¿Puedo amamantar mientras vivo con VIH? Un resumen de opciones de alimentación infantil

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Índice

Elegir un método para alimentar a sus bebés es una de las decisiones más importantes que futuros o nuevos padres pueden hacer. Esta decisión puede ser aún más complicada cuando la persona que dará a luz está viviendo con el VIH. Para las personas que quieran explorar la opción de amamantar, la información disponible para madres que viven con el VIH puede ser muy confusa.

Cuando una mujer tiene una carga viral indetectable (no tiene suficiente VIH en la sangre para que sea medido con análisis), la posibilidad de que ella transmitirá el VIH a su pareja sexual es cero, y la posibilidad de que transmitirá el VIH a su bebé durante el embarazo o durante el parto es muy bajo. Sin embargo, mientras que el riesgo de transmisión es bajo mediante la lactancia cuando la carga viral de la madre es indetectable, las investigaciones no han demostrado que el riesgo sea cero, como lo es en el caso de la transmisión sexual.

Si Ud. es una mujer viviendo con el VIH en un área del mundo donde el acceso a recursos como el agua pura, la refrigeración y el cuidado médico son limitados, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que usted amamante si usted está tomando medicamentos contra el VIH. También se puede recomendar un tratamiento completo de medicamentos contra el VIH para el bebé durante la lactancia. La razón por esta recomendación es que, dentro de esos lugares (por ejemplo, en muchas áreas de África o India), los bebés son más propensos a desarrollar diarrea u otras enfermedades y pueden fallecer por estas. La leche materna contiene substancias que protegen y fortalecen el sistema inmunitario de un bebé, aún después de que dejen de amamantar. Debido a esto, la leche materna puede ayudar a los niños a sobrevivir estas condiciones sanitarias. Además, la leche en fórmula puede no ser una opción en estás áreas debido a la falta de fondos para comprarla, la falta de agua pura con que mezclarla (si la fórmula es en polvo) o la falta de refrigeración para mantenerla fresca. Las autoridades sanitarias han determinado que los beneficios de la lactancia superan los riesgos del VIH en áreas donde los recursos son limitados.

Si Ud. es una mujer viviendo con el VIH dentro de una región del mundo rica en recursos, tal como los Estados Unidos o Europa, probablemente le han dicho que no debe amamantar a sus bebés. Las directrices de tratamiento del VIH (en inglés) escritas por organizaciones de salud como el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. (DHHS, por sus siglas en inglés), la Sociedad Clínica Europea de Sida (EACS, por sus siglas en inglés) y la Asociación Británica para el VIH (BHIVA, por sus siglas en inglés) recomiendan que las mujeres viviendo con el VIH eviten la lactancia. La fórmula para lactantes (al igual que el agua pura y la refrigeración) suelen estar fácilmente disponibles (aunque esto no siempre es el caso en estas área) y las probabilidades de que un bebé muera a causa de enfermedades por las cual la leche materna puede ofrecer protección son mucho más bajas. Por lo tanto, estas directrices están basadas en la creencia de que incluso un riesgo muy bajo de que un bebé obtenga el VIH de la leche materna no se puede justificar cuando los padres tienen acceso a alternativas seguras.

Sin embargo, los padres dentro de áreas ricas en recursos pueden estar al tanto de las investigaciones extensas que demuestran que la leche materna es la mejor alimentación para la mayoría de bebés, protegiendo la salud de un bebé en crecimiento mientras que satisface todas sus necesidades nutricionales. Las mujeres también pueden considerar la lactancia por razones emocionales y culturales, aún si viven en un área donde la fórmula está fácilmente disponible. Pueden experimentar presión por parte de sus familias para que amamanten. El no amamantar puede convertirse en una situación de divulgación de su estatus del VIH sin querer hacerlo, si miembros de su comunidad cuestionan por qué están usando fórmula. Si una mujer se ha mudado de un país con recursos limitados a un país rico en recursos, puede que ella se pregunte por qué se le están dando instrucciones y posibles restricciones diferentes en su nuevo país.

