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Cómo hablar con los niños acerca de tu situación con el VIH o la de tus hijos

por Amy Buch
Julio de 2005

Cuando piensas en hablar con tus hijos acerca de tu situación con el VIH o la de ellos, es posible que te sientas inundada por diferentes emociones. Es normal que te sientas asustada, ansiosa o culpable. Puede ser útil que hables con una persona en quien confíes (como un médico, un asesor, un familiar o un amigo) acerca de tus sentimientos, de qué decir y cómo decirlo. También es posible que desees compartir tus intenciones de revelar tu situación a tus hijos con las personas que saben que tienes el VIH, a fin de que estén preparadas para entregar respuestas exactas que den confianza y tranquilidad a tus hijos si acuden a ellos.


Apóyate en lo que sabes: cómo tus hijos aprenden nueva información, qué pueden saber tus hijos acerca del VIH y qué le da más apoyo a tu familia. Usa este conocimiento para decidir cómo revelar a tu familia que tienes el VIH. Aunque puede que no exista una forma ideal para la revelación, puedes seguir algunos pasos para prepararte.


Cómo hablar con tus hijos acerca de su situación con el VIH

Antes de hablar con tus hijos, piensa en por qué quieres que lo sepan. Tal vez tu hijo ha estado hospitalizado, tomando medicamentos o haciendo preguntas. Cualquiera sea el motivo, debes estar segura de que estás preparada para que tu hijo lo sepa. Si lo estás, es posible que tu hijo o tu hija también estén preparados.


Antes de comenzar, ten lista información relacionada con el VIH. (Busca materiales que tengan un tono optimista). Es posible que los niños quieran saber si van a morir, cómo se infectaron o si van a enfermar. Ten respuestas preparadas para estas preguntas. Ten en cuenta tus propios sentimientos acerca de estas inquietudes. Puedes elegir esperar para tener esta conversación hasta que hayas obtenido apoyo emocional.


Los niños necesitan el tipo y la cantidad de información apropiados para su edad. Comienza con algunas ideas sencillas que creas que son más importantes. Los niños pequeños pueden ser demasiado jóvenes para que les digas el nombre de la enfermedad o para que les hables de los detalles, pero intenta ser lo más honesta posible. A medida que tus hijos vayan creciendo, puedes ir revelando la situación poco a poco en formas que sean adecuadas para su edad.


Los niños pequeños necesitan información principalmente acerca de las cosas que les afectan justo en este momento. Posiblemente, los niños en edad escolar necesiten información básica acerca de lo que deben hacer si sangran. (A todos los niños se les debe enseñar que no es recomendable tocar la sangre de otra persona). Los adolescentes necesitan saber más acerca de la prevención y la transmisión. Todos los niños deben saber que no infectarán a sus amigos y familiares a través del contacto casual.


Los niños pueden necesitar mucho tiempo para absorber la información. Haz saber a tus hijos que siempre pueden hablar abiertamente contigo. Tú quieres que tus hijos te vean como un adulto confiable, para que se sientan cómodos de acudir a ti si tienen más preguntas en el futuro.


Es posible que tus hijos se sientan aislados, enojados, asustados o deprimidos porque tienen el VIH. Será útil contar con otra persona con quien puedan hablar. Organiza una red de apoyo compuesta por proveedores de atención médica y familiares y amigos de confianza.


Aun cuando la ley protege a las personas VIH+ de la discriminación, puede que no quieras que tus hijos le cuenten a todo el mundo que tienen el VIH. Puedes decirles que el VIH es un asunto familiar privado y que todos juntos, en familia, decidirán a quiénes les contarán y cómo lo harán.


Cómo contar a tus hijos que eres VIH+

Decir a tus hijos que eres VIH+ también es sumamente difícil. Prepárate y piensa en cómo reaccionarán y en qué querrán saber de acuerdo con su edad y su nivel de madurez.


Es probable que te hagan preguntas sobre tu salud. Sin embargo, puede que lo que más les inquiete sea saber qué ocurrirá con ellos si te enfermas. Necesitarán la seguridad de que alguien cuidará de ellos si algo te sucede. Los niños probablemente también querrán saber cómo te contagiaste con el VIH y si es posible que ellos también lo tengan. Dependiendo de su edad, tendrán muchas preguntas diferentes. También puede ser que no quieran preguntar nada.


Es posible que tus hijos ya sospechen algo. Los niños mayores o los adolescentes pueden aprender acerca del VIH en la escuela. Puede que te hayan visto tomando medicamentos o que vas al médico con mayor frecuencia que las mamás de sus amigos. Si tus hijos ya sospechan, pueden sentirse enojados porque les ocultaste algo. Por otra parte, probablemente saldrán beneficiados de poder hablar con libertad acerca del VIH. Si tus hijos ya han aprendido algo acerca de este virus en la escuela o a través de los medios de comunicación, aprovecha lo que saben para hablar del tema.


Hazles saber con quiénes pueden hablar acerca de tu situación. Diles a quién más le has contado. Debes estar preparada por si ellos se sienten decepcionados al saber que le contaste a muchas personas antes que a ellos. La organización de servicios para SIDA de tu localidad puede contar con un grupo de niños donde tus hijos puedan hablar con otros niños que se encuentran en una situación similar. Es posible que tu proveedor de atención médica también tenga un asesor que pueda hablar con tus hijos.


Preocúpate por ti

Aunque puede ser sumamente difícil revelar información acerca del VIH a los niños, es mejor que les cuentes a tus hijos lo antes posible, en especial una vez que empiecen a hacer preguntas. Por lo general, es más fácil contarles la verdad que tratar de ocultar el diagnóstico. Una vez que los niños saben, la familia puede comenzar a hablar abiertamente y a enfrentar los sentimientos que surjan. Sigue los consejos que aparecen a continuación para que la revelación sea más fácil para ti y tus hijos:

  • Enfrenta tus propios sentimientos primero. Asume el control de tus emociones y aprende a vivir con el diagnóstico.
  • Crea una relación sólida con tus hijos.
  • Busca el apoyo para ti misma de tus amigos, asistentes sociales, asesores y de otras personas, antes y después de realizar la revelación.
  • Prepárate reuniendo información relacionada con el VIH, creando un ambiente apropiado y buscando apoyo para tus hijos.
  • Busca un momento en que no haya interrupciones ni citas para realizar la revelación.
  • Trata de estar bien relajada antes de iniciar la conversación. Es posible que tus hijos se den cuenta de que estás ansiosa, triste o enojada.
  • La revelación es un proceso. Aun cuando tus hijos no reaccionen en la forma que esperabas de inmediato, puede que con tiempo, apoyo e información se vuelvan más receptivos.
  • Estimula a tus hijos para que te pregunten cada vez que tengan dudas.
  • ¡Abrázalos y haz que se sientan seguros!

1

Damson, L. (1997). Should you tell your children you are HIV-positive? Body Positive: Obtenido en abril de 2005 desde http://www.thebody.com/bp/oct97/tell.html. (en inglés)

2

Sheckter, L. (2002). How do you tell your kids? Living +: Obtenido en abril de 2005 desde http://www.bcpwa.org/articles/issue_17_8-10_tell_your_kids.pdf. (en inglés)

La información proporcionada en este sitio Web tiene como único propósito el uso educativo y está diseñada para respaldar la atención médica personal, no para reemplazarla. Por lo tanto, nunca debe utilizarse como sustituto de esta última, del diagnóstico o del tratamiento práctico. Recomendamos que, al tomar decisiones médicas, consulta con tu proveedor personal de atención médica.