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Cómo cuidar el cuerpo de una mujer: Lo que todas las mujeres deben saber acerca del cuidado y la prevención de problemas ginecológicos

En Inglés (In English)
Actualizado en abril de 2011

Existen muchos factores que ayudan a que las mujeres que viven con el VIH (VIH+) se mantengan sanas. Has comenzado bien si tomas tus medicamentos en horario, comes bien y haces ejercicio físico con regularidad. Pero para cuidarte todo el cuerpo, necesitas recibir atención ginecológica con regularidad de un proveedor de atención médica.

 


¿Con qué frecuencia debes ir?

Es muy importante que las mujeres VIH+ visiten regularmente al ginecólogo y se hagan pruebas de Papanicolaou. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que:

  • Las mujeres VIH+ reciban un examen ginecológico completo, incluyendo un Papanicolaou, cuando recién son diagnosticadas y cuando comienzan a recibir atención prenatal.
  • Las mujeres VIH+ se hagan otro Papanicolaou seis meses después del diagnóstico.
  • Si ambas pruebas son normales, se debe repetir el Papanicolaou una vez al año.
  • Las mujeres que tienen infección con el VIH sintomática o que han padecido displasia anteriormente deberían hacerse un Papanicolaou cada seis meses.

En la primera visita te deberían hacer una prueba para diagnosticar gonorrea y clamidia. Te debes repetir esas pruebas si tienes una pareja nueva o si tuviste relaciones sexuales sin protección.

 


¿Qué puedes esperar que suceda en el consultorio?

Generalmente, tu proveedor de atención médica comenzará con una entrevista acerca de tu historia sexual. Te preguntarán acerca de:

  • Tu vida sexual actual
  • El número y sexo (hombre/mujer) de las parejas sexuales que tuviste en el pasado
  • Si alguna vez estuviste embarazada o te hiciste un aborto
  • Qué tipo de método anticonceptivo usas, si es que usas alguno
  • Cómo te proteges a ti misma y a tus parejas de enfermedades de transmisión sexual

Estas preguntas pueden resultar incómodas, tanto para el proveedor de atención médica como para la paciente. Aunque te resulte difícil, trata de responder honestamente. Tu proveedor de atención médica necesita la información completa para poder atenderte bien.

 

Después de la entrevista, el proveedor de atención médica examinará diferentes partes de tu cuerpo. No todos los proveedores de atención médica realizan todos los exámenes listados abajo en el mismo orden. Es común que el proveedor de atención médica le pida a un miembro del personal de la clínica (generalmente un asistente médico o enfermera) que esté presente en la sala durante el examen físico. Esto es para la protección de todos y para asegurarse de que el examen se realice de una manera profesional.

 


Examen de seno

Para hacer el examen de senos, el proveedor de atención médica te pedirá que te acuestes y que levantes un brazo por encima de tu cabeza, mientras palpa con sus manos para detectar algún bulto o masa en los costados de los senos mientras tienes tus manos levantadas. El proveedor repetirá este examen del otro costado del cuerpo, pidiéndote que levantes tu otro brazo y palpando el otro seno.

 


Exámen pélvico

Para el examen pélvico, el proveedor de atención médica te pedirá que te acuestes y que acerques tus glúteos al borde de la mesa examinadora. Luego te pedirá que abras las piernas, que dobles las rodillas y que coloques los pies sobre los estribos. Generalmente, en este momento, el proveedor de atención médica usará sus dedos enguantados para examinar la parte de afuera de tus genitales para ver si hay golpes, lesiones o algún otro problema. Luego, tu proveedor de atención médica insertará un instrumento llamado espéculo dentro de la vagina. Este instrumento separa las paredes de la vagina para que el proveedor de atención médica pueda ver el cerviz (el cuello del útero, el orificio de entrada del útero).

 

Luego el proveedor de atención médica usará un cepillo pequeño para recoger algunas células del cerviz, para hacer un Papanicolaou. Las células serán enviadas a un laboratorio, para que las examinen bajo un microscopio para ver si existe alguna célula anormal (displasia). Si se encuentran células anormales, se harán otras pruebas adicionales. Mientras el espéculo sigue insertado, el proveedor de atención médica también puede recolectar fluido para determinar si hay alguna infección.

 


Examen bimanual (con las dos manos)

El examen bimanual se realiza sin usar un espéculo. En este examen, el proveedor de atención médica coloca dos dedos enguantados en tu vagina, y coloca la otra mano sobre tu abdomen. El proveedor de atención médica puede sentir los ovarios y el útero entre sus manos y verifica que no haya ningún dolor. El proveedor de atención médica también puede realizar un examen del recto. Durante el examen de recto, el proveedor de atención médica inserta un dedo enguantado y lubricado dentro del recto para ver si hay algún bulto o lesión. El proveedor de atención médica puede recoger una pequeña muestra de heces (materia fecal) para analizar si contiene sangre.