Además, existen muchas condiciones sanitarias en las madres y bebés en EE. UU. para cuales la leche materna puede ofrecer protección. Esto incluye el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), que causa la muerte de más de 1.000 bebés en EE. UU. cada año (se desconoce la causa de SMSL, pero la data demuestra que amamantar puede reducir su riesgo). Las mujeres negras y otras mujeres de color (en inglés), que son desproporcionadamente impactadas por el VIH, también experimentan índices más altos, y peores resultados, de muchas de las causas de enfermedades o muerte maternal o infantil que la lactancia puede reducir. Por ende, algunos proveedores de cuidado médico trabajando sobre el tema de la lactancia y el VIH creen que recomendaciones en contra la lactancia en países ricos en recursos posiblemente puede aumentar la inequidades sanitarias (en inglés) entre las mujeres viviendo con VIH.

El proceso de decir cómo alimentar a su bebé puede ser abrumador para padres que están viviendo con el VIH. Esta hoja informativa ofrece información que quizá quiera considerar durante ese proceso.

Haga clic en el enlace arriba para ver o descargar esta hoja informativa como una presentación en PDF.

La transmisión del VIH y la lactancia: ¿Qué sabemos (y que no sabemos)?

La leche materna es uno de los fluidos corporales, junto con la sangre, el semen (la esperma) y fluidos vaginales o rectales, que pueden trasmitir el VIH. Mientras que el riesgo de transmisión mediante la leche materna disminuye si usted está tomando medicamentos contra el VIH y si su carga viral es indetectable, todavía puede existir un riesgo. Tener una carga viral indetectable en la sangre no puede garantizar que haya una carga viral indetectable dentro de la leche materna. Se necesita más investigación sobre cómo los medicamentos contra el VIH afectan las células dentro de la leche materna, al igual que dentro de bebés que son amamantados.

Un estudio de más de 2.000 mujeres y sus bebés en África e India, llamado el estudio PROMISE, comparó los resultados cuando una madre lactante o su bebé tomaron medicamentos contra el VIH. En ambas partes del estudio, las tasas de transmisión del VIH a los bebés fueron muy bajas, menos de 1 por ciento un año después del nacimiento. Dos bebés dentro de este estudio sí adquirieron el VIH de sus madres, aunque hay motivos para creer que las madres no tenían cargas virales indetectables durante el tiempo de la transmisión del VIH.

La leche materna también transfiere los anticuerpos de la madre a su bebé. Esto puede proteger al bebé contra las enfermedades y alergias comunes. Al igual que con otros medicamentos, los medicamentos contra el VIH que una mujer toma son pasado a su bebé mediante la leche materna. Las investigaciones dentro de áreas limitadas en recursos demuestran que esta transferencia de los anticuerpos de las madres y los medicamentos contra el VIH pueden proteger a su bebé de contraer el VIH. Sin embargo, no sabemos qué cantidad de los medicamentos contra el VIH son transferidos a los bebés que amamantan, si esa cantidad cambia durante el tiempo que están amamantando o cuáles efectos de largo plazo los medicamentos contra el VIH tienen sobre los bebés.

Dentro de los EE. UU. y otros países ricos en recursos, a menudo se les dice a las mujeres embarazadas que "el pecho es mejor", pero a las mujeres viviendo con el VIH se les dice que no deben amamantar. Con medicamentos modernos contra el VIH, las cargas virales de las mujeres pueden estar por bajo de los niveles detectables por mucho tiempo. Esto causa que muchas mujeres viviendo con el VIH se pregunten si el consejo de no amamantar es cierto para ellas.

La información que tenemos sobre el VIH y la lactancia viene de ambientes con recursos limitados donde la lactancia se recomienda y donde medicamentos antiguos contra el VIH son comunes. Las mujeres dentro de países ricos en recursos usualmente toman medicamentos contra el VIH que son más nuevos y es más probable que tengan acceso a suficiente comida y agua pura. Por lo tanto, la lactancia puede afectar la salud de la madre, al igual que la del bebé, de forma diferente que en ambientes con recursos limitados.

