Traducido del inglés | Read in English
Por casi cinco años, he usado apps de citas de vez en cuando; en parte por curiosidad, en parte buscando algo verdadero. Conocí a todo tipo de personas, escuché historias extrañas y empecé a notar patrones que a mucha gente se le pasan por alto al principio - sentimientos falsos, promesas falsas e identidades falsas. Por suerte, nunca caí en ninguna estafa, pero vi a otras personas que no tuvieron tanta suerte. Y de eso es de lo que quería hablar.
Una persona se gana la confianza de otra diciendo que también es VIH positiva, lleva la conversación hacia el matrimonio y planes para el futuro, y luego pide ayuda financiera diciendo que necesita dinero para una hospitalización, un viaje o alguna crisis de salud. La víctima ignora las señales de alerta porque esa interacción le hace sentir una conexión muy profunda, como si fuera "intimidad emocional".
En un mundo en busca del amor, el verdadero peligro no es la carga viral que uno tiene, sino las mentiras que la gente esconde detrás de esos perfiles tan perfectamente retocados.
Cuando una víctima siente que la/lo están estafando, tiene miedo de que se haga público, por lo que no se atreve a denunciarlo. Es entonces cuando el estafador se aprovecha de la situación, ya que sabe perfectamente que las personas buscan discreción.
Ojo con algunas señales de alerta:
- Apego emocional muy rápido
- No quiere hacer videollamadas
- Su información personal no cuadra
- Emergencias económicas de la nada
- Presión para mantener en secreto la relación y el historial médic
Una cosa que poco a poco fui aprendiendo durante todo esto es que ni siquiera en los perfiles "verificados" se puede confiar siempre. Algunas fotos parecían tan reales, pero luego resultaba que las habían robado de las redes sociales de otra persona y ahora, con lo común que se están volviendo las imágenes generadas por IA, es cada vez más difícil distinguir qué es real y qué no. La mayoría de las conversaciones seguían un patrón. Primero era el carisma, luego compartían demasiada información, y lentamente empezaba la manipulación emocional. Te hacían preguntas personales, se ganaban tu confianza rápidamente y trataban de establecer una conexión emocional antes de que te dieras cuenta de lo que estaba pasando.
¿Sabes qué es lo más chistoso? En algunas ocasiones, yo ya sabía que algo andaba mal, pero igual les seguía el juego solo para entender cómo funcionaban estas personas. Ni se imaginaban que, mientras ellos intentaban engañarme, en realidad yo los estaba observando en silencio. Y en algún momento, entre todas esas conversaciones, encuentros extraños e historias de casi estafas, este blog se fue escribiendo solo, poco a poco.
Conclusión: La vulnerabilidad emocional es de lo que más se aprovechan los estafadores.
En un mundo en busca del amor, el verdadero peligro no es la carga viral que uno tiene, sino las mentiras que la gente esconde detrás de esos perfiles tan perfectamente retocados.


