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Índice
- Verdades sobre el VIH y su tratamiento
- Verdades sobre las pruebas de detección del VIH y su transmisión
- Verdades sobre el VIH y la salud en general
- ¡Conozca la verdad!
- Más recursos de The Well Project
La verdad sobre el VIH es que es una afección de salud. Existen medicamentos ampliamente disponibles para tratarlo, y estos medicamentos también son parte de la prevención de la transmisión a otras personas.
La mayoría de las personas viviendo con VIH en todo el mundo lo adquirieron a través del contacto sexual o el uso de drogas inyectables. Estas actividades suelen conllevar un estigma en nuestra sociedad y pueden ir acompañadas por prejuicios injustos preexistentes. El VIH también impacta de manera desproporcionada a las comunidades cuyos miembros sufren estigma por ser quienes son —por ejemplo, personas negras y personas racializadas, personas que viven en la pobreza, personas transgénero (su identidad de género no coincide con el sexo asignado al nacer) y más. El estigma es una actitud o creencia que se tiene sobre una persona o un grupo y que los desacredita o los humilla. Parte de esa humillación consiste en difundir historias sobre ellos que no son ciertas.
Estas razones, junto con el hecho de que había muy poca información y mucho miedo sobre el VIH en sus inicios, pueden explicar por qué persisten hasta hoy en día tantos mitos sobre el VIH. Gracias a décadas de investigación, ahora hay mucha información precisa y veraz sobre el VIH. En cambio, un mito es una historia o una idea que no es cierta.
Al tratarse del VIH, es importante tener la capacidad para distinguir la verdad del mito. Creer en los mitos puede resultar en temor, negación e incluso daños a su salud.
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Verdades sobre el VIH y su tratamiento
La verdad: El VIH es el virus que provoca el SIDA.
El VIH (virus de inmunodeficiencia humana) es un virus que existe en la naturaleza. El SIDA es la etapa más avanzada del VIH. Debido a que se conocía muy poca información sobre el SIDA durante la época temprana de la epidemia, se difundieron ideas sobre de dónde provenía, ideas que más tarde se desmintieron (por ejemplo que el SIDA era causado por las drogas en fiestas, picaduras de zancudos, las conspiraciones del gobierno, los medicamentos recetados para tratar el VIH, o cualquier otra cosa que no sea el virus).
Si usted tiene un diagnóstico de SIDA, usted tiene VIH. Si usted no tiene VIH, no puede desarrollar el SIDA. Hoy en día contamos con varias décadas de pruebas científicas sólidas que respaldan estos hechos.
La verdad: Puede tener una vida larga y plena viviendo con VIH.
En la década de 1980 y principios de los 90, antes de que se desarrollaran medicamentos eficaces para el VIH, fallecieron millones de personas diagnosticadas con VIH y SIDA. Afortunadamente, cuando las personas viviendo con VIH tienen acceso a la variedad de medicamentos eficaces para el VIH que existen hoy en día, así como los recursos para cuidar bien de otros aspectos de su salud, pueden esperar tener vidas tan largas como otra persona que no está viviendo con VIH. Esa vida puede incluir una carrera, parejas, relaciones sexuales increíbles e hijos (¡si lo desean). Por eso es tan importante que cualquier persona en el mundo que necesite tratamiento y cuidados para el VIH pueda accederlo, y por eso las amenazas al acceso al tratamiento del VIH pueden ser tan devastadoras.
La verdad: No hay una cura para el VIH.
Aunque parece que algunas personas se han curado del VIH en circunstancias experimentales especiales, actualmente no hay ninguna cura disponible para el VIH. Existen importantes iniciativas a nivel mundial para encontrar una cura, y se están llevando a cabo investigaciones en todo el mundo que exploran diferentes estrategias para lograr varios tipos de cura. Puede obtener más información sobre esto en nuestras hojas informativas: Encontrando una cura para el VIH y Casos de curación del VIH y estrategias de investigación relacionadas con la cura del VIH.