Debido a que se cree que el riesgo de transmisión del VIH al bebé supera los beneficios de la lactancia, las directrices dentro de la mayoría de países ricos en recursos recomiendan que no se debe amamantar si la madre está viviendo con el VIH. Es por eso que no se han realizado estudios sobre la lactancia dentro de tales países. Sin embargo, es importante señalar que en años recientes, las directrices del DHHS, la BHIVA y la EACS, las cuales todas recomiendan contra la lactancia cuando la fórmula está disponible, han incluido actualizaciones para reconocer el deseo de amamantar en algunas mujeres viviendo con el VIH dentro de países ricos en recursos. Mientras que no es una recomendación, estas directrices sugieren para que los proveedores de cuidado médico puedan apoyar la salud de la mujeres que elijen esa opción, al igual que la salud de sus bebés. Las directrices de la BHIVA subrayan la necesidad de tomar decisiones informadas y apoyar a los padres que consideran amamantar. En EE. UU. los defensores y profesionales médicos están trabajando para actualizar las directrices estadounidenses para reflejar estos principios.

¿Cuáles factores pueden afectar el riesgo de transmisión del VIH durante la lactancia?

  • Retos de la adherencia para nuevas madres: Cuidar a un recién nacido es un trabajo agotador. Las nuevas madres pueden olvidar tomar algunos de sus medicamentos contra el VIH y a menudo sacrifican el cuidado propio mientras cuidan a sus recién nacidos. También los bebés necesitan ver a un proveedor médico frecuentemente. La madre puede no tener tiempo de llevar al bebé a todas sus citas e ir a todas sus propias citas médicas relacionadas con el VIH. No tomar todos sus medicamentos como son recetados u olvidar una cita de cuidado médico puede resultar en el aumento de la carga viral de la madre, aumentando el riesgo de pasar el VIH a su bebé.
  • Inflamación dentro de la pansa del bebé: Esto puede suceder cuando el bebé está vomitando o tiene diarrea. Se ha demostrado que la irritación intestinal puede ser un factor de riesgo para la transmisión del VIH mediante la leche materna porque el virus puede pasar fácilmente al torrente sanguíneo a través de un intestino irritado.
  • Infecciones de los senos: Una infección de los pechos nombrada mastitis—que es común entre las madres lactantes sin importar si están viviendo con VIH o no—puede aumentar la carga viral del VIH aún antes de que una mujer tiene síntomas o sabe que ella tiene mastitis.
  • Salud del pezón: Los pezones de muchas mujeres pueden adolorarse o agrietarse al amamantar, ya sean nuevas a ser madres o tengan experiencia con la lactancia. Los pezones agrietados pueden exponer al bebé a una cantidad pequeña de sangre de la madre, de nuevo aumentando el riesgo de transmitir el VIH durante amamantar.
  • Congestión mamaria: Los pechos de una nueva madre a veces pueden congestionarse (llenos de leche de más hasta doler), que también puede aumentar la carga viral dentro de la lecha materna y el riesgo de transmisión del VIH durante la lactancia.

¿I=I aplica durante la lactancia?

"Indetectable Es Igual A Intransmisible", o "I=I", se refiere a la grande y creciente cantidad de investigaciones que han demostrado que una persona viviendo con el VIH que toma medicamentos contra el VIH y cuya carga viral es indetectable no puede pasar el virus a sus parejas sexuales. Pero la cantidad del VIH dentro de la leche materna de una mujer puede ser diferente a la cantidad que tiene en la sangre. No sabemos si eso también es cierto si la carga viral de la mujer ha sido indetectable por un tiempo y si ella continúa tomando medicamentos contra el VIH.

