Traducido del inglés | Read in English
¿Soy el diablo? Siento como si debiera tener cuernos en la cabeza y alas de murciélago saliéndome de la espalda, considerando cómo la sociedad me trata. Soy una mujer transgénero viviendo en el sur del país, en un estado muy conservador, y vivo aterrorizada todos los días porque mi comunidad, la comunidad transgénero, está siendo demonizada y atacada por el gobierno que se supone debe protegernos y por la comunidad cristiana que se supone debe amarnos.
En los últimos 10 años, tanto a nivel estatal como nacional,han aumentado drásticamente las leyes que atacan los derechos fundamentales de las personas transgénero (en inglés). En 2025, se presentaron 1,022 propuestas de ley dirigidas contra las personas trans en 49 estados, se aprobaron 126. Este año, al momento de escribir esto, se están discutiendo 689 propuestas de este tipo en 41 estados y 110 a nivel nacional, y se han aprobado cuatro (dos propuestas están vigentes actualmente en Alabama). En comparación, en 2024 se presentaron 88 proyectos de ley contra la comunidad LGBTQI a nivel federal; en 2023, 53; y en 2022, ninguno. Alabama se ha sumado a esta ola nacional y ha aprobado leyes que impiden que los jóvenes trans participen en deportes o que reciban atención de la salud que podría salvarles la vida; en febrero de 2024, nuestra legislatura estableció una definición sesgada de "sexo biológico" en la ley de nuestro estado.
Estas propuestas de ley están patrocinadas o respaldadas en gran medida por grupos radicales de extrema derecha, entre ellos conocidos grupos extremistas que incitan al odio, como la Alianza en Defensa de la Libertad y el Consejo de Investigación Familiar, designados como tales por el Southern Poverty Law Center (Centro Legal contra la Pobreza del Sur). Estas propuestas se basan en información falsa y llena de odio. Su objetivo es eliminar a las personas transgénero de la sociedad, no proteger a los jóvenes ni a las mujeres. Según el Instituto Lemkin para la Prevención del Genocidio, los EE.UU. se encuentran ya a mitad de camino del genocidio de las personas transgénero (en inglés).
Este parece ser el objetivo: hacer que mi comunidad viva en un miedo constante y bajo una amenaza incesante.
Los políticos republicanos y el movimiento religioso de extrema derecha al que se dirigen no solo me han complicado la vida, sino que también me han puesto en mayor peligro. Este aumento en la legislación y la retórica antitrans es responsable por la escalada en los ya alarmantes índices de violencia que enfrentan las comunidades trans, algo que la Asociación Médica Estadounidense calificó como una epidemia en 2019. El número de asesinatos de personas trans casi se duplicó en los cuatro años entre 2017 y 2021. En 2023, más de 2800 delitos de odio contra personas LGBTQI fueron reportados (en inglés), representando casi uno de cada cuatro de todos los delitos de este tipo registrados ese año —el peor año hasta la fecha en cuanto a delitos de odio contra personas LGBTQI registrados por el FBI. Casi el 20 por ciento de estos fueron motivados por la identidad de género. Además, la tasa de victimización violenta contra personas trans fue de 93.7 por cada 1,000 personas, en comparación con 21.1 por cada 1,000 para personas no LGBTQI en general, según el Instituto Williams (en inglés).
Esto me afecta personalmente porque yo he sido agredida, me han seguido hasta mi casa y me han acosado, y vivo con el miedo constante de que vuelva a pasar. Este parece ser el objetivo: hacer que mi comunidad viva en un miedo constante y bajo una amenaza incesante. Con el actual gobierno de EE.UU. promoviendo el odio y el daño a través de sus decretos presidenciales que intentan borrar la existencia de las personas trans, este peligro solo va a empeorar.
Muchos estados, entre ellos Alabama, han aprobado leyes que prohíben que las personas transgénero accedan a espacios destinados a un sexo específico, como los baños. No hay pruebas de que mujeres o niños han sido agredidos o acosados por personas transgénero en los baños. En realidad, son las personas cisgénero las que cometen actos de violencia con frecuencia contra las personas transgénero que intentan usar los baños, tanto dentro como fuera de estos espacios; no al revés.