La verdad: Los medicamentos para el VIH son muy eficaces y ayudan a mantener a las personas sanas.
Los medicamentos para el VIH no curan el VIH, pero pueden ayudar a mantener sanas a las personas por muchos años. Como todos los medicamentos aprobados, los medicamentos para el VIH son sometidos a pruebas para asegurarse de que sean seguros y eficaces. También pueden causar ciertos efectos que no son los que se esperaban cuando se desarrollaron. A estos se les llama efectos secundarios. En la mayoría de los casos, los efectos secundarios de los medicamentos actuales para el VIH son leves.
Los medicamentos contra el VIH más antiguos, que estaban disponibles antes de que existiera la terapia combinada (varios medicamentos contra el VIH que se toman juntos para aumentar su eficacia), eran conocidos por tener efectos secundarios graves, a menudo insoportables. Hoy en día, es muy raro que estos efectos secundarios sean graves. Los más recientes medicamentos para el VIH tienen muy pocos efectos secundarios y son más fáciles de tomar.
La verdad: Tomar medicamentos para el VIH tal como se los recetan es la forma en que las personas se mantienen más sanas durante más tiempo.
Algunas personas se sienten tentadas a dejar de tomar sus medicamentos contra el VIH por un corto tiempo porque se sienten bien, tienen efectos secundarios o quieren tomar un descanso de recordar cada día que viven con el VIH. Sin embargo, los estudios han demostrado que interrumpir su tratamiento o tomar unas "vacaciones de los medicamentos" conlleva algunas complicaciones. Interrumpir la toma de medicamentos para el VIH puede:
- dar oportunidad al virus para que se multiplique y hacer que su carga viral aumente
- darle la oportunidad al virus para que desarrolle resistencia contra los medicamentos para el VIH para que ya no funcionen
- causar que su recuento de células CD4 caiga y su sistema inmunitario se debilite
Varios estudios han demostrado que seguir tomando sus medicamentos contra el VIH como se indica es la manera de mantenerse saludable por más tiempo. Si se le hace difícil tomar los medicamentos para el VIH según lo recetado (lo que se conoce como "adherencia"), hable con su proveedor de atención de la salud.
Verdades sobre las pruebas de detección del VIH y su transmisión
La verdad: Las pruebas del VIH son confiables. Puede confiar en los resultados.
Una prueba de VIH mide los antígenos del VIH (partículas de proteína viral) y anticuerpos de VIH, que son proteínas especiales que el cuerpo produce en respuesta a una condición de salud específica. Si usted tiene VIH, su sistema inmunológico producirá anticuerpos contra el VIH. Las pruebas del VIH de combinación antígeno-anticuerpo (también llamadas pruebas de 4.ª generación) pueden detectar el VIH con 99 al 100 por ciento de precisión. Sin embargo, si el resultado de esta prueba es positivo, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los EE.UU. (CDC, por su sigla en inglés) recomiendan que el resultado sea confirmado por una segunda prueba. Esta segunda prueba puede, además de confirmar la primera prueba, indicar qué tipo de VIH tiene una persona: VIH-1 o VIH-2.
Las pruebas rápidas de detección del VIH son convenientes, porque dan los resultados en 20 minutos. Sin embargo, a pesar de que los falsos positivos son muy raros, un resultado positivo de una prueba rápida se considera preliminar y debe ser confirmado por otra prueba de VIH. Para obtener más información sobre cuál prueba del VIH es la más adecuada para su situación, vea nuestra hoja informativa sobre Pruebas del VIH.
La verdad: Las personas viviendo con VIH se ven exactamente igual a las personas que no viven con VIH.
A menudo, las personas que viven con VIH no se ven ni se sienten enfermas. Muchas veces, ni siquiera saben que tienen el virus. Hacerse una prueba de VIH es la única manera de saber si usted está viviendo con VIH. Es imposible saber si otra persona vive con el VIH, al menos de que elijan divulgarle a usted que él/ella vive con VIH.
