Traducido del inglés | Read in English
¿Qué pasaría si la prevención del VIH tuviera sentido para las mujeres negras?
Para las mujeres, la profilaxis preexposición, más conocida como la PrEP, es un tema con muchos matices. Aunque no hay duda de que podrían beneficiarse de la PrEP, sigue habiendo preguntas sobre por qué no la están usando. Entre las mujeres, las mujeres negras son las más afectadas de manera desproporcionada por el VIH, seguidas por las mujeres trans. Siendo una mujer negra viviendo con VIH, me siento especialmente sensible ante estos hechos.
El uso entre las mujeres es terriblemente bajo, y hay muchas razones que explican por qué. La falta de conocimiento sobre la PrEP, la información errónea y la desinformación sobre quiénes son vulnerables a adquirir el VIH, y el estigma relacionado con él, serían las principales razones. No usé el término "riesgo" deliberadamente, para replantear las posibilidades relacionadas con el VIH. La forma anticuada de hablar de "riesgos" entre los profesionales de la salud y la sociedad, junto con la vergüenza, la culpa y los prejuicios (tanto conscientes como inconscientes) sobre el placer de las personas que se identifican como mujeres, también es un factor que explica por qué más mujeres no están al tanto de los beneficios de la PrEP. Además, la indiferencia de los profesionales de la salud, así como la indiferencia institucional y sistémica, también influyen en que se pase por alto a las mujeres cuando se habla de todo lo que la PrEP podría ofrecer. Para entender estos matices, hay que reconocer las diferencias y responder a las preguntas.
Sería deshonesto de mi parte decir que nunca me he preguntado si la PrEP podría haber cambiado algo en mi propio diagnóstico. No se trata solo de si me habría mantenido libre del VIH o si podría haberlo hecho. Una vez dejé fluir mis pensamientos y tuve una conversación interna con mí misma. ¿La habría tomado? Eso no importa si nadie me hubiera hablado de eso. ¿Quién me lo hubiera dicho? ¿Mi médico general o mi ginecólogo? Lo dudo. Mi proveedor de atención de la salud solo me hacía preguntas superficiales sobre mi salud en general y quizás sobre las ITS. Mi obstetra solo me preguntaba sobre si planeaba quedar embarazada y tal vez sobre las ITS. Por alguna razón, el VIH, las pruebas y la prevención, a menudo se tratan como un tema aparte de las otras ITS, a menos que sea en un lugar dedicado al VIH, como una organización comunitaria o de servicios para el SIDA, un centro LGBTQ+ o algunos centros de salud pública.
La activista informada que ahora soy se pregunta por qué es así. La autonomía personal, preocuparme menos por mi salud y tener el control de mi propia historia podrían haber sido argumentos convincentes para que mi yo más joven se hiciera pruebas de VIH con mayor frecuencia y pensara en formas de protegerme. Sin embargo, la mujer que antes era VIH negativa realmente nunca pensó en eso, porque nunca le dieron esa opción. Lo cual nos regresa a mi pregunta original: ¿habría tomado la PrEP si me la hubieran ofrecido? Sinceramente, no lo sé.
Los anuncios, estudios e investigaciones más recientes han tratado de reevaluar y corregir los errores iniciales para llegar a las mujeres... Cambiar el modo de pensar es un proceso lento… y frustrante.
No puedo analizar a fondo por qué la PrEP me hubiera llamado la atención sin tener en cuenta por qué no lo haría. En realidad, los "por qué no" arobablemente son una explicación más realista del por qué las mujeres no la usan. ¿Tiene sentido tomar la PrEP en el contexto de la vida de las mujeres? Al principio, y a menudo todavía hoy, la PrEP se promocionaba para hombres gais. Se presenta como una opción sexy, a veces fetichizada y sexualmente revolucionaria. Las mujeres me cuentan que los anuncios dan la impresión de promover la cultura de encuentros sexuales casuales y, lo que más me frustra, es que no se sienten representadas ni vistas. Los anuncios, estudios e investigaciones más recientes han tratado de reevaluar y corregir los errores iniciales para llegar a las mujeres. Las nuevas campañas de publicidad sí muestran a mujeres y sí hacen referencia a la libertad de elección y a que ellas tomen las riendas de su salud y su vida sexual. Cambiar el modo de pensar es un proceso lento… y frustrante. No diré demasiado poco, demasiado tarde porque los resultados sí importan. La salud y el bienestar de las mujeres pueden ser lo que está en juego al decidir entre una pastilla o una inyección.
Sé que cuando no me siento percibida en ciertas situaciones, debo ajustar mi forma de pensar y tomar una decisión. ¿Vale la pena? ¿Es lo suficientemente importante como para intentar que alguien me vea? ¿Cómo hago para que los profesionales de la salud vean mis necesidades y me ofrezcan opciones? Entender lo que está en juego ayuda, y tener a alguien que te apoye ayuda aún más. Los profesionales de la salud tienen que intervenir, las instituciones tienen que dar un paso al frente y los sistemas tienen que funcionar para poder distinguir entre las diferentes motivaciones y, al final, cambiar el ¿por qué no? por un lo haré, y el ¿tiene sentido? por un sí, lo hace.
Cuídate. Tú importas.
Este blog originalmente se publicó en "Being Bridgette" (Siendo Bridgette) de Positively Aware