Los políticos se han alborotado tanto por el tema de chicas trans en los deportes femeninos, alimentando a sus electores con información errónea y mentiras descaradas sobre un problema que es casi inexistente: de las más de 500,000 estudiantes-atletas en las universidades de la NCAA, se cree que solo unas 10 son transgénero. Ahora las mujeres transgénero no pueden competir en equipos que correspondan a su identidad de género, ignorando la evidencia científica que demuestra que las jóvenes transgénero que toman bloqueadores de la pubertad no son físicamente diferentes de las chicas cisgénero. Incluso las mujeres transgénero que hacen la transición más tarde en la vida experimentan atrofia muscular (reducción del tejido muscular). A diferencia de lo que dice la extrema derecha, las chicas trans no tienen una gran ventaja sobre sus compañeras cis en los deportes. Pero decir lo contrario es una forma genial de sembrar el miedo, y el miedo a menudo lleva a la gente a la violencia.
Temo por mi seguridad cada vez que salgo a cualquier lugar público. Si me reconocen como mujer transgénero, podría sufrir acoso o ser agredida brutalmente por hombres violentos a quienes se les ha enseñado a odiar a las personas transgénero, que quieren hacernos daño o incluso matarnos, y a quienes se les anima y se les da vía libre para ese tipo de comportamiento sin que haya consecuencias. En EE.UU. 30 estados aceptan la "defensa por pánico" (en inglés) (una estrategia legal creada para eximir de responsabilidad a los que cometen actos de violencia contra personas LGBTQI, usando la orientación sexual o la identidad de género de las víctimas como arma), lo que permite reducir los cargos y las sentencias, e incluso llegar a la exoneración. El mensaje para las personas trans parece ser que no tenemos derecho a esperar seguridad, dignidad o justicia en este país por ser quienes somos.
¿Por qué?
Porque quieren que volvamos al clóset, que seamos invisibles en su mundo o que estemos muertas; y quieren que las generaciones futuras tengan tanto miedo que nunca se atrevan a salir del clóset. El gobierno ha estado trabajando frenéticamente para erradicar a la comunidad transgénero, eliminando cualquier mención de personas transgénero de los departamentos gubernamentales y los sitios web (en inglés). Las prohibiciones en el ejército tachan a las personas transgénero de deshonestas y sin honor para expulsarlas de las fuerzas armadas; las prohibiciones de libros en las escuelas y bibliotecas públicas tienen como objetivo borrar el conocimiento sobre nuestra comunidad. Virginia Occidental quería etiquetar ser "transgénero" como una enfermedad mental (en inglés), ay Maryland quería castigar a los proveedores de servicios de salud con cadena perpetua por brindar atención médica de reafirmación de género (en inglés), que se ha demostrado que salva vidas, por mencionar solo dos ejemplos (por suerte, esos dos proyectos de ley específicos fracasaron, pero muchos otros han sido aprobados) Todo esto tiene un único objetivo: erradicar a las personas transgénero de la vida pública haciendo que ser trans sea ilegal y peligroso.
Una consecuencia lamentable de la transfobia y la transmisia (el odio y la violencia contra las personas trans) es que las mujeres cisgénero también están siendo blanco de ataques (en inglés), acoso, agresiones e incluso asesinatos (en inglés) por tener un aspecto andrógino o, simplemente, por no parecer lo suficientemente femeninas. En otras palabras, hay mujeres que están sufriendo a manos de personas que las confunden con personas transgénero.
No soy solo una mujer transgénero; soy un ser humano con sentimientos y una vida. Tengo hijos y un nieto; tengo sueños y aspiraciones; hay personas que me admiran y dependen de mí.
Si no pudiera vivir siendo yo misma, sé que hoy no estaría aquí, y la mayoría de las personas trans piensan lo mismo. En una encuesta a gran escala realizada en EE.UU. a más de 90,000 personas trans, el 79 por ciento de las personas encuestadas dijeron que se sentían "mucho más satisfechas" con sus vidas (en inglés) después de la transición. De hecho, en un estudio sobre personas que se sometieron a cirugías de reafirmación de género, menos del 1 por ciento dijo que se arrepentía de haberse hecho la cirugía (en inglés). Pocas intervenciones quirúrgicas tienen una tasa de arrepentimiento tan baja. Otro estudio que encuestó a personas que "detransicionaron" (volvieron a vivir según el género alineado con el sexo que les asignaron al nacer) descubrió que el 82.5 por ciento básicamente se sintió obligado a arrepentirse debido a la presión familiar y social (en inglés), la discriminación y la transmisia.
