Embarazo, parto y VIH

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Índice

La buena noticia

Debido a los avances en el cuidado y tratamiento del VIH, muchas mujeres viviendo con VIH ahora tienen vidas más largas y más saludables. Conforme las mujeres viviendo con VIH imaginan sus futuros, algunas están decidiendo tener los hijos que siempre han querido.

La buena noticia es que los avances en el tratamiento del VIH también han reducido en gran parte las probabilidades de que una madre transmita el VIH a su bebé (también conocido como transmisión perinatal del VIH o transmisión vertical; además conocido como transmisión "maternoinfantil").

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que cuándo las madres no toman medicamentos contra el VIH, el VIH se puede transmitir perinatalmente hasta el 45 por ciento de las veces. Sin embargo, con un tratamiento del VIH, las probabilidades de la transmisión perinatal pueden ser de menos de cinco de cada 100 nacimientos. Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de los EE. UU., si la madre toma medicamentos contra el VIH y está viralmente suprimida (la cantidad de virus en su sangre, conocido como su carga viral, es indetectable con análisis estándares), las probabilidades de transmisión pueden ser de menos de una en cien. También es importante destacar que los estudios han demostrado que estar embarazada no resultará en una progresión más rápida del VIH en la madre.

Una manera de aprender sobre cómo los medicamentos contra el VIH afectan al embarazo es mediante el Registro de Embarazo Antirretroviral. Se les alienta a las mujeres embarazadas viviendo con VIH (mediante su proveedores de cuidado médico) que se registren en http://www.APRegistry.com. Este registro hace seguimiento con todas las mujeres en EE. UU. que están embarazadas y que toman medicamentos contra el VIH para saber si estos medicamentos son dañinos al desarrollo del/de la bebé.

 

 

Haga clic en el enlace arriba para ver o descargar esta hoja informativa como una presentación en PDF.​

Antes de quedar embarazada

Si es posible, es importante crear un plan cuidadosamente antes de quedar embarazada:

  • Hable sobre sus planes con su proveedor de cuidado médico para confirmar que usted está en el plan de tratamiento adecuado para su propia salud y para reducir el riesgo de transmisión perinatal (más sobre esto en las siguientes secciones).
  • Busque un(a) obstetra (OB) o partera que está familiarizado/a con el cuidado de personas viviendo con VIH. Él o ella puede describir las opciones disponibles para que usted logre un embarazo lo más seguro posible, vea nuestra hoja informativa sobre buscar un embarazo y el VIH.
  • Pídale a su proveedor de cuidado médico y a su obstetra o partera que hablen entre sí y que coordinen su cuidado médico antes y durante su embarazo.
  • Hágase análisis de infección y enfermedades de transmisión sexual (ITS o ETS), hepatitis B (en inglés) y C (en inglés), y tuberculosis (en inglés).
  • Haga lo posible por dejar de fumar (en inglés), beber y hacer drogas; todo esto puede tener efectos negativos en su salud y en la salud de su bebé. Los investigadores han determinado que fumar dramáticamente aumenta el riesgo de pérdida del embarazo (abortos espontáneos y muerte fetal) en mujeres viviendo con VIH.
  • Comience a tomar vitaminas para el embarazo (vitaminas "prenatales") que contienen ácido fólico mientras intenta embarazarse. Esto puede reducir los índices de defectos de nacimiento.
  • Si sus amistades y familiares no apoyan su decisión de tener un bebé, desarrolle una red de apoyo de personas cariñosas, que no critican y que están bien educadas sobre el VIH y el embarazo. Su red puede incluir proveedores de atención médica, consejeros y otras mujeres viviendo con VIH que están considerando embarazarse o que han tenido hijos.

Si usted está viviendo con VIH o tiene una pareja que vive con VIH y quiere más información sobre tener un hijo, por favor vea nuestra hoja informativa sobre buscar un embarazo y el VIH.