Aunque que el riesgo de transmisión del VIH mediante la lactancia es extremamente baja si la carga viral de la madre es indetectable, los estudios no han demostrado que el nivel de riesgo es cero, como lo es en el caso de la transmisión sexual. Mientras que las investigaciones sobre este tema continúan, es importante que los proveedores médicos y otros profesionales de salud comunitaria le ayuden a las mujeres a tomar decisiones informadas basadas en la información que tenemos hoy en día y que provean apoyo para las que eligen amamantar a sus bebés.

¿Cuáles son los beneficios y riesgos de la lactancia?

Beneficios:

  • Nutrición y protección para el bebé: La leche materna es la comida más nutritiva para los bebés y niños pequeños. También contiene los anticuerpos de la madre que protegen a los bebés de ciertas enfermedades y alergias.
  • Salud más allá de la infancia: Los bebés que son amamantados también tienen riesgos más bajos de enfermedades como la diabetes tipo 2 y la obesidad a una edad mayor.
  • Costo, disponibilidad y conveniencia: La leche materna es gratis y disponible fácilmente cuando la mamá esta con el bebé. Puede ser expresada (sacada) y dada al bebé en un biberón cuando la madre no este cerca.
  • Para madres que amamantan:
    • Establece lazos: Amamantar puede ayudarle a las nuevas madres a sentirse cerca a sus bebés.
    • Salud mental: Amamantar también puede ayudarle a nuevas madres a evitar la depresión posparto que puede ser seria y que puede dificultar el cuidado de un nuevo bebé.
    • Pérdida de sangre materna: Amamantar baja el riesgo de pérdida de sangre después del parto.
    • Salud materna en general: También se ha demostrado que amamantar reduce el riesgo del cáncer de seno y de ovarios (en inglés), la alta presión y la diabetes.

Posibles riesgos y retos:

  • Transmisión: El VIH puede transmitirse mediante la leche materna y esto puede significar que un bebé nacido sin el VIH adquiere el virus de la leche materna. Este riesgo aumenta con la “alimentación mezclada”, (al bebé se le dan otros tipos de alimentación, tal como la fórmula comercial o alimentos sólidos, además de la leche materna). Por eso la OMS recomienda que, por los primeros seis meses de sus vidas, a los bebés dentro de países limitados en recursos solamente se les dé leche materna. Amamantar también deja los pezones adoloridos o agrietados, o los senos pueden congestionarse—algo que no solamente es una condición incomoda para la madre, pero puede aumentar el riesgo de transmitir el VIH al bebé.
  • Dificultades al amamantar: Varias madres, sin importar su estatus del VIH, tienen dificultades para amamantar mientras trabajan fuera de la casa o al cuidar de otros niños y un hogar. Agréguele a esto que los medicamentos contra el VIH deben ser tomados en su horario—o deben dársele al bebé en un horario—y que habrá citas adicionales con proveedores médicos, y entenderá que encontrar tiempo y espacio para amamantar a un bebé puede hacerse difícil.
  • Consideraciones legales: En países donde las recomendaciones clínicas disuaden a las mujeres viviendo con el VIH de amamantar, una mujer que elija amamantar a su hijo puede ser obligada a enfrentarse a las autoridades de protección de niños o hasta recibir cargos criminales. Según la Red de Justicia para persona con el VIH, las mujeres viviendo con el VIH han enfrentado procedimientos penales por presunta exposición al VIH mediante el embarazo, el parto o la lactancia en varios países de altos ingresos, incluyendo EE. UU.
  • Divulgación: En comunidades donde todas las madres amamantan, elegir no hacerlo también le puede indicar a otras personas que la madre está viviendo con el VIH, aún si ella no ha divulgado su condición (le ha dicho a otras personas que ella está viviendo con el virus). Esto es particularmente cierto si la fórmula infantil se le da gratis a las mujeres viviendo con el VIH, pero no a otras nuevas madres.
  • Coerción familiar: Las mujeres también pueden enfrentarse a la presión familiar para que amamanten. En particular, las mujeres han reportado que sus suegras—las abuelas paternas de sus bebés—las han presionado para amamantar.
  • Falta de apoyo, en general, para amamantar: En algunos países, tal como los EE. UU., se le hace difícil a las mujeres el amamantar, independientemente de su estatus del VIH. Amamantar en lugares públicos es estigmatizado y la expectativa es que nuevas madres regresen al trabajo fuera de casa rápidamente después del parto. Si "el pecho es mejor," las mujeres que amamantan tienen que recibir el apoyo que necesitan, ya estén viviendo con el VIH o no.