 

Muchas mujeres sienten que el examen pélvico y el examen bimanual pueden ser un poco incómodos y pueden sentir vergüenza. Un pensamiento tranquilizador es que el espéculo solo se usa por dos o tres minutos y todo el examen no lleva más de 5 minutos. Y cuanto más seguido vayas, más fácil te resultará.

 


Papanicolaou anal

Las mujeres VIH+ pueden padecer de displasia anal, lo que puede llevar al cáncer. Un examen de recto junto con un Papanicolaou anal es la mejor manera de detectar displasia anal. En la actualidad no hay recomendaciones oficiales respecto a la prueba de Papanicolaou anal para mujeres VIH+; sin embargo, algunos proveedores de atención médica realizan este examen debido al mayor riesgo que tienen las personas VIH+ de padecer cáncer anal. Al igual que la prueba de Papanicolaou del cuello de útero, un Papanicolaou anal consiste en insertar un pequeño hisopo dentro del ano, para recoger células que se envían a un laboratorio para ser analizadas bajo un microscopio para determinar si hay células anormales.

 

Es importante recordar que en cualquier momento durante los exámenes de senos, pélvico, bimanual o examen anal, puedes pedirle al proveedor que te relate todo lo que está haciendo y lo que está sucediendo. Algunas mujeres sienten que eso las relaja durante el examen.

 


Problemas ginecológicos comunes

Algunas condiciones ginecológicas son más comunes, más graves y/o más difíciles de tratar en mujeres VIH+ que en mujeres VIH-. Si no se las trata, algunas infecciones ginecológicas se transforman en condiciones más graves, como enfermedad inflamatoria pélvica (EIP o PID, por sus siglas en inglés) o en cáncer de cuello uterino.

 


Enfermedades de transmisión sexual (ETS)

Las ETS son infecciones y enfermedades que se transmiten de una persona a otra a través del sexo, por vía oral, vaginal o anal. Si bien hay más de 25 ETS, a continuación se listan las más comunes y se describen en más detalle en la hoja informativa sobre las ETS:

  • Vaginosis bacteriana (VB)
  • Clamidia
  • Gonorrea
  • Verrugas genitales/virus del papilloma (VPH, para más información específica sobre el VPH, ver nuestra hoja informativa sobre el VPH)
  • Hepatitis A o VHA, hepatitis B o VHB, hepatitis C o VHC
  • Virus herpes simple (VHS, herpes genital)
  • Virus de inmunodeficiencia humana (VIH)
  • Sífilis
  • Tricomoniasis

Infecciones por hongos (candidiasis por levaduras, candidiasis vaginal, vaginitis)

La candidiasis es una infección vaginal muy común causada por levaduras (hongos). Este hongo generalmente existe en el cuerpo humano (incluyendo en la vagina) y vive en equilibrio con la bacteria útil. Cuando existe un desequilibrio, y el hongo crece, aparece la candidiasis. Los síntomas incluyen picazón, quemazón/ardor, y dolor alrededor de la vagina, los labios vaginales, o el área del ano. También puedes tener un flujo vaginal espeso, similar al queso “cottage”. Las mujeres VIH+ con frecuencia tienen infecciones recurrentes con este hongo que son difíciles de tratar. Tienes más posibilidades de padecer problemas relacionados con los hongos si:

  • Tienes un recuento bajo de células CD4
  • Tomas antibióticos, esteroides o pastillas anticonceptivas
  • Utilizas duchas vaginales, usas ropa interior muy ajustada o jabones perfumados
  • No finalizas el curso completo de tratamiento para la infección por hongos, ya sea que los tratamientos sean recetados o de venta libre (sin receta)

Los tratamientos incluyen:

  • Cremas de venta libre (sin receta) como Monistat o Gyne-Lotrimin o cremas anti-hongos recetadas (las mujeres VIH+ a menudo deben hacer tratamiento por más tiempo). Asegúrate de elegir algo que diga que cura las infecciones vaginales por hongos y que no sea simplemente para tratar la picazón.
  • Medicamentos anti-hongos orales de venta bajo receta como Nizoral (ketoconazole), Diflucan (fluconazone), o Sopranox (itraconazole) para el tratamiento de infecciones difíciles de tratar. Muchos medicamentos anti-hongos interactúan con los medicamentos para el VIH. Algunos de ellos no se recomiendan para mujeres embarazadas. Asegúrate de que tu proveedor de atención médica sepa qué medicamentos para el VIH estás tomando y si estás embarazada o planeas quedar embarazada.