Directrices para el embarazo

Varios grupos de expertos sobre el embarazo en mujeres viviendo con VIH han desarrollado directrices que proveen información sobre el cuidado y tratamiento apropiado para mujeres viviendo con VIH que están embarazadas o que pueden quedar embarazadas.

Como primer paso, las directrices emitidas por el Departamento de salud y servicios humanos (DHHS, por sus siglas en inglés) de los EE. UU. recomiendan un chequeo médico completo, incluyendo una serie de análisis de sangre, para saber más sobre su salud y sobre el estatus de su infección de VIH. Se debe incluir un análisis de resistencia (en inglés) (vea nuestra hoja informativa, en inglés, sobre la resistencia para más información sobre este análisis) si usted:

Los resultados del análisis de resistencia pueden ayudarle a usted y a su proveedor de atención médica a elegir los mejores medicamentos para usted.

Estudios recientes han demostrado que comenzar un tratamiento contra el VIH lo más pronto posible, aún cuándo alguien se siente bien y tiene un recuento alto de células CD4 (un sistema inmunitario fuerte), es la mejor forma de mantenerse saludable mientras vive con el VIH. También, comenzar un tratamiento contra el VIH y tener una carga viral indetectable antes de quedar embarazada es más saludable, no solo para la madre, pero también para el/la bebé. Como resultado, la OMS recomienda que todas las mujeres embarazadas y lactantes que viven con VIH, sin importar su conteo de células CD4, comiencen un tratamiento contra el VIH lo más pronto posible y que sigan con él por el resto de su vida. Esto es importante para la salud de la mujer al igual que para la salud del/de la bebé, debido a que los medicamentos contra el VIH pueden reducir el riesgo de transmisión perinatal.

Los medicamentos contra el VIH deben ser tomados exactamente como son prescritos para tener la máxima posibilidad de funcionar (vea nuestra hoja informativa sobre la adherencia para más información). Además, si una mujer viviendo con VIH toma medicamentos contra el VIH y baja su carga viral a un nivel indetectable, ella no puede transmitir el VIH a sus parejas sexuales.

Los medicamentos contra el VIH y el embarazo

La mayoría de medicamentos contra el VIH son seguros para usar durante el embarazo, y los estudios han demostrado que el/la bebé en desarrollo es más saludable cuando la madre comienza un tratamiento contra el VIH antes de quedar embarazada. En general, las mujeres embarazadas viviendo con el VIH pueden tomar algunos de los mismos medicamentos que se recomiendan a mujeres que no están embarazadas.

Sin embargo, existen ciertos medicamentos que deben ser evitados o ser usados con precaución debido a los posibles efectos secundarios (en inglés) en la madre o el/la bebé en desarrollo. Algunos ejemplos incluyen la combinación de Videx (didanosina, ddI) y Zerit (estavudina, d4T), o la combinación de Zerit y Retrovir (zidovudina o AZT). Las mujeres viviendo con VIH con un conteo de células CD4 de más de 250 no deben comenzar a tomar Viramune (nevirapina).

Originalmente se creía que los medicamentos que contienen dolutegravir (Tivicay, Juluca, Triumeq) en raros casos podían causar defectos de nacimiento si eran tomados cuando la persona intentaba lograr un embarazo o en la etapa temprana del embarazo. Debido a que se encontró que los beneficios de los medicamentos eran mayores que el extremadamente pequeño riesgo de defectos de nacimientos, las pautas del DHHS recientemente cambiaron para recomendar dolutegravir como el medicamento preferido para el VIH durante el embarazo, al igual que para personas intentando lograr un embarazo.

Aunque antes había debate sobre la seguridad de tomar efavirenz (marca comercial Sustiva; también encontrado en Atripla y Symfi Lo) durante la etapa temprana del embarazo, las directrices (en inglés) del DHHS ahora son consistentes con las directrices de la OMS y la Asociación Británica sobre el VIH. Todas las organizaciones sugieren que efavirenz puede ser tomado durante el embarazo, incluso durante el primer trimestre (12 semanas). Además, las mujeres que están en un régimen de tratamiento que contiene efavirenz y que está funcionando bien, y que logran un embarazo, deberían seguir tomando efavirenz durante el embarazo.

