Muchos de mis pensamientos terminan en gratitud porque mi corazón sigue lleno de alegría por poder dedicarme cada día a un trabajo que tiene un impacto positivo en la vida de las mujeres viviendo con VIH.
Un aliado descuidado no puede ser mi aliado.
Es posible recibir ayuda y sanar. Todo comienza con el acto de rendirse y tener una conversación con alguien en quien confías.
Amo ser mujer! A esta edad y con todo lo vivido y aprendido amo cada vez más, ser mujer!
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