La verdad: Cualquier persona que entre en contacto con el VIH puede adquirir el VIH.
Las mujeres y las chicas representan más de la mitad de todas las personas viviendo con VIH en todo el mundo. En EE.UU., las mujeres representan aproximadamente una de cada cuatro personas viviendo con VIH y uno de cada cinco nuevos casos de VIH. La mayoría de las mujeres adquieren el VIH a través de relaciones heterosexuales. En muchos países, un código de silencio sobre las relaciones sexuales, junto con la aceptación social de que los hombres tengan relaciones sexuales fuera del matrimonio, ha resultado en que muchas mujeres que solo tenían relaciones sexuales con sus maridos hayan adquirido el VIH.
Por mucho tiempo (e incluso hoy en día en algunas regiones), la sociedad creía que el VIH solamente afectaba a los hombres gais. El estigma contra la homosexualidad y el hecho de tener (o ser vulnerable a) el VIH se alimentaban mutuamente, y avivaban el odio y el miedo del público hacia estas comunidades superpuestas. También alimentaron la idea de que las personas heterosexuales estaban "a salvo" del VIH.
La realidad es que cualquier persona que tenga relaciones sexuales sin usar métodos de tratamiento como prevención o métodos de barrera como los condones, o que comparta agujas usadas o equipo de inyección (en inglés) con otra persona (al consumir drogas, hormonas, tratamientos para la diabetes o cualquier sustancia inyectable) corre el riesgo de adquirir el VIH.
Si su pareja vive con el VIH y desconoce su estado, no está tomando medicamentos contra el VIH, tiene relaciones sexuales fuera de la relación, o si es sexualmente fiel pero se inyecta drogas y comparte agujas o equipo para inyectarse drogas, usted podría estar en riesgo de adquirir el VIH.
La verdad: Solo hay unas pocas formas específicas en las que las personas pueden entrar en contacto con el VIH.
El VIH solo se transmite entre personas a través de fluidos que contienen VIH, como la sangre, el semen (líquido preseminal y eyaculación), los fluidos vaginales o anales y la leche de pecho. Las formas más comunes de transmisión del VIH son tener relaciones sexuales sin protección y/o compartir equipo para inyectarse drogas con personas viviendo con VIH y que no están recibiendo un tratamiento eficaz contra el VIH. El VIH también se puede transmitir a un bebé de forma perinatal (durante el embarazo, el parto o la lactancia) si la persona que da a luz no está tomando medicamentos contra el VIH.
Las lágrimas, el sudor, los mosquitos, las albercas, compartir platos o cubiertos, escupirle a alguien y otras formas de contacto casual no pueden transmitir el VIH de ninguna manera. Punto.
La verdad: Hay herramientas disponibles para ayudar a las personas a seguir siendo VIH negativas.
Las investigaciones han demostrado que usar condones es una de las formas más efectivas de prevenir la transmisión del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS). ¡El sexo con condones puede ser divertido! Puede reducir sus preocupaciones sobre contraer o transmitir ITS o el VIH, y sobre quedar en estado de embarazo, lo que a su vez puede hacer que su vida sexual sea más relajada y placentera.
Si no puede usar condones o prefiere no usarlos, considere usar la PrEP (profilaxis preexposición). Esto significa tomar medicamentos contra el VIH mientras que usted es VIH-negativo para reducir las posibilidades de que usted adquiera el VIH si usted está expuesta a él.
También es importante saber que cuando una persona viviendo con VIH está tomando medicamentos contra el VIH y su carga viral ha alcanzado niveles indetectables, esa persona no puede transmitir el VIH a una pareja que es VIH negativa. "Indetectable" significa que no hay suficiente VIH en la sangre como para que una prueba lo detecte (es decir, una prueba que mide la cantidad de virus en el cuerpo, no una prueba de VIH, que mide los anticuerpos y/o antígenos del VIH, como aprendimos anteriormente).