Hable con su proveedor de cuidado médico sobre los riesgos y beneficios de los medicamentos que usted está tomando contra el VIH para que puedan decidir cuales tratamientos son mejor para usted y su bebé. En los EE. UU., su proveedor de cuidado médico puede llamar a la línea nacional sobre el VIH perinatal para obtener consejería gratuita de expertos sobre el cuidado de mujeres embarazadas viviendo con VIH.

Las directrices sobre el embarazo del DHHS recomiendan lo siguiente:

Para mujeres viviendo con VIH y que no toman medicamentos contra el VIH

Es importante que la mujer embarazada tome una combinación de medicamentos contra el VIH para su propio bienestar y para reducir las probabilidades de transmitir el VIH a su bebé. Un tratamiento contra el VIH debe comenzarse lo más pronto posible. Es seguro tomar muchos de los medicamentos contra el VIH durante el embarazo.

Es importante que el tratamiento contra el VIH continúe durante el parto. Las mujeres con cargas virales de 1,000 o más también deben recibir administración intravenosa de Retrovir, sin importar sus regímenes de medicamentos contra el VIH durante el embarazo o el modo del parto. Las mujeres con una carga viral de menos de 1,000 copias no necesitan recibir una administración intravenosa de Retrovir.

Después del parto, el/la bebé debe recibir Retrovir en forma liquida por seis semanas. Si la madre ha recibido medicamentos contra el VIH durante el embarazo y se ha mantenido suprimida viralmente, los proveedores de cuidado médico pueden considerar darle al bebé cuatro semanas de Retrovir en forma liquida.

Después del nacimiento del/de la bebé, es importante que la madre hable con su proveedor de cuidado médico sobre los riesgos y beneficios de seguir con su propio tratamiento del VIH. El DHHS recomienda que todos los adultos, incluidas las nuevas madres, reciban medicamentos contra el VIH sin importar su conteo de células CD4.

Para mujeres viviendo con VIH y que ya están tomando medicamentos contra el VIH

Las mujeres en esta situación deben de seguir tomando sus medicamentos contra el VIH si estos son eficaces para el control del virus y si no presentan un riesgo al bebé en desarrollo. Los cambios innecesarios de medicamentos contra el VIH pueden causar un aumento en la carga viral a un nivel más allá de lo indetectable y, por ende, aumentar el riesgo de transmitir el VIH al bebé en desarrollo.

Si una prueba de carga viral demuestra que los medicamentos no están funcionando, cámbiese a una combinación más efectiva. Se debe continuar el uso de los medicamentos durante el parto; durante ese tiempo, a la madre también se le debe administrar Retrovir de forma intravenosa si ella tiene una carga viral de 1,000 copias o más. Las mujeres con una carga viral de menos de 1,000 copias pueden seguir tomando su régimen actual de medicamentos y no necesitan recibir Retrovir de forma intravenosa adicional. Después del parto, el/la bebé debe recibir Retrovir en forma liquida por cuatro a seis semanas.

Para mujeres viviendo con VIH que están en parto y que no han tomado medicamentos contra el VIH

Una mujer que esta dando a luz y que no ha tomado medicamentos contra el VIH todavía puede reducir el riesgo de transmitir el VIH a su bebé al tomar medicamentos contra el VIH durante el parto y tratando al bebe por un corto tiempo después del parto. Las directrices del DHHS recomiendan lo siguiente:

  • Para la madre: Retrovir de forma intravenosa durante el parto
  • Para el/la bebé: una combinación de seis semanas de dosificación de Retrovir en forma liquida más tres dosis de Viramune dentro de la primera semana de vida (al nacer, 48 horas después de nacer y 96 horas después de la segunda dosis)

Después del nacimiento del/de la bebé, el DHHS recomienda que la madre comience un tratamiento contra el VIH para su propio bienestar.