Prevención de las infecciones por hongos
:

Si piensas que es posible que padezcas infecciones vaginales por hongos, existen algunas cosas que puedes hacer para prevenirlas. Primero, puedes beber leche que contenga acidófilo o yogurt con cultivos de bacteria activos. También existen suplementos de acidófilos de venta libre que puedes tomar, pero deberías asegurarte de tomar uno con niveles altos de cultivos activos.

 

Además, algunos alimentos o ingredientes en los alimentos pueden promover el crecimiento de hongos. Los nutricionistas recomiendan que evites alimentos que contienen levadura, azúcar, trigo y cafeína. Si fumas o bebes alcohol, deberías saber que el alcohol y la nicotina pueden promover el crecimiento de hongos. Si te das duchas vaginales, deberías considerar limitar la frecuencia o eliminar las duchas vaginales por completo. Las duchas vaginales disminuyen los niveles de bacteria útil de la vagina y no se recomiendan a las mujeres VIH+. Por último, debido a que los hongos crecen mejor en las áreas húmedas, usar pantalones o ropa interior más sueltos puede ayudar a evitar infecciones por hongos. La ropa interior de algodón permite mejor circulación de aire que la de poliéster o nylon, y también puede ayudar a minimizar el crecimiento de los hongos.

 


Enfermedad pélvica inflamatoria (EPI)

La EPI se refiere a la inflamación de la parte superior del aparato genital o reproductor femenino (que incluye tus ovarios, el útero y las trompas de Falopio). La EPI generalmente es causada por varias infecciones comunes, incluyendo enfermedades de transmisión sexual (ETS) como la gonorrea y la clamidia. La EPI comienza después de que esas infecciones pasan de la vagina a otros órganos del cuerpo, donde pueden causar daño grave y llevar a la esterilidad.

 

Los síntomas más comunes de EPI incluyen dolor en la parte inferior del abdomen, ciclos menstruales irregulares, sangrado vaginal entre ciclos menstruales, flujo vaginal, dolor al orinar y orina frecuente. Las mujeres VIH+ que desarrollan EPI deberían ser controladas cuidadosamente por sus proveedores de atención médica ya que quizás deban ser hospitalizadas y recibir tratamiento con antibióticos.

 


Problemas mestruales (período/regla)

Muchas mujeres VIH+ experimentan cambios menstruales o irregularidades. Estos cambios en tu ciclo menstrual (período o regla) son menos comunes si tienes un recuento alto de CD4 y tomas medicamentos para el VIH. Para obtener más información sobre los tipos de cambios menstruales que experimentan las mujeres VIH+ y los efectos del VIH y de los medicamentos para el VIH en el ciclo menstrual, ver la hoja informativa Cambios Menstruales.

 


Menopausia

La menopausia generalmente ocurre en mujeres de 38 a 58 años de edad debido a cambios naturales del cuerpo, incluyendo la disminución de la producción de estrógeno en los ovarios. Los síntomas de la menopausia incluyen períodos irregulares (diferencias en la cantidad, frecuencia o duración), golpes de calor y sequedad vaginal.

 

Algunos estudios han sugerido que las mujeres con VIH pueden experimentar la menopausia antes que las mujeres VIH negativas. Esto se debe a uno o más de varios factores, incluyendo anemia, disminución de la producción hormonal, enfermedad, pérdida de peso, efectos secundarios de los medicamentos para el VIH, efecto de las drogas ilegales o fumar tabaco.

 

Para obtener más información acerca de la menopausia, sus síntomas y opciones para aliviar esos síntomas, ver la hoja informativa Menopausia.

 


Cómo prepararte para tu cita con un ginecólogo: Una lista de verificación y preguntas que puedes hacerle a tu proveedor de atención médica

Hay muchas cosas que puedes hacer para que tu cita con el ginecólogo sea más tranquila, fácil y útil.

 

Cómo preparar tu cuerpo

Para obtener los mejores resultados de tu examen físico durante tu cita, es importante hacer lo siguiente:

  • Asegúrate de que no tendrás tu período durante la cita, es mejor hacer una cita para una o dos semanas después de tu período
  • No te des una ducha vaginal ni hagas ninguna preparación vaginal por dos o tres días antes del examen
  • No tengas relaciones sexuales vaginales o penetración por 24 horas antes de tu examen