Es muy raro que las personas que se declaran trans se arrepientan de su transición. Pero, no tratar la disforia de género (una condición médica —no un trastorno mental— reconocida por miles de médicos a nivel global) como se debe contribuye a tasas altísimas de pensamientos e intentos suicidas entre las personas trans. Otro factor importante en la tasa de suicidios entre personas transgénero son las mismas leyes antitrans. Pero, ¿qué importancia tiene, si solo se trata de personas transgénero que mueren?
Mi comunidad vive bajo un peligro constante, no solo por el aumento de la violencia física, sino también por la violencia mental, emocional, espiritual e institucional. Muchas personas transgénero son rechazadas por sus familias, no son bienvenidas en la mayoría de las iglesias y refugios, y no son aceptadas por los empleadores, los funcionarios de vivienda e incluso algunos profesionales de la salud mental. Este es el tipo de odio que las personas transgénero tienen que soportar, y no es nada nuevo. Las personas transgénero siempre han sido odiadas por la sociedad, discriminadas, ridiculizadas, borradas de la historia y de la vida pública, abandonadas por amigos y familiares y agredidas por hombres violentos, y ahora la situación está empeorando aún más. No entiendo cómo alguien puede pensar que ser transgénero es una opción que alguien elegiría por voluntad propia.
Las personas transgénero somos gente normal que solo queremos vivir nuestras vidas en paz, pero nos vemos obligadas a vivir con miedo e incertidumbre en una sociedad muy hostil. El odio hacia las personas transgénero se está propagando desde las altas esferas del gobierno y las instituciones religiosas hasta nuestras escuelas públicas. Intentamos aportar a nuestra comunidad, pero es como si nos persiguieran personas que nos odian por ser quienes somos. Los políticos nos han puesto en el punto de mira, para que la gente pueda hacernos daño o discriminarnos sin sufrir ninguna consecuencia. Como somos una minoría tan pequeña, parece que a nadie le importa.
Para mí, eso es como si la temporada de caza estuviera abierta. Siento que, para gran parte de la sociedad, mi vida no vale más que la de un animal.
No puedo entender por qué, ni cómo personas que se dicen buenas cristianas pueden justificar su odio y sus acciones hacia la comunidad trans. Puede que digan que solo odian el "pecado", pero yo lo siento como odio hacia mí, y eso no me muestra el amor de Dios; eso me hace sentir que Dios también me odia y me aleja de Él. Incluso si estuviera "viviendo en pecado", ¿no debería ser eso algo entre mi Dios y yo? ¿Le corresponde a la iglesia torcerme el brazo legislativamente para obligarme a someterme?
Si no pudiera vivir siendo yo misma, sé que hoy no estaría aquí, y la mayoría de las personas trans piensan lo mismo.
No puedo cambiar quién soy. Ser transgénero es parte de mí, igual que lo sería ser zurda o pelirroja. Si fuera una elección, podría vivir sin el dolor y el sufrimiento causados por la discriminación y el odio; pero, por desgracia, no lo es. Sé que mucha gente no cree que una persona nace LGBTQI, pero la Iglesia tampoco creía que la Tierra era redonda y casi mata a Galileo por decir que lo era. A veces, hasta la Iglesia puede equivocarse.
Escribo esto a mis compañeros de Alabama a quienes tal vez sus pastores o políticos hayan empujado al odio y la hostilidad, para pedirles que reevalúen su perspectiva y sus sentimientos hacia mí y mi comunidad.
No soy solo una mujer transgénero; soy un ser humano con sentimientos y una vida. Tengo hijos y un nieto; tengo sueños y aspiraciones; tengo personas que me admiran y dependen de mí. ¿No debería tener el derecho y la libertad de vivir y expresarme como me plazca? ¿No tienes tú esa libertad de elección para tu vida? ¿Por qué yo no puedo?
Más información sobre este tema en The Well Project:
Mujeres con experiencia transgénero (en inglés)
Carta a mi representante (en inglés)
Crear comunidad ante un clima político hostil: resumen de USCHA 2025 (en inglés)
Aprender a quererme de nuevo: la travesía de una mujer trans negra a través de la traición, la supervivencia y el redescubrimiento de sí misma (en inglés)
Navegando por la intersección: Mi experiencia con el VIH como latina transgénero que vive en el sur de EE.UU.
Mujeres con experiencia transgénero que viven con VIH
Reafirmando nuestro servicio y compromiso con las personas con experiencia trans (en inglés)