Para bebés que nacen de mujeres viviendo con el VIH y que no han tomado medicamentos contra el VIH antes de o durante el parto

El/la bebé todavía puede recibir tratamiento para reducir el riesgo de transmisión. Las directrices del DHHS recomiendan lo siguiente:

  • Una combinación de seis semanas de Retrovir en forma liquida más tres dosis de Viramune dentro de la primera semana de vida (al nacer, 48 horas después de nacer y 96 horas después de la segunda dosis)

Después de que nace el/la bebé, el DHHS recomienda que la madre comience un tratamiento contra el VIH para su propio bienestar.

Los análisis, las operaciones y el parto

Existe un número de pruebas prenatales invasivas, tal como la amniocentesis, la toma de muestras de vellosidades coriónicas (CVS por sus siglas en inglés) y la toma de muestras de sangre umbilical que pueden aumentar el riesgo de transmisión del VIH al bebé. Hable con su proveedor de cuidado médico sobre si usted necesita estas pruebas. Ciertos procedimientos durante el parto, tal como el monitoreo invasivo y los fórceps- o parto asistido con extracción con ventosa, debería ser evitado si es posible.

Las cargas virales se deben verificar al comenzar el cuidado prenatal, cuando comience un tratamiento con medicamentos contra el VIH y cada mes siguiente hasta que la carga viral de la madre sea indetectable. Al llegar a ese punto, las cargas virales se pueden verificar cada trimestre (cada 12 semanas) durante el embarazo. La carga viral se debe verificar a las 36 semanas de embarazo, antes de entrar en labor de parto, para determinar el tipo de parto que será mejor para la madre y el/la bebé.

Existen dos tipos de parto: el parto quirúrgico o por cesárea (C-section en inglés) y el parto vaginal.

Cesárea

Las mujeres viviendo con VIH no necesitan, ni se recomienda que tengan, una cesárea al menos que ellas:

  • Tengan una carga viral de mas de 1,000 copias
  • Tengan una carga viral desconocida o
  • Necesiten una cesárea por razones relacionadas al embarazo que no se traten de la prevención de transmisión del VIH.

Si una mujer necesita una cesárea opcional (o planeada), se hace antes de que el parto comience y antes de que se rompa la "fuente" de la madre (bolsa de liquido que rodea al bebé). Esto reduce el contacto que el/la bebé tendrá con la sangre de la madre y puede reducir el riesgo de transmisión en ciertos casos. Debido a que las cesáreas requieren de cirugía que conlleva ciertos riesgos. Las mujeres que tienen cesáreas son más propensas a las infecciones que las que tienen un parto vaginal.

Parto Vaginal

Para una mujer bajo un tratamiento combinado con una carga viral baja (menos de 1,000 copias), no se ha demostrado que una cesárea ofrecería una reducción adicional del riesgo de transmisión del VIH a su bebé.

Después de que nace el/la bebé

Durante las primeras cuatro a seis semanas, el/la bebé tendrá que tomar Retrovir (y posiblemente otros medicamentos contra el VIH). Se le debe realizar al bebé recién nacido un análisis de sangre (en inglés) conocido como un conteo sanguíneo completo (CSC) para determinar los niveles de varios componentes de la sangre del/de la bebé desde un principio (base de referencia).

El/la bebé recibirá un análisis de su carga viral para determinar si él o ella ha contraído el VIH. Este análisis busca el virus, en vez de los anticuerpos del VIH. Los exámenes de anticuerpos del VIH, que se usan comúnmente para determinar la infección por VIH en adultos, no deben ser usados en recién nacidos debido a que los bebés tienen los anticuerpos de la madre por hasta 18 meses.

Las pruebas del virus del VIH deben hacerse cuando nace el/la bebé, a un mes de nacido/a y a cuatro meses de nacido/a. Si el/la bebé recibe dos resultados negativos de la prueba del VIH para cuando cumpla cuatro meses, el/la bebé no tiene VIH. Si el/la bebé recibe un resultado positivo de la prueba del VIH, entonces el/la bebé tiene VIH y debe comenzar un tratamiento contra el VIH inmediatamente. Muchos proveedores de cuidado médico realizan un análisis de anticuerpos del VIH cuando el/la bebé tienen entre 12 y 18 meses, aún si no vive con VIH, para confirmar que los anticuerpos de la madre ya no están en el sistema inmunitario del/de la bebé.