Vea nuestra hoja informativa sobre Indetectable es igual a intransmisible para más información sobre este emocionante método de prevención; consulte nuestra hoja informativa "Cómo entender los resultados de los análisis de laboratorio" (en inglés) para aprender más sobre las pruebas de carga viral.
La verdad: La gente adquiere el VIH por otras vías que no son las relaciones sexuales.
Si no ha tenido ningún contacto sexual en absoluto, no hay posibilidad de que adquiera el VIH por vía sexual. Sin embargo, si usted ha compartido agujas o equipo para inyectarse drogas (en inglés), usted es vulnerable al VIH. Si usted ha tenido sexo anal, pero se considera una "virgen" porque no ha tenido sexo vaginal, aún así podría contraer el VIH. El sexo anal se considera una actividad con un alto riesgo de transmisión del VIH.
Mientras que el sexo oral generalmente se considera una actividad con una baja probabilidad de transmisión del VIH, puede ser más probable en ciertas circunstancias (por ejemplo, si usted o su pareja tiene sangrado de encías). Aunque es mucho menos común que las mujeres cisgénero (cuya identidad de género corresponde al sexo asignado al nacer) y otras personas con vagina se transmitan el VIH entre sí durante las relaciones sexuales, aún existen algunos casos reportados de lesbianas que han contraído el VIH a través de relaciones sexuales más agresivas o al compartir juguetes sexuales con una mujer cisgénero viviendo con VIH. Además, muchas mujeres que se consideran lesbianas han tenido relaciones sexuales con hombres y han adquirido el VIH de esa manera. Las lesbianas que consumen drogas y comparten equipo para inyectarse pueden contraer el VIH a través de una aguja o jeringa que haya sido utilizada por alguien que está viviendo con VIH.
Para aprender más acerca de los riesgos de las diferentes actividades sexuales, lea nuestras hojas informativas sobre el Sexo Oral: Hechos, placer y salud y El sexo más seguro.
Verdades sobre el VIH y la salud en general
La verdad: ¡Los adultos mayores tienen relaciones sexuales!
La edad no te protege contra adquirir el VIH. De hecho, las personas mayores de 50 años están contrayendo el VIH a un ritmo cada vez mayor. ONUSIDA estima que 4.2 millones de adultos mayores (de 50 años o más) viven con VIH en todo el mundo. Desafortunadamente, a menudo se ignora a las personas mayores en las discusiones sobre la prevención y la atención del VIH, por lo que no saben que pueden ser vulnerables a él. Para obtener más información, consulte nuestra hoja informativa sobre las Mujeres mayores, sexo y VIH, y los materiales de nuestro programa Mujeres como nosotras: Envejeciendo positivamente.
La verdad: Las personas viviendo con VIH pueden dar a luz, y alimentar con el pecho, a bebés que permanecen VIH negativos.
Con los cuidados médicos adecuados y los medicamentos contra el VIH, las personas viviendo con VIH pueden tener embarazos saludables. Los avances en el tratamiento del VIH han disminuido drásticamente las posibilidades de transmisión del VIH de la persona dando a luz y su hijo. Las investigaciones han demostrado que si la persona que da a luz toma medicamentos contra el VIH tal como se le es recetado y se suprime su carga viral (muy poco VIH en la sangre), las posibilidades de transmitir el VIH al bebé durante el embarazo, el nacimiento y/o la lactancia pueden ser de menos del 1 en 100. Para obtener más información, lea nuestras hojas informativas sobre Buscar un embarazo; el Embarazo, parto y VIH e Información general sobre las opciones de alimentación infantil para padres viviendo con el VIH.
La verdad: Mantenerse sana tiene que ver (en parte) con el cuerpo y los órganos.
Las mujeres de todo el espectro de género tienen varias partes del cuerpo que requieren atención. La mayoría de las mujeres cisgénero tienen un útero, por ejemplo, mientras que la mayoría de las mujeres transgénero tienen próstata. Para proteger su salud, es importante que se realice exámenes de detección de afecciones según su anatomía, sin importar su identidad de género o su presentación. Por ejemplo, la atención ginecológica (GYN, por su sigla en inglés) consiste en la detección y el tratamiento de las condiciones de salud que afectan a los órganos sexuales y reproductivos, principalmente de las personas con vagina, cuello uterino, útero y/o ovarios, lo que puede incluir a personas que se identifican como transmasculinas.