¿Cómo pueden las mujeres viviendo con el VIH alimentar a sus bebés seguramente?

Existen formas de darle leche maternal a su bebé sin darle su propia leche (vea a continuación). Si decide amamantar usted misma, aquí incluimos unos consejos para ayudarle a hacerlo seguramente:

  • Tome sus medicamentos contra el VIH exactamente como son recetados (adherencia). Esto mantendrá bajo el conteo del virus en su sangre y puede hacer mucho menos probable que su bebé adquirirá el VIH. Su proveedor médico puede revisar su carga viral más seguido mientras que esté amamantando.
  • Asegúrese de que su bebé reciba sus dosis de medicamentos contra el VIH también. Si Ud. está amamantando, es posible que se le receten medicamentos adicionales para el bebé y que se recomienden análisis adicionales.
  • Haga todo lo posible por amamantar exclusivamente por seis meses (no use otras formas de nutrición para el bebé). Se ha demostrado que mezclar el amamantar y dar fórmula infantil (por ejemplo, amamantar en las mañanas y tardes y usar fórmula durante el día) aumenta la probabilidad de transmitir el VIH.
  • Cuide bien sus senos. Trate de evitar la congestión, la mastitis y los pezones agrietados.
  • Busque personas que le ayudarán a manejar el estrés de cuidar a un bebé, a sanar su propio cuerpo después del parto, a amamantar y a tratar su VIH.
  • Algunas mujeres también se sienten muy tristes después de tener un bebé (conocido como la "melancolía posparto" o, en casos más severos, la depresión posparto). Busque ayuda si Ud. se siente así.
  • Acuda a personas informadas en su comunidad o a profesionales, tal como consejeras de lactancia, y pida consejos sobre algunos de los retos que experimenta mientras está amamantando, incluso si tiene pezones agrietados o adoloridos o si tiene un bebé con dificultades para amamantar.
  • Cuide bien de su salud. Asegúrese de comer suficientes alimentos saludables y tomar mucha agua (pura). Amamantar es cansado así que descanse lo suficiente.

En el Reino Unido, una clínica que ofrece servicios a mujeres viviendo con el VIH ha desarrollado un herramienta llamada el "triangulo seguro" para ayudarle a padres a entender los riesgos de la lactancia y como manejar esos riesgos. Los puntos del triangulo son:

  • No virus: solamente amamantar si la carga viral de la madre es indetectable;
  • Barrigas felices: solamente amamantar cuando la madre y el bebé tienen sistemas digestivos saludables y no tienen diarrea o vomito, y que ambos puedan absorber los medicamentos contra el VIH correctamente; y
  • Senos saludables para mamás: solamente amamantar cuando los senos y pezones están libres de grietas, sangrado, mastitis, aftas (una infección común en madres lactantes y bebés) u otras infecciones.

Según la información en el folleto de la clínica, si uno de los "puntos" del triangulo se rompe, no es buena idea seguir amamantando. Este recurso también ofrece consejos sobre como pausar o dejar de amamantar si, por alguna razón, ya no es posible seguir amamantando.

¿Cuáles otras opciones existen para la alimentación infantil?