Es posible transmitir el VIH mediante la leche materna, aunque las probabilidades son extremamente bajas si usted está tomando medicamentos contra el VIH y su carga viral es indetectable (pero no son cero como en el caso de la transmisión sexual). Debido a que se considera que el riesgo de transmisión del VIH al/a la bebé supera los beneficios de la lactancia, las directrices de los EE. UU. y de la mayoría de los demás países de altos recursos no recomiendan la lactancia si la madre vive con VIH. Todavía se puede tener un lazo fuerte con su bebé aún si usted lo/la alimenta con biberón.

Sin embargo, es importante mencionar que, en años recientes, principales directrices estadounidenses y europeas sobre el tratamiento del VIH han incluido actualizaciones que reconocen que mujeres viviendo con VIH dentro de países ricos en recursos desean amamantar. Mientras que no se recomienda la lactancia, estas directrices sugieren maneras para que los proveedores de cuidado médico apoyen la salud de las mujeres que eligen esa opción, al igual que cuidar de la salud de sus bebés. Para más información, vea nuestra hoja informativa sobre las opciones de alimentación infantil para mujeres viviendo con VIH.

Las recomendaciones son bastante diferentes en áreas del mundo con recursos limitados. Si usted vive en un área donde no es fácil obtener agua potable, el riesgo a la vida de su bebé causado por ser alimentado/a con fórmula con agua insalubre puede ser más alto que el riesgo de transmisión del VIH mediante la lactancia. En algunas áreas, la fórmula puede ser demasiado cara o no estar disponible regularmente. Si usted se encuentra en cualquiera de estas dos situaciones, es mejor exclusivamente amamantar a su bebé mientras que usted sigue tomando sus medicamentos contra el VIH. La buena noticia es que la leche materna contiene muchos anticuerpos importantes para mantener a su bebé saludable y se ha determinado que tiene una proteína, Tenascina C, que ayuda a neutralizar el virus.

No se recomienda una alimentación mezclada, en cual un bebé recibe leche materna al igual que otros líquidos (por ej. fórmula, agua azucarada, agua de anís). Actualmente se cree que una alimentación mezclada puede dañar la mucosa del estómago de los bebés y puede hacerlos más propensos a contraer el VIH cuando son expuestos a la leche materna. Si, por cualquier razón, usted no puede alimentar exclusivamente a su bebé con fórmula, los expertos recomiendan que usted tome medicamentos contra el VIH y que alimente a su bebé exclusivamente con leche materna.

La OMS recomienda la lactancia para personas que dieron a luz y están viviendo con VIH y sus bebés y que, si usted amamanta, la leche materna debe ser la única fuente de alimentación para su bebé por los primeros seis meses de vida. Entre los meses seis a 12, se recomienda que el/la bebé sea introducido/a lentamente a otras comidas hasta que sea destetado de la leche materna a los 12 meses (suponiendo que el/la bebé este recibiendo alimentación adecuada de la comida regular en ese punto). Mientras amamanta, es importante que la madre siga tomando sus medicamentos contra el VIH para limitar las posibilidades de transmitir el VIH a su bebé.

También es importante no darle a su bebé alimentos que han sido masticados por alguien viviendo con VIH. La sangre que se encuentra en la saliva de la persona puede transmitir el VIH a su hijo/a.

Resumen

Decidir tener un bebé es un gran paso para cualquier mujer, pero para una mujer viviendo con VIH es aún más complicado. Hable con su proveedor de cuidado médico y obstetra o partera antes de tratar lograr un embarazo. Si usted planea con anticipación, hay muchas cosas que usted puede hacer para proteger su salud y la salud de su nuevo/a bebé.

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