Todos quieren una historia de redención.
Quieren ver esa parte en la que al final te levantas. Quieren decir que eres fuerte. Quieren decir que eres una inspiración.
Pero nadie quiere hablar de lo que pasó cuando no eras fuerte.
El abandono.
El dolor.
La soledad.
Las noches que lloré pensando en cómo la gente que se suponía que me quería podía hacerme sentir como que era fácil dejarme. Sigue leyendo...