Fórmula Infantil

Darle fórmula infantil a un bebé es la opción más segura desde la perspectiva del VIH, porque es la única forma de garantizar que no haya riesgo en absoluto de transmitir el VIH. La fórmula es leche de vaca (o de cabra o soya) modificada. Está disponible en polvo (tiene que mezclarse con agua pura) o en líquido (tiene que ser refrigerada después de que se abre el envase). Las modificaciones que se le hacen a la leche la hacen similar a la leche de pecho. Sin embrago, la fórmula no tiene anticuerpos y por eso no proporciona los efectos protectores de la leche de pecho. A diferencia de su propia leche de pecho, la fórmula (normalmente) no es gratis.

Banco de leche

Las mujeres que producen más leche materna de lo que le darán a su propio bebé pueden dar esa leche adicional al banco de leche. Las mujeres que tienen leche para donar pasan por un proceso de evaluación y análisis de sangre antes de donar su leche. El banco de leche entonces da esa leche a bebés que, por cualquier razón, no pueden ser amamantados (a menudo por un costo, dependiendo de las condiciones y del banco de leche). En teoría esto es una buena solución para mujeres viviendo con el VIH que quieren asegurarse de que no haya forma de que puedan transmitir el virus a su bebé. Sin embargo, debido a que los bancos dependen de la leche materna donada, es posible que no siempre tengan suficiente leche para dar. Además, su bebé puede recibir leche de diferentes mujeres que comparten diferentes anticuerpos. Esto significa que posiblemente no recibirán lo suficiente de un anticuerpo en particular como sería el caso si siempre recibieran la leche de una misma mujer que solamente comparte un grupo particular de anticuerpos.

Nodriza o alimentación cruzada

Una opción es que otra mujer amamante a su bebé. Antes de que los biberones estuvieran fácilmente disponibles, las nodrizas eran comunes. Hoy, existen algunas nodrizas pagadas o usted puede hacer un acuerdo informal con una amiga. De nuevo, esta solución depende de que una mujer produzca más leche materna de lo que ella necesite. A diferencia del banco de leche, la mujer que esta proveyendo la leche debe estar en el mismo lugar que su bebé y disponible cuando su bebé necesite ser alimentado. La mujer también tendría que hacerse análisis para detectar cualquier condición que podría afectar la lactancia, incluyendo el VIH.

Calentamiento rápido

Usted puede expresar su leche de pecho usando un sacaleches y luego calentar la leche rápidamente para destruir cualquier germen o virus en ella. Este proceso también mata la mayoría del VIH que puede estar en su leche materna. Sin embargo, también destruye otros componentes en la leche que son buenos para su bebé. Y también es un proceso que toma mucho tiempo. El calentamiento rápido fue desarrollado para personas dentro de países limitados en recursos que no tienen acceso a ninguna de las otras opciones mencionadas aquí.

¿Cuál opción debo elegir?

Usted es la única persona que debe decidir como se alimentará su bebé. Si Ud. elige amamantar, es importante que usted tome sus medicamentos contra el VIH y que se mantenga al tanto de sus visitas médicas y de sus análisis de carga viral, exactamente como se lo recomienda y receta su proveedor de cuidado. También es muy importante que encuentre una red de apoyo, incluyendo un proveedor—y otros aliados—en los que usted confía y que pueden ser buenos recursos para obtener información sin juzgarla.

Tomar esta decisión puede ser un proceso desafiante. Puede sentir miedo, estrés o hasta algo de tristeza con cualquiera de las opciones que esté considerando. Es importante recordar que debe cuidar de sí misma durante este proceso. Puede ser útil conectarse con un grupo de mujeres u otras personas que pueden ofrecerle apoyo, escribir sobre sus pensamientos y preocupaciones o de hacer alguna otra actividad que le ayude a sentirse apoyada mientras se prepara para tomar la mejor decisión posible para usted y para su familia creciente.

Artículos relevantes en The Well Project (todos en inglés)

Agradecimiento especial para Shannon Weber, MSW de HIVE y Lena Serghides, PhD de la Universidad de Toronto por su consulta particular para esta hoja informativa.

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