Traducido del inglés | Read this blog in English
Debo comenzar diciendo que todos cometemos errores, yo incluida. Habiendo dicho esto, a veces los errores son decisiones involuntarias que se deben a una mala preparación o a un descuido. Un aliado descuidado no puede ser mi aliado. A veces decidimos que ciertas personas son aliadas a nuestra causa porque tenemos experiencias en común y no investigamos a fondo sus motivos e intenciones, ni miramos más allá de esas experiencias en común para ver qué tipo de aliados son.
Hace poco estuve en un espacio con una persona relacionada con la comunidad que hablaba públicamente sobre el VIH, pero que no está viviendo con VIH. El encuentro me dejó sintiéndome decepcionada y con sentimientos encontrados. No se puede negar su conexión con la comunidad del VIH y quiero dejar claro que no estoy menospreciando en absoluto lo que han vivido. Aunque respeto su experiencia personal y su voluntad de hablar, preferiría que defendiera la causa en silencio si perpetúa el estigma, no importa cuánta influencia tenga. La empatía y la confiabilidad importan más que los privilegios y la actuación. Ser aliado no puede ni debe ser algo que uno mismo determine, y tampoco debe asignarse a personas que se involucran de manera descuidada o teatral.
Los grupos marginados que se enfrentan a la discriminación, el miedo, los prejuicios y el estigma necesitan aliados. Necesitamos personas que puedan moverse y tomar acción dentro de las estructuras y los sistemas que nos perjudican, y que digan nuestros nombres y defiendan nuestras causas en lugares a los que no tenemos acceso. Estas son las personas que pueden apoyarnos tanto a nivel individual como estructural. Teniendo en cuenta el fuerte estigma que rodea al VIH, esto es especialmente importante.
Estas mismas personas deben responsabilizarse por cómo se refieren a nosotros. Deben asegurarse de comprender qué es el VIH y qué no es. Deben tener cuidado de no reforzar involuntariamente el ciclo del estigma al no comprender cómo ha evolucionado el VIH. Esto incluye conocer los avances en el tratamiento, pero también, y posiblemente más importante, el lenguaje relacionado con el VIH. El lenguaje evoluciona, a menudo en respuesta a la evidencia y los conocimientos. Hubo un tiempo en que el virus del VIH se llamaba GRID y, gracias a la investigación y la comprensión, ese nombre evolucionó a SIDA, hasta lo que ahora conocemos como VIH. Mucho de lo que se sabía entonces sobre el virus y su transmisión no solo ya no es cierto, sino que nunca fue correcto, para empezar. La inmunodeficiencia relacionada con los homosexuales (GRID, por sus siglas en inglés) no solo era un nombre erróneo, sino que fue esencial para la discriminación al principio. La confusión entre el SIDA y el VIH sigue causando confusión y miedo más de 40 años después.
Volviendo al presente, cuando escucho a un supuesto aliado decir "SIDA total", mi cerebro ve un reloj en la pared retrocediendo el progreso y aumentando el estigma. Hay otras formas en que nuestros aliados también nos pueden perjudicar. Pocos de nosotros nos referimos a nosotros mismos como "víctimas", y es desempoderante cuando otros nos llaman así. Personalmente, me altera que utilicen el término "infectada" o "infectada con VIH" para referirse a mí, ya que soy una mujer viviendo con VIH y enfermera. No se "cacha el SIDA". No es una maldita pelota de béisbol o fútbol.
Esto puede parecer algo sin importancia, pero las palabras forman parte de la identidad. Las palabras y las etiquetas influyen en cómo nos vemos a nosotras mismas y son fundamentales en cómo funciona el estigma y cómo nos ven los demás. Para una persona que aún está navegando por el proceso de sanación con VIH, los términos importan. También importa cuando enviamos a supuestos expertos y aliados a salas para que nos representen y estos utilizan palabras que evocan imágenes de miedo e ignorancia debido al uso de términos obsoletos.
Tengo cuidado de controlar mis propios detonantes emocionales relacionados con el VIH. Aunque no todo el mundo tiene la misma opinión sobre algo, intento inclinarme por la opción que "menos daño" cause. Las personas viviendo con VIH no vienen de un mismo molde. La ignorancia que la gente expresa sobre quién tiene VIH y las razones por las que lo tienen es asombrosa. No todos somos hombres gays blancos. No todas las personas negras diagnosticadas con VIH son de zonas rurales o sin estudios. Aunque algunas personas consumen sustancias, eso no significa que "se lo hayan buscado". Lo que sigue siendo cierto en todos esos casos es nuestro derecho a nuestra humanidad y a que se nos vea como personas antes que como un diagnóstico.
THay personas que dirían que cualquier aliado es un buen aliado. No estoy de acuerdo. Entiéndanme, mis sentimientos van más allá de este incidente en particular. Esto es un llamado a la acción o un llamado a replantearse las cosas para toda persona que quiera ser un aliado. Alguien trató de explicarme que esta persona probablemente no utilizó ese lenguaje intencionalmente. Aunque eso puede ser cierto, cuando se habla en nombre de un grupo marginado de personas, hay que hacerlo con previsión. No se nos juzga por nuestras intenciones. Después de todo, yo nunca tuve la intención de adquirir el VIH.
Este blog se publicó originalmente en Positively Aware(en inglés)