Cómo prepararte para las preguntas de tu proveedor de atención médica

Tu ginecólogo te hará varias preguntas acerca de tu historia sexual y médica. Estas preguntas no son para curiosear ni criticar, sino para reunir información importante para tomar buenas decisiones acerca de tu salud. Quizás sea útil pensar cómo responderás a esas preguntas antes de tu cita. Prepárate para responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Cuándo comenzó tu última menstruación?
  • ¿Cuánto duran tus menstruaciones?
  • ¿Con qué frecuencia ocurren o cuántos días hay entre un período y el siguiente?
  • ¿Cuándo te hiciste tu último examen ginecológico? (si estás viendo a un ginecólogo nuevo)
  • ¿Alguna vez has tenido un Papanicolaou anormal o recibido los resultados de un Papanicolaou? Si es así, tu proveedor te preguntará cuándo obtuviste resultados anormales para la prueba y cuáles fueron, y qué tratamiento recibiste. Quizás te resulte más fácil traer copias de tus informes. Si no tienes copias de tus informes, lleva la información de contacto de tu ginecólogo previo para que tu nuevo proveedor de atención médica pueda obtener tus antiguos reportes médicos. Probablemente te pedirán que firmes una autorización para darle permiso a tu nuevo proveedor de atención médica para obtener tus informes médicos de tu antiguo ginecólogo.
  • ¿Has notado algún cambio en tus ciclos menstruales o períodos (en cantidad, frecuencia o duración)?
  • ¿Has notado algún flujo vaginal?
  • ¿Has tenido dolor en la parte inferior del abdomen o en la pelvis?
  • ¿Has notado sangrado después de las relaciones sexuales o entre los períodos?
  • ¿Qué otros medicamentos o drogas estás tomando (incluyendo los medicamentos para el VIH? Para cada medicamento, asegúrate de escribir el nombre, dosis, cantidad que tomas y cuándo los tomas. Si no estás segura acerca de tu lista o estás por llegar tarde a tu cita, coloca todas tus medicinas en una bolsa y llévalas a tu cita para que tu proveedor de atención médica pueda ver qué estás tomando. Asegúrate de decirle a tu proveedor de atención médica acerca de cualquier otro tratamiento o remedio que tomes, medicamentos de venta libre, suplementos a base de hierbas, vitaminas, tés, etc.

Cómo preparar tus preguntas

Ya sea que te sientas cómoda o no de ir al ginecólogo, es importante que hagas una lista de preguntas que quieras hacerle a tu proveedor de atención médica. A muchas mujeres les resulta difícil recordar hacer preguntas debido a todo lo que sucede durante la cita: la sala de exámenes, el cambio de ropa, el examen físico y todas las preguntas que hace el proveedor de atención médica. Esta es tu oportunidad para hablar sobre tus preocupaciones y hacer preguntas acerca de la salud de tu cuerpo, entonces, prepárate y escribe una lista.

Cosas sobre las que hablar con tu ginecólogo:

  • Vacunarte contra hepatitis A, hepatitis B o VPH
  • Preguntas acerca del control de la natalidad y el uso de anticonceptivos
  • Cómo mejorar la seguridad y satisfacción de tu vida sexual
  • Irregularidades menstruales (cantidad, frecuencia, duración)
  • Incontinencia urinaria, o frecuencia (perder orina o sentir que debes orinar con frecuencia)
  • Cómo el haber sido abusada o acosada (sexualmente o de otra manera) en el pasado puede afectar tu salud actual; si bien es un tema un tanto incómodo de tratar, mencionar un trauma antiguo puede ayudar a tu proveedor de atención médica a comprender mejor tus síntomas e historia y hacer un diagnóstico más certero
  • Cosas que puedes hacer para maximizar tu salud ginecológica y general
  • Cómo te comunicarás con tu proveedor después de la cita, incluyendo si y cómo tu proveedor te dará los resultados de tus exámenes

Si acabas de hacerte un examen ginecológico, ¡felicitaciones! Has hecho una de las cosas más importantes que una mujer VIH+ puede hacer para mantenerse sana. Los exámenes ginecológicos y los Papanicolaou con regularidad son cruciales para tu salud, ya que muchas condiciones ginecológicas no se presentan con síntomas obvios y pueden empeorar sin que te des cuenta. Encontrar y tratar las condiciones ginecológicas en las primeras etapas puede prevenir que se transformen en problemas más graves en el futuro.

 

Si tu proveedor de atención médica no sabe mucho sobre el cuidado ginecológico, o si prefieres ver a un especialista, pide que te deriven a un ginecólogo con experiencia en mujeres con VIH. Si recibes atención ginecológica de alguien que no sea tu proveedor de atención relacionada con el VIH, asegúrate de que él/ella esté al tanto de los resultados de tu Papanicolaou, de otras pruebas ginecológicas y de cualquier tratamiento que estés tomando para tratar problemas ginecológicos.

 

La información proporcionada en este sitio Web tiene como único propósito el uso educativo y está diseñada para respaldar la atención médica personal, no para reemplazarla. Por lo tanto, nunca debe utilizarse como sustituto de esta última, del diagnóstico o del tratamiento práctico. Recomendamos que, al tomar decisiones médicas, consulta con tu proveedor personal de atención médica.