parto, y durante ese tiempo debe administrarse Retrovir de forma intravenosa a la madre. El bebé debe recibir Retrovir en formulación líquida por 6 semanas.
Una mujer en trabajo de parto que no ha tomado medicamentos contra el VIH aún puede reducir el riesgo de infectar a su bebé si utiliza medicamentos contra el virus durante el trabajo de parto y el parto y realiza el tratamiento a su bebé por un tiempo después de nacer. Las pautas recomiendan lo siguiente:
- Administrar Retrovir de forma intravenosa a la madre durante el trabajo de parto y Retrovir en formulación líquida al bebé durante 6 semanas después del parto.
- Administrar una dosis única de Viramune a la madre al comienzo del trabajo de parto y Retrovir de forma intravenosa durante el parto. Se debe considerar agregar Epivir (lamivudina o 3TC) durante el trabajo de parto y continuar administrando Retrovir y Epivir por 3 a 7 días. Esto puede reducir la posibilidad de que el virus de la madre se vuelva resistente a Viramune. El bebé debe recibir una dosis única de Viramune, más Retrovir en formulación líquida por 6 semanas.
- Administrar Retrovir de forma intravenosa a la madre durante el trabajo de
parto y Retrovir en formulación líquida más medicamentos adicionales al bebé.
Sin embargo, no está claro si esta estrategia reduce aún más el riesgo de
transmisión.
Después del nacimiento del bebé, se recomienda evaluar a la madre para determinar si es recomendable que reciba tratamiento contra el VIH.
El bebé aún puede recibir tratamiento para reducir el riesgo de transmisión. Las pautas recomiendan lo siguiente:
- Administrar Retrovir en formulación líquida al bebé durante 6 semanas, comenzando lo antes posible después del parto.
- Administrar Retrovir en formulación líquida, más medicamentos adicionales. Sin embargo, no está claro si esta estrategia reduce aún más el riesgo de transmisión.
Después del nacimiento del bebé, se recomienda evaluar a la madre para determinar si es recomendable que reciba tratamiento contra el VIH.
Las mujeres VIH positivo probablemente desean evitar algunas de las pruebas prenatales más invasivas, como la amniocentesis, la muestra de vellosidades coriónicas (MVC) y la obtención percutánea de sangre umbilical. Habla con tu médico sobre si es necesario realizarte estas pruebas. Algunos procedimientos durante el parto, como el monitoreo invasivo y el parto asistido con fórceps o vacuum deben evitarse en lo posible.
Existen dos tipos de parto: La cesárea (sección C) y el parto vaginal.
La cesárea electiva o planificada se realiza antes de comenzar el trabajo de parto y antes de que se rompa la "bolsa de agua" (las membranas que envuelven al bebé) de la madre. Esto disminuye el contacto del bebé con la sangre de la madre y puede reducir el riesgo de transmisión en algunos casos. Puesto que la cesárea requiere cirugía, puede conllevar algunos riesgos. Las mujeres que se realizan cesáreas tienen más posibilidades de contraer infecciones que las que tienen partos vaginales. Se recomienda practicar cesárea en las embarazadas VIH positivo que:
- posean una carga viral desconocida o mayor que 1.000 copias a las 36 semanas de embarazo
- no han tomado medicamentos contra el VIH o sólo tomaron Retrovir durante el embarazo
En el caso de una mujer en tratamiento combinado contra el VIH con una carga viral baja (menor que 1.000), es poco probable que una cesárea reduzca aún más su bajo riesgo de transmisión del VIH. Debes analizar con tu médico en los comienzos de tu embarazo cuál tipo de parto es más apropiado para ti
Durante los primeros seis meses de vida, al bebé se le efectuarán varias pruebas de VIH. Los resultados otorgarán una buena noción de si tu bebé está infectado o no. Una prueba definitiva se realiza entre los 12 y los 18 meses para sacar las conclusiones finales.
Durante los primeros meses, el bebé necesitará tomar medicamentos contra el VIH y la neumonía. Esto no significa que el bebé esté enfermo. Sólo es una precaución para disminuir las posibilidades de transmisión y enfermedad.
Ya que el bebé puede infectarse por VIH a través de la leche materna, es importante no amamantar si tienes otras opciones. Puedes tener una conexión fuerte con tu hijo aunque le des biberón.
Decidir tener un bebé es un gran paso para cualquier mujer, pero para una mujer VIH positivo es incluso más complicado. Habla con tu médico y obstetra para obtener atención médica antes de concebir y asesoría antes de comenzar los intentos de embarazo. Si planificas con tiempo, hay muchas cosas que puedes hacer para proteger tu salud y la de tu bebé.
Nota final: los investigadores están interesados en conocer más sobre los efectos de los medicamentos contra el VIH durante el embarazo. Se invita a las embarazadas VIH positivo a registrarse (a través de su médico) en el Registro de embarazadas con tratamiento antirretroviral en http://www.APRegistry.com