Para todas las personas con experiencia trans, tengan o no tengan útero, es recomendable consultar con un proveedor de atención de la salud de confianza o con alguien de su comunidad sobre cómo recibir atención inclusiva, respetuosa y bien informada para su salud sexual y reproductiva.
La verdad: El VIH es una ITS, y hay otras ITS que también son importantes.
Las personas viviendo con VIH no pueden transmitir el VIH a sus parejas sexuales cuando están tomando medicamentos contra el VIH y tienen una carga viral indetectable. Dicho esto, sigue siendo importante tomar medidas para prevenir otras ITS. Esto incluye las relaciones sexuales entre parejas en las que todos viven con VIH.
Para las personas VIH negativas, ser expuestas a múltiples ITS o tener ITS sin tratar contribuye a aumentar la vulnerabilidad al VIH.
Muchas ITS no causan síntomas, pero aún así pueden transmitirse de una persona a otra. Muchas personas que tienen una ITS ni siquiera lo saben. La única forma de saberlo con certeza es haciéndose las pruebas: realizando exámenes periódicos de salud sexual con su proveedor de atención de la salud.
Afortunadamente, usted puede reducir sus probabilidades de contraer muchas ITS practicando sexo más seguro. La mayoría de las ITS, aunque no todas, pueden curarse con éxito con tratamiento. Para otras ITS, existen medicamentos eficaces que pueden ayudarle a controlar su condición.
La verdad: ¡El placer es un derecho!
Todas las mujeres viviendo con VIH, en todo el espectro del género, merecen tener una vida sexual plena y satisfactoria. Muchas instituciones de todo el mundo, incluida la Organización Mundial de la Salud, han declarado que poder disfrutar de experiencias sexuales placenteras y seguras, si así lo desea, es una parte fundamental de la salud y el bienestar. No solo se siente bien, sino que experimentar el placer sexual es bueno tanto emocional como físicamente y puede ayudar a reducir el estrés, mejorar el sueño, aumentar los niveles de oxitocina —la "hormona del amor"— ¡y mucho más! Para obtener más información, descargue el PDF imprimible de nuestro folleto "Conozca los hechos: el placer sexual y el VIH".
¡Conozca la verdad!
Los mitos sobre el VIH son muy perjudiciales. Pueden hacerle temer algo que no es peligroso. ¡Y pueden hacer que parezca que algo no es peligroso cuando realmente sí lo es.
Es importante conocer la verdad y conocer bien los hechos. A veces la gente que aparenta estar bien informada, o ser bien intencionada, da información falsa. Siga explorando los recursos de The Well Project para obtener información sobre el VIH que sea precisa, esté basada en evidencia y se actualice periódicamente. Si usted tiene una pregunta específica sobre el VIH, hable con su proveedor de atención de la salud, o comuníquese con su organización local que se especializa en el VIH.
Más recursos de The Well Project
Hojas informativas y recopilación de recursos
- Las mujeres y el VIH (en inglés)
- ¿Acaba de recibir un resultado positivo de la prueba del VIH?
- La transmisión del VIH
- Buscar un embarazo y el VIH
- ¿Puedo dar pecho mientras vivo con VIH?
- SHE/HER/THEY
- Mujeres transgénero: la prevención del VIH como prioridad (en inglés)
- Las citas y el VIH
- Parejas serodiferentes: Citas, relaciones íntimas y el estado mixto del VIH
- Mujeres como nosotras: envejeciendo positivamente
Voces en primera persona
- Una Chica Como Yo
- Una Chica Como Yo EN VIVO (en inglés)
- Intercambio entre líderes de The Well Project (en inglés)
- Mujeres que marcan la diferencia
- Corazones y mentes del The Well Project (en inglés)