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Otro año. Otro capítulo. Otra oportunidad de vida que no doy por sentada.
El 11 de abril cumplí 53 años. Y hoy, 18 de abril, celebro 38 años viviendo con VIH. Treinta y ocho años de resiliencia, crecimiento, aprendizajes y transformación. Sigo aquí no solo sobreviviendo, sino prosperando.
Sí, me he caído. Muchas veces. Pero cada vez me he levantado más sabia, más fuerte, más centrada y más alineada con quien realmente soy. Hoy me paro en mi verdad como una mujer completa, intuitiva, en paz, y con un profundo amor propio. Ya no solo sobrevivo la vida; ahora me permito recibir todo lo bueno que la vida tiene para ofrecerme, porque soy digna. Porque lo merezco.
Con la energía de esta Luna Llena en Aries, y la poderosa alineación de planetas que intensifican este fuego dentro de mí, me siento elevada y mi espíritu más alto, mi vibración más fuerte. Y cuando elevas tu vibración, comienzas a atraer vibraciones más altas. Lo recibo. Lo acepto. Y confío.
Hoy también reflexiono sobre el amor que me rodea. Mi familia, mi corazón. Atesoro cada momento con mi sobrina Angelina, mi sobrino Nicholas, mi pequeña sobrina Sophia, y la hermosa bebé que viene en camino. A través de ellos, también vivo y expreso mi maternidad, y ese amor me llena profundamente.
No estoy sola nos levantamos juntos. Es un círculo de empoderamiento e inspiración.
Mi misión ha sido siempre dar esperanza liderar con dignidad, respeto propio y verdad. Vivir con VIH no es motivo de vergüenza. Es una condición humana. Yo lo he vivido todo y lo he superado todo.
Siempre digo: todo en la vida tiene solución, menos la muerte. Si no nos gusta algo, tenemos el poder de cambiarlo. Debemos trabajar en nosotros mismos, mantenernos centrados y en paz, especialmente en los tiempos que vivimos hoy.
A quien esté leyendo esto y sienta miedo o incertidumbre: no pierdas la esperanza. Este no es el final de tu historia.
La ciencia ha avanzado de manera extraordinaria. Hoy sabemos que una persona viviendo con VIH que está en tratamiento y es indetectable, no puede transmitir el VIH sexualmente. Yo no lo digo lo dice la ciencia. Indetectable es igual a intransmisible.
Esto significa que puedes amar. Puedes ser amado. Puedes tener relaciones sin miedo. Puedes casarte, estudiar, viajar, cumplir tus sueños y vivir plenamente. Las mujeres viviendo con VIH ahora pueden tener hijos y hasta amamantar bajo supervisión médica adecuada. Yo lo sé porque lo he visto y lo he vivido en comunidad.
Organizaciones como The Well Project han sido pioneras en educar y avanzar temas como el VIH, el embarazo y la lactancia, así como nuevas guías pediátricas que siguen transformando vidas. La divulgación (disclosure) hoy es más fácil cuando tenemos conocimiento, porque podemos educar a otros con confianza.
Las investigaciones también muestran que las personas viviendo con VIH que están en tratamiento y en cuidado médico viven vidas largas y saludables muchas veces más largas que personas sin VIH porque cuidamos nuestra salud con disciplina y conciencia.
Les aconsejo a mantenerse adherentes a su tratamiento, a cuidarse y a seguir el ejemplo no solo mío, sino de tantos activistas y defensores que existen. No estoy sola nos levantamos juntos. Es un círculo de empoderamiento e inspiración.
Ya no solo sobrevivo la vida; ahora me permito recibir todo lo bueno que la vida tiene para ofrecerme, porque soy digna. Porque lo merezco.
Quiero agradecer profundamente a The Well Project, donde comenzó mi camino como bloguera hace muchos años. Fui una de las primeras, y hoy soy miembro del CAB y Embajadora Global. The Well Project representa verdaderamente el significado de MIPHA la Participación Significativa de Personas Viviendo con VIH y SIDA empoderándonos para crecer, liderar y ser independientes.
Agradezco eternamente a sus fundadores, Dawn Averitt y Richard Averitt, y a su directora ejecutiva, Krista Martel, por su empatía, humildad y apoyo constante. Ella ha sido una hermana para mí en todo momento. Y a cada mujer, cada voz dentro de The Well Project ustedes también me inspiran.
Hoy sigo adelante más saludable que nunca, más fuerte en mente, cuerpo y espíritu. Estoy de regreso en el gimnasio, reconstruyéndome, realineándome y elevándome cada día más.
Mi misión aún no termina. Seguiré siendo luz, esperanza y ejemplo. Porque no somos nuestro diagnóstico somos la fuerza con la que nos levantamos.
Con mucho amor y luz, 🙏🏻❤️🦋🔥
María HIV Mejía